viernes, noviembre 17

Hola! Qué feliz estoy de volver a escribir por acá. Qué cosa cómo se nos pasan los días, los meses, el año. Miro la pantalla, abajito a la derecha, y me dice que falta una hora para que se termine este día, y con él la semana, y entonces quedará sólo un mes para que Tomás cumpla 5 años y no entiendo bien cómo ocurrió todo eso. Mucho menos cuándo. El modo en que opera el tiempo escapa a cualquier intento de entendimiento en lo que a mí concierne.

Sosloqueamás, -lo dije hoy frente a una cámara que no me dejará desdecirme - siempre es un lugar querido y cálido al que volver. Aunque pase un tiempo, no hay otro mejor donde decir, decirles, decirme. Cuando entro siento que volví a mi segunda casa.

De a poquito voy a volver a postear.

Por ahora les cuento que vamos a salir en la tele, así que peinensén y pónganse monas.  Será este lunes feriado en el programa Arriba Argentinos. por canal 13 a las 7 am. (Ay sí: qué madrugón) Hablamos con Agustina Muda sobre Sosloqueamás, de maternar y de que significa este espacio. Compartimos la charla con la genia de Cintia Fritz de La aventura diferente y con Luti Antelo, de Veveyblog (síganla en Instagram que es un hit).

Así que ya saben: unos buenos mates, y nos vemos por ahí!

sábado, septiembre 9

be bold.

Resultado de imagen para be bold



Hoy en mi meditación sonó -y me resonó-  esta palabra: bold -como la negrita del Word- que resume mi búsqueda y lo que busco en los demás. 

Es una mezcla de solidez, consistencia, presencia.

Saber dónde estás parado o parada en la vida.


No se trata de ser perfecto o perfecta sino de ser la mejor versión de vos mism# cada vez. 

Cumplir las promesas (hacia vos o los demás)

Sostener la mirada al hablar.

Saber escuchar y expresarte con claridad.

Responder sin reaccionar.

Conocer qué te gusta y qué no, qué te queda bien.

Tener una buena postura. 

Cuando te encontras con gente bold la reconoces enseguida: es un regocijo enorme el que te produce dentro. 

Y ser bold es un ejercicio diario, un desafío hermoso.

sábado, julio 29

lo que comemos.

Enero 1989. Voy por la ruta en el asiento de atrás del 128 de mis viejos. Cierro los ojos fuertes - así- y deseo para adentro que se detenga el mundo. No quería que ninguna otra vaca tuviera que morir por nosotros. 
Abril 1992. IVoy por detrás de los pescadores, y sin que se den cuenta saco los peces d esus baldes y los devuelvo al lago. 
Abril 1994. Mi hermano se esfuerza por sacar una trucha rebelde del lago Nahuel Huapi y yo le grito (al pez, no a él) "Luchá truchita por tu vida!" . Después me la como con papas a la crema muy campante. 
Mayo 2010. Sobre los cerros calchaquíes veo cómo faenan una vaca. Los baldes de sangre, una atmósfera de bruma, los nenes con caras tristes no disfrutan del ritual. Junto a ellos me como un sandwich de milanesa y declaro en voz alta: "Es obvio que nunca voy a poder ser vegetariana". 
Junio 2010. Una pareja de amigos viene a comer a casa. Yo muy orgullosa les sirvo un risotto de osobuco que preparé con una receta de Fernando Trocca. Ella me dice que va sólo con el arroz. No come animales por compasión. Me quedo admirándola, perpleja, algo en la palabra com-pasión resuena en mí.
Julio 2017. Hace un año aprox. Por fin, después de muuuucho tiempo, me animo a dejar de comer carne.

Digo "me animo", no porque fuera a sentir mucho su ausencia. Sino porque había un mandato cultural muy fuerte que me impedía hacerme cargo de la compasión que me generaba el sufrimiento de los bichos. Hasta pensaba que sería poco atractiva para mi pareja y los hombres en general (?).
Aun sin estos problemas morales que a mí y a mucha gente se le plantean que tienen que ver con sojuzgar especies para nuestro consumo, después de haber estado investigando mucho el tema, comprendo que hoy comer carne y productos de origen animal debe ser un acto tan conciente como prenderse un pucho. Hacelo, pero sabé que es una mierda.

La evidencia sobra. Hay estudios de todos los tipos, tamaños y colores que muestran que la producción ganadera afecta el medio ambiente (es el principal agente del cambio climático, por el gas metano: recomiendo Before the flood de Di Caprio y Scorcese); nuestra salud (recomiendo firmememente ver Forks over knives), sobre todo en lo relativo a cardiopatías y cáncer; tiene un impacto social (con el grano con que se alimenta a nuestro alimento -la vaca- se podría terminar el hambre mundial); tiene un impacto monetario (los sistemas de salud colapsan por los problemas que nos causamos comiendo alimentos con colesterol), etc etc etc.

Es una buena fuente de proteínas? Le pregunté el otro día a una cocinera que trabajó con Adriá y Starck y que logro revertir una enfermedad autoinmune de su hija sólo cambiando la alimentación y que hoy tiene una empresa exitosa de alimentos veganos. "Es la más directa, la más práctica", me dijo, pero te viene con otro montón de cosas indeseables.. Todas las proteínas que necestamos, excepto la B12, y aminoácidos están en los alimentos de origen vegetal".

Siempre cuando se habla de estos temas tendemos a pararnos en un lugar de iluminados y evolucionados. Intento zafar de eso. No estoy bajando línea. Me hablo a mí misma también, que disfruto tanto de los quesos, que le doy a Tomás yogures industriales, que en este año me comí tres choripanes, un pastel de papas, una empanada de carne y dos tortas fritas. y que además uso carteras y zapatos de cuero.

(Noté -por suerte cada vez menos- cómo a lxs vegetarinxs y veganxs se les pide una coherencia que nadie tiene en ningún aspecto de su vida .. yo por este año me di por hecha al contribuir desde mi lugar a reducir el sufrimiento animal).

Ahora voy a emprender el enorme desafío de soltar los yogures y quesos de origen animal, por mi salud y por las vacas que no quiero que tengan que estar atadas, continuamente estimuladas para producir leche para seres que no son sus crías.

Y lo que necesito decir es que si vamos a comer carne de vaca, chancho, pollo, quesos, leche, sería muy pero muy oportuno que conozcamos que estamos comiendo, cómo impacta en nuestro cuerpo y en el planeta. Y después sí, si todavía queremos, comerlos y dárselos a nuestros hijxs. Que alimentarnos sea un acto bien conciente.


(Post arduo de escribir en este país carnívoro. Me la banco!)

miércoles, julio 26

un hecho feliz.

Hola! El post anterior estaba escrito desde la desazón. Fue un día en que me permití conectarme con la tristeza de comprender que algunos vínculos hoy no funcionan. Este #LibrodeTomás puso blanco sobre negro muchas situaciones. Una de ellas es es la imposibilidad de algunas personas de estar, sólo estar, y de compartir tu alegría, tu concreción, incluso aunque no la entiendan.
Al día siguiente, como era de suponer, apenas sonó el portero eléctrico, y una voz dijo "Buschi Artes Gráficas!" ya empecé a saltar en una pata.

- Estoy disimulando mi emoción- Le dije al pibe cuando le abrí la puerta.

Detrás de él 10 cajas con 100 libros cada una. Obbbvio que no esperé a llegar a mi piso para abrir una y sacarlo, sí, por fin, ese libro que soñé hace más de un año, en el que trabajé más de nueve meses, por el que moví gente, recursos, tiempo, energía, plata. Ahí estaba, precioso, mi chiquitín dibujado con lápices de colores y su nombre y apellido en la portada.

Magia.

Alegría.

Qué más puedo decir?

Me alegré mucho de haber armado un evento de presentación/ celebración/ entrega de libros, porque así fue redondo. Es muy cierto eso de que la felicidad sólo es verdadera si es compartida!

El viernes 21/07/2017, fecha que combina los mismos números del nacimiento de Tomás (17/12/2017), amaneció radiante. Había aflojado el frío, brillaba un sol hermoso. Llevé a Tomi a casa de su papá, para que aprovechara hasta el último minuto antes de su viaje a Roma. Vino mi mamá de visita, mi viejo confirmó que venía ... y con mis dos sobrinos! Hasta mi hermano mandó un mensaje donde por primera vez mencionaba al libro!

Después, no pude con mi genio coqueto, y me fui a comprar algo lindo para estrenar.

Y después fue hacerme limpieza de cutis, baño de crema, uñas, máscara de palta, tomar mates con mi mamá y prepararme tranquila para el esperado evento.

Fue todo como lo imaginaba, pero mejor. En Oi Hoy Casa Abierta nos trataron con mucho cariño y calidez, vino toda la gente que había confirmado, y algunos que ni me esperaba! LA comida riquísima, Tomi llegó con su papá, refeliz, más conectado con los globos que con su protagonismo Marce tocó Candombito a pedido mío, y Canción del Jardinero y otras. Martín mi compañero me ayudó en todito, todo! (Si hasta invitó él la comida y bebida para las casi 50 personas!). Llegaron mi viejo y mis sobris, amigos y amigas de todos los tiempos, .. algunas con bebés chiquitos, como Sole Cantarella, como Vero, como Maju... Amigas virtuales que se materializaron frente a mis ojos, como Roxi, como Lía, con quienes no parábamos de abrazarnos! Compañeritas de Tomi con sus mamás! Ex compañeros de laburo, Gerónima con su hija Made.... Mi tía Susana que manejó desde Ituzaingó a sus casi 80 años, sólo para encontrarse con su libro y su sobrino nieto. Y más, más, más. No paré un segundo, claro, Apenas si pude pispear qué se comía, pero fui 100% feliz. La buena onda circulaba en el aire,. Todos felices de tener el libro en sus manos, sonreían al recorrer sus páginas.

A veces es sólo poner algo en el mundo y dejarlo que tome vida propia. Así será con el #LibrodeTomás, donde fioguro chiquitita, adentro, como Directora Editorial porque así es como lo siento.

Lo suelto, allá va. Al encuentro de quienes ayudaron con su aporte a concretarlo, de los que lo recibirán como donación en instituciones para chicos, de los que eventualmente lo comprarán. Ya uno viajó a Alemania y otro a México.

Quién sabe? Quizás después haya otro, (Valor tengo!) O quizás no.

Lo cierto es que el #LibrodeTomás es un hecho feliz.

Y eso ya no se puede retirar del mundo.

Gracias por bancarme en el post anterior, gracias por tanto amor, siempre.

Ceci.



PD. Si alguien quiere comprar el #LibrodeTomás me chifla! Va para chicos, grandes, e sun lindo regalito y está a un precio amigo :)

martes, julio 18

tristeza.

Siempre le digo a Tomás, concentrate en disfrutar de lo que hay, no en registrar lo que falta. Se lo digo porque creo en eso. Y sin embargo a mí misma estos días no me está saliendo. Estoy silenciosa, apagada, sin música, sin mi habitual energía. De a ratos, incluso, lloro.

El #LibrodeTomás nació de una idea muy chiquita y simple: poner entre dos tapas todo eso hermoso que decía este niño de tres años y dárselos a mis seres más queridos, como un souvenir de una etapa. Ese círculo era mi familia y mis amigos mas cercanos.

Después por cuestiones técnicas -como que no te imprimen menos de 500, por ejemplo- fue cambiando de escala. Y más tarde, por una cuestión financiera -me quedé sin mi principal cliente, por ende menos ingresos- tomó un cariz más público: eran los propios lectores los que lo harían posible comprando algo que aún no existía.

Cuando recuerdo que en el origen era para ese círculo pequeño y amado es cuando me pongo más triste. Porque hay personas en él que ni se asomaron al proyecto. Algunos con excusas, otros en silencio, otros con lisa y llana indiferencia (algo más parecido a la sinceridad, por lo menos).  Este viernes, cuando lo presentemos, del lado de la mamá del autor voy a sentir varios agujeritos, y me voy a esmerar para que Tomi no los registre. La verdad que me duelen y no sé bien cómo se hace para aceptarlos. Si sólo fueran los meses de tiempo, dedicación y toda la plata que puse en este sueño... me sería más sencillo de aceptar. El asunto es que estas ausencias, cuando se trata de mi hijo, me resultan hirientes.

Entonces me repito: concentrate en lo que hay. - que es TANTO-, disfrutá de eso que sí hay. "Acepto la vida tal cual es, no como me gustaría que fuera"(profe de yoga Paula dixit).

Hoy no me alcanza.

Quizá mañana cuando lleguen las 30 cajas con los libros pueda dar despliegue a mi alegría.

Ojalá el viernes pueda conectarme solamente con todo el amor que trajo este hermoso proceso.