martes, diciembre 31

ensanchar la vida.

Say What You Need To Say - John Mayer by John Mayer on Grooveshark

Creo que 2013 para mí terminó con el cumple de Tomás. Ese fue EL año. El que empezó la noche del 17 de diciembre, con esos 3 kilos 100 saliendo de adentro mío y terminó un martes de calor sin luz con un niñito sonriente aplaudiendo frente a su torta.

La vida hoy tiene una nueva dimensión que muchas veces intenté toscamente describir por acá. Tampoco es que tenga mucho sentido hacerlo, porque cada experiencia es irreproducible, por sus particularidades y por el modo en que a cada uno le llega. Pero de seguro, y retomando un tema recurrente de los primeros meses de este blog, un hijo te ensancha la vida a límites impensables.

Ensanchar la vida es salirse de la rutina, es hacer cosas que te pongan en otro lugar, es mirar desde un ángulo distinto... vivir varias vidas posibles en una. Una obsesión que siempre tuve. Es, ante todo, una idea que le robé a Rosario Bléfari. Ella decía que bailar con un desconocido te ensancha la vida. Chatear con alguien muy cercano. Hablar en otro idioma.. y no me acuerdo qué otras cosas.

Yo no sé si RB es mamá. Pero a mí desde que nació Tomás se me ensanchó la vida,

Es paradójico que diga esto, cuando todo por momentos costó tanto. Cuando la libertad se redujo; el descanso se achicó al mínimo; el boludeo languideció; la sensación de liviandad casi desapareció.

A cambio de las levantadas a mediodía, las pedaleadas, las tardes de pileta, las maratones de series, las cenas en restaurantes, las compras, los viajes y todo hedonismo de pareja, vinieron las noches en vela, la irritabilidad del no dormir, las frustraciones, el surco del trabajo a casa y viceversa; la responsabilidad al cubo...

Y sin embargo, sí, Tomás me ensanchó la vida. Ahora soy una mujer más completa. La vida es más rica, compleja. La existencia hoy es una cosa seria.

El tiempo, como decía hace poquito. No fue con la mayoría de edad, ni con el casamiento, ni con los 30 que entendí de qué se trata el tiempo. Fue con la maternidad. Ahora sé de qué va el tiempo. Sería incapaz de ponerlo en palabras, pero lo sé adentro. Ahora sé de qué materia está hecho y cuánto vale. Sé que es irreversible y que no tiene sustituto.

Un año, ponele, es la vida de una persona, la que más amo en este mundo.

Ahora también sé qué es la incondicionalidad del amor. Una vez lloré mucho cuando descubrí de qué modo condicionado había recibido el amor de mis papás. Por no decir que su amor de a momentos no fue incondicional. Entonces, está Tomás frente a mí, o en mis brazos, y pesa, y estoy cansada, y me quiero mucho a mí misma, y pienso en lo que necesito o querría, y él me mira, o se ríe, o simplemente se duerme a upa, y ya no quedan pensamientos. Sólo lo que siento, que es desmesurado y no se parece a nada anterior. Y mi cuerpo, mi cabeza, mi corazón, mi ser, pertenecen sin más y por primera vez a otro ser sin que haya un YO que se lleve algún crédito.

A esto agregale una mujer que -con costos bastante altos por momentos- se animó a decir. Ahora digo. A veces mucho, a veces inoportunamente, a veces reactiva, a veces enojada, a veces triste, a veces demasiado entusiasta. Pero nada de lo que digo me genera arrepentimiento.

Porque ahora digo. Y para alguien que tenía tanto para decir pero sólo uno o dos interlocutores esto es todo.

¿Y saben qué? Quien me oiga sabrá o no escuchar, pero tendrá que saber que lo que yo tengo para decir -eso, ni más ni menos- soy yo.

Así que ahí va, salió casi sin querer, mi deseo 2014: que ensanchen sus vidas de éstos u otros modos.

Esta noche, cuando agarre a Tomi y bailemos como dos sacados (un día tendría que subirles un video) me voy a acordar de cada post de este año, de sus comentarios, de las sonrisas, carcajadas y lágrimas que le arrancaron a esta desconocida que escribe por acá

Nada de demagogia: les prometo que voy a pensar a ustedes. Pero ustedes prueben a encontrar  cuáles son las cosas que ensanchan su vida. A veces ensancharse es simplemente ser una misma.

Y después, cuenten, que es la mejor parte.

Feliz año muchachada.

Listo, ya me largué a llorar.

c.

viernes, diciembre 20

sentimental.

El otro día alguien me decía que no cree mucho lo del blog. ("¿Vas viendo poesía por la vida?")

Como si las palabras por acá me las dictara algún ser extraño. Pero soy yo. Y bien saben que en sosloqueamás muchos posts estuvieron lejos de ser poéticos.

Lo seguro es que acá mis aspectos sentí y mental se encuentran como en ningún otro lado.

Puedo ser.

Quería decirles estos porque se avecinan días de fiestas y de viajes, y no sé cuánto podré escribir.
Y entonces, como nunca, y cerrando el año más intenso  de mi vida sin ningún tipo de duda,  quería darles las gracias a todas esas almas que leen, disfrutan, lloran, se ríen, disienten y comentan mis ocurrencias.

Gracias, porque dejan a esta sentimental que se muestre como es. Con sus contradicciones, su - a veces excesiva- sensibilidad y su -también por momentos excesivo- análisis de todo... 
Porque saben leer entre líneas cosas que a veces ni yo sabía que estaba diciendo.

Y porque entienden que cada texto es una pregunta, se contentan con abrirla conmigo y hasta muchas veces me ayudan a encontrar las respuestas.

Sosloqueamás está por cumplir 7 años, y los 1000 posts.
Me gustaría encontrar al pie de esta entrada algunas ideas para celebrar semejante evento.

Gracias,
Amor,
Siempre.

c.

jueves, diciembre 19

laura.

Lo que me acuerdo de las primeras veces es ese olor a lo de mi abuela. Que después con los años se fue o yo dejé de sentir. Laura me decía que era algo del trigo que procesaban cerca de ahí. No sé. Para mí era olor a lo de mi abuela. La conocí en pleno verano de 2008. No me sentía bien. Fui a visitarla casi en tándem con un homéopata. Me encontré con su metro ochenta, su pelo largo hasta la cintura, su sonrisa, sus vestidos combinados siempre con sus aros y un un par de zapatos distintos, con la condescendencia que necesitaba para mí después de años de castigarme, exigirme, enojarme sólo conmigo misma y angustiarme. Laura me dijo que así como era estaba bien. Que no hay nada mal o bien en el sentir. El sentir simplemente es. Desde el primer día captó que mi amor por Pablo era profundo, que tenía que ser y que yo quería que fuera. 
Laura recibió a un proyecto de adulta sobreadaptada, que durante muchos años había transformado en migrañas y llanto sus dolores internos. Que no quería huir de lo difícil, de lo adverso, sino por el contrario enfrentarlo, para llevarlo consigo o soltarlo. Ella supo ver eso, y se  lo agradezco tanto. Porque ahí donde alguien te podía decir "Salí de ahí" o "renunciá", ella veía mi necesidad de encontrarle la vuelta a las cosas. De superarlas para capitalizarlas y seguir, más fuerte, con una nueva experiencia en mi valijita.
Sí, ella afiló mi tenacidad.
Así fue que el patito feo que llegó desahuciado y muerto de calor una tarde de enero, meses después eligió dónde quería trabajar, consiguió ese trabajo y dijo "chau" con la frente alta y una sonrisa a ese empleo que por mucho tiempo la había hecho infeliz.
Semana tras semana, sentada frente a mí, me obligó a embarrarme las botas. Y en ese lugar donde sí, quería salir corriendo para no ver, para que no doliera, me sostenía con dulzura y firmeza, me hacía quedarme, ocuparme. Mierda que me hizo transpirar en más de una sesión, aunque siempre con la delicadeza de no soltarme hasta verme sonreír.
Salvo alguna excepción cada vez que llegué triste, angustiada o preocupada, me fui contenta. Con ganas de comerme el mundo. Viéndolo todo más bello. Derecho a la florería, a la tienda de ropa, o a comprar algo rico para la cena. O todas esas.
Cuando llegué vivía sola con Kathy. Ella me vio mudarme con Pablo, recibirme, cambiar de trabajo, escuchó las peripecias de la convivencia, nos recibió juntos; decoró el consultorio con los regalos que le traía de nuestros viajes; vio mi anillo al regreso de Nueva York; acompañó los preparativos para nuestro casamiento... Y a los pocos meses, cuando yo aún creía que la maternidad era para otras mujeres, o para un versión futura mía, aguda como siempre, me interrumpió para decirme:  "Ceci, estás hablando de tu propio deseo de ser mamá". Me hizo poner colorada. Y sí, un año después le contaba que esperábamos un hijo y lloramos juntas de emoción.
Siete meses después trajo toda su luz de visita a la clínica.
Nunca tuvo problema en cruzarse a mi sillón y abrazarme, o tomarme la mano con su dulzura. Tampoco en elogiarme alguna pilcha o zapato. Nada nunca interfirió en nuestra relación analista- paciente. Incluso desde que nació Tomás tuvo la amorosa idea de atenderme en Oriente, un barcito cerca de casa. Ella dice que tiene que ir para ahí los jueves a esa hora. Yo le concedo el beneficio de la duda, porque si algo supe con Laura es que su dar es verdadero, genuino, sincero hasta las últimas consecuencias.
Nada que pueda decir acá, después de 6 años, puede ser fiel a lo que fue, y es ella. Ni a nuestra relación. Ni a todo el crecimiento que acompañó.
Laura es más que una analista. Es esa generosidad, pero también la calma, la comprensión en la mirada, la sagacidad, una sensibilidad infinita, un sentido del humor único. Es ese teléfono abierto a toda hora.
Hoy, sentadas una frente a la otra, con dos cafés con leche en el medio, yo era una mujer de casi 33 años, madre de un hijo de un año, con casa propia, familia, un gran empleo. Pero cuando me recordó que nos despedíamos hasta dentro de 4 meses no pude evitar largarme a llorar como una chiquita desconsolada.
- Es más que este espacio- le dije- te voy a extrañar, Lau.
- Y yo a vos- me dijo ella.

Y nos abrazamos mucho. Y se fue, zarandeando ese hermoso pelo. Y yo seguí llorando un rato más.

martes, diciembre 17

tomás y el tiempo.

Ahora sé que la vida se va a medir así. Desaparecieron mi cumpleaños, fin de año u otros aniversarios. En adelante, la medida del tiempo será en años Tomi.


Y no sólo esta noción del tiempo es la que alteró mi pequeñito.
Ahora el tiempo todo se vive diferente.
Ahora, así como una noche se divide en porciones, un año se mide en períodos (los 3, los 6, el octavo mes, el año...).
Ahora los días se ven desde bien abajo.
Ahora una hora con 11 kilos a upa parece dos.
Ahora los 30 minutos de su siesta te pueden alcanzar para ordenar, cambiarte de ropa, hacerte unos mates, chequear mails y Facebook y hasta hacerte las uñas.
Ahora 15 minutos de pile, Gilda y baile pueden ser la felicidad eternizada en un instante..
Ahora 3 minutos con llanto de fondo son el tiempo suficiente para preparar su comida y enfriarla.

Esta mañana lo miraba a Tomás y supe algo: que este día, en que mi primer hijo cumple su primer año, no se va a repetir jamás.
Ya sé que esto aplica a todos los días, pero lo supe hoy.
Sólo gracias a él pude entender eso de que el tiempo es uno, indetenible y unidireccional.

martes, diciembre 10

cuentos que le cuento.


Con mucha alegría les cuento que los cuentos para Tomás ya son un hecho.
Estoy feliz de haber  permitido que este deseo tan fuerte saliera de mis dedos en forma de palabras.
Espero seguir creando otros, pero entre tanto están estos tres.
Para quienes no los descubrieron aún, están en un link a la derecha abajito o ACÁ.
Se los presto.
Son de Tomás, de ustedes, de sus hijos, sus sobrinos y de todos!

=)

Feliz martes muchachada.
c.

viernes, diciembre 6

barrio tal vez.

Hace tiempo que quiero hacerles un pequeño recorrido por mis rincones preferidos de nuestro barrio*, este triangulito entre Chacarita, Villa Urquiza y Belgrano donde vivo y trabajo.
Sin mucho más preámbulo, van algunas imágenes:

Placita 25 de Agosto, nuestra sucursal.
Sueño con el día en que pueda subir a Tomás a esa calesita!

 La cuadra del Mariano Acha... ¡Esta escuela tiene como 200 años!

 Ortúzar: barrio de parrillas, talleres, marmolerías y fletes

Lo de Nati y Claudia: de todo. Y buena onda.

La Siesta, donde comemos con mis compañeros cuando empieza el calorcito


L´Epi, de Bruno y Olivier, el sabor de los fines de semana. Croissants de almendras... ñam!

El Bar Oriente. Donde me recibe la sonrisa de Gerardo y tengo mi sesión de terapia hace algunos meses.

Jardín Interior. El más lindo de lo viveros.


Renatto, sede de cenas íntimas con Pablo, Atendido por sus dueños, copados y jóvenes.


*Estas fotos empecé a tomarlas antes de ver que Ohlalá había sacado una nota sobre "El nuevo Ortúzar". No me da mucha gracia que se ponga de moda. (Pero siempre me pasa que las cosas que elijo después se hacen populares. Dicen que les pasa a las acuarianas, ya debería estar acostumbrada).

**Me faltó la bicicletería de Carlos Fernández. Y podría mostrarles Don Chicho, un gran mito barrial, pero a decir verdad, las pastas no son espectaculares, por lo que prefiero Renatto.

*** También está bueno Jolie, mucho más relajado y con mejor atención que el de la Placita Belgrano R.

Y ustedes ¿Conocen Villa Ortúzar?

¡Feliz fin de semana, muchachada!

c.

lunes, diciembre 2

¿Es a esto que llaman crisis?

Escribir es todo lo que se me ocurre. Ya no encuentro a la Cecilia que conocía, con sus tiempos, sus reacciones, sus momentos de inspiración, sus espacios, sus lugares de reconocimiento, su sentido del humor, sus rituales.

Dueña de sí.

A cambio tengo otra que necesita averiguar quién es en el espejo de los demás.

Que ya no puede jugar el papel de la niña. Ni consentir al marido como a un niñito, porque hay uno muy concreto en el medio. Buscando intervalos para salir, reírse, charlar, tener intimidad. Comprobando que esos intervalos llegan con cuentagotas y apenas alcanzan.

Estoy hace meses enfrascada en la rutina, deseando tiempo libre que a veces llega y no sé aprovechar.

La mujer que era ya no es. Pero tampoco hay una definida a cambio.
A la madre la descubro cada día, y me tranquiliza saber que va bien.
La dueña de casa de a ratos se desdibuja.
La profesional deja todo de sí, y a veces siente que no alcanza.
La amiga, hermana, hija.... hace lo que puede, que no es mucho.
La esposa es un enigma a resolver.

Me siento pisando terreno inseguro, descalza sobre nubecitas de algodón que se deshacen al tacto de mis pies.

Ya se los contaba antes, cuando me refería al bar y al arenero. Ahora pienso que ojalá todo se resolviera en esa disyuntiva.

Todo se está reubicando.

¿Adónde quedaré yo?


PS: Creo que sumado al cansancio de este año tan particular e intenso, me tiene movilizada que Tomás esté por cumplir su primer añito.

jueves, noviembre 28

los tilos y el orden del mundo.

Ya entendí todo. El misterio de los tilos, al que dedico un post cada año.

En Mar del Plata, donde crecí, me levantaba un día cálido de diciembre en mi casa en el barrio de Parque Luro, y el perfume de los tilos acompañaba la salida hacia el colegio; los actos de fin de año:; las horas de juego en la calle; las cartitas a Papá Noel; la postal de mi mamá escuchando radio y tomando mate ... se mezclaba más tarde con el olor de lo que ella cocinaba; lo recibía a mi papá en la vereda cuando alrededor de las 2 llegaba con su traje de trabajar; se quedaba flotando aún cuando todos dormían una siesta, indiferentes a su encanto; cuando el carrito de pochoclos se paraba en la esquina a las 4; se colaba por las ventanillas del Citroën cuando cargábamos sombrilla y reposeras y nos íbamos los cinco a la playa.

Después llegaba la Nochebuena. Y por un rato la pólvora de los cohetes eclipsaba su aroma  No mirábamos los tilos cuando alzábamos las cabezas hacia el cielo: buscábamos el trineo de Papá Noel, pero su perfume armonizaba con nuestras cosquillitas en la panza.

Los tilos en flor cada año son señal de que todo anda bien. El mundo sigue girando en el orden deseado. Me levanto y están mis hermanos, mis vecinos, mis perros, mis gatos. Mamá está ahí cocinando algo rico; papá vuelve de Tribunales; los dos se quieren; almorzamos  todos juntos; la siesta se cumple como ritual ineludible; el pochoclero llega puntual; la playa recibe a una familia...

... y Papá Noel simplemente existe.

Ahora entiendo mejor la sonrisa que viene desde muy adentro cuando los siento por primera vez cada año y la tristeza cuando las florcitas caen al piso, despidiendo un olor desagradable.

martes, noviembre 26

lo que sé del amor.

Amanhá - PLAY

Al amor hay que cuidarlo. Incluye los fuegos artificiales y los momentos excepcionales, pero sobre todo los cotidianos.

Es un trabajo del día a día ese de cuidar a quien se ama.

Primero tenés que amarte a vos.

Después el respeto, la consideración.

Es preguntarle al otro "¿Cómo estás?" y estar dispuesto a escuchar.

Es intentar ayudar pero sabiendo tolerar la impotencia cuando no hay nada por hacer.

Es aceptar al otro, con sus aciertos, sus virtudes, sus debilidades.

Es conocer sus puntos más fuertes y más flojos. No para pegarle donde más le duele, sino para acompañarlo mejor en su camino.

Es dar sin esperar nada a cambio. Ni cosas materiales ni aplausos. No medir, sólo dar.

Es correr el ego.

Es aceptarse inexpertos en cada nueva etapa que les toca transitar.

Es soportar la felicidad más absoluta o la frustración sin buscar héroes o culpables. Entendiendo que son dos caras del vivir.

Es intentar ser mejor.

Es saber pedir perdón cuando no sale. Con humildad.

Es buscar ese espacio de encuentro y complicidad en que sólo son los dos, para susurrarse cuánto se quieren, se gustan y se eligen siempre.

Y cuando ese espacio parece haber desaparecido, no dejar que el dolor ponga cara de enojo. Porque el dolor duele. Y el miedo asusta, aunque queramos disfrazarlos de otra cosa.

Cuando ese espacio no aparece,  probar a darse un beso de las buenas noches y apostar a que mañana será un día hermoso.

jueves, noviembre 21

el cuarto de Totó.

Ahora que puede sacar fotos.............¡No la para nadie!!! Para Marcelina, que quería conocer aunque más no fuera virtualmente el cuarto de Tomás; para él mismo en el futuro y para que ustedes vean cuánto de cariño y corazón blogger hay entre estas cuatro paredes acá va un collage de imágenes:

¡Hagan click para ver mejor!

De arriba a abajo y de izquierda a derecha:

1. Almohadoncitos "Tomás", regalo de la abuela postiza Bea y sabanitas de Noe.
2. Stencil "Tomás" de L´Entrepot.
3. El fiel compañero de cambio de pañales, el perro Otto.
4. Móvil norteño regalo de Wil.
5. Perrito "Tom" bordado por Romi de Corazón de Algodón, regalo de Vero Alma Singer Mariani.
6. El gran árbol de Enamorada del Muro + lámpara de cartón comprada por Palermo. Por ahí hay un mandala hecho por Geo!
7. La cuna del primo Pedro con guirnalda de grullas hecha por mí.
8. Cajoncitos hechos por mí con la "T" de Tomás.
9. El pizarrón escrito antes de salir hacia la Clínica.
10. Estantería 1, con dibujo de Caro Barona, la pizarra y peluchitos.
11. Los barquitos que hizo Pao Kokoro especialmente para Tomás.
12. Ilustraciones de la genia Seel y Pili Srta Medusa Moreno.
13. Rincón de cajonera, pañales, ropita y etcs.
14. El canasto de los instrumentos.
15. Sección tocador, con aceitito para Shantala,  colonia y accesorios.
16. Autitos de madera.
17. Payasito móvil que trajo el tío Martín de Brasil.
18. Perchero inspiración Marcelina, con Jinbei japonés (regalo de Pao),  camperita de jean y camiseta cuerva. Perchitas hechas por mí.
19. Pompones tejidos, regalos de Mari, de Sólo para Mí.
20. Babero "Teta", pintado a mano, regalo de Seel.
21. Canastos de juguetes (muchos regalos de China; los cubos de Debi y Anita).
22. Pajaritos al crochet de Vanis Ayloviú.
23. Revistero reciclado por mí (ya ven qué inspirada estaba antes del nacimiento), con cuentos, muñecos yun álbum hermoso, regalo de la tía Wil.
24. Avión al crochet, regalo de la tía Coco, portarretratos y sol de origami hecho por mí.
25. Estantería 2 ¡La más colorida!

¿Les gustó? Espero su opinión! Cópense en particular Gabi, Marce, Mari, Vanis, Curru, Mars, Alma, Mechi, Victoria, Pao, Marian, etc, etc, etc!

Feliz jueves, muchachada linda!

c.

martes, noviembre 19

Tilcara, amor, Purmamarca

Hola muchachada, éstas son algunas imágenes capturadas por mi nuevo celularrr reeeprooo en nuestro viaje a Jujuy. Repasando la galería me di cuenta de que casi no hay paisajes. El pequeñín me tuvo obnubilada. Báh, ambos rubios. 

 El primer viaje en avión de Totó
En el hostal



 La iglesia de Tilcara

 El mejor lugar para comer!

Nuevo tamborcito


Con el cabrito Guaira en el Cerro de los Siete Colores

Protegiéndose del sol de Purmamarca

Una fresca antes de volver

Amiguita en Maimara


 Que tengan una hermosa semana!
c.

miércoles, noviembre 13

a wanuquear nos vamos.

Wanuqueando - PLAY

Hace días que quiero contarles de la visita de Seel & Martín a casa. De la merienda en La Esperanza con capa 1, capa 2 y capa 3 -no necesariamente en ese orden la capitud- . De los regalitos que me hicieron. Les quiero mostrar mi casita, toda florecida con jazmines ¡de tres tipos!, el cuarto de Tomi que te debo, Marcelina, y mi barrio tan lindo vestido de primavera. Peeeero... para todo eso necesito una cámara de fotos. And you know what? No tengo.  Hace más de tres meses que me contento - báh, me las arreglo- con un Nokia 1100. ¡Tan pero tan primitivo que ni pantalla color tiene! Ahhh eso sí, de vez en cuando se chifla y sin que se lo pidas te tira la hora en voz alta. Mi cámara, por su parte, lleva una fichita de memoria que mi compu de casa ya no lee y la del trabajo nunca leyó.

Así ando de desfotada por la vida. Qué le va a hacer.

Pero de todos modos quería pasar a escribir. En especial para agradecer con el corazón que hayan sabido leer  con el ídem el post anterior (que se presentaba tan largo y sin imágenes!!!) y los comentarios que me dejaron.

Y también para contarles que nos vamos a Jujuy.

Con Pablo siempre soñamos  volver al norte, a donde fuimos por separado en la era AC (Antes de Conocernos). Bien, ahora se concreta con pequeñín a bordo. ¡Tomás va a viajar en avión! Ay, él que ya flashea con los aviones... ¡Cómo muero por verle la carita al despegar!!! Y va a gatear entre esos cerros de mil colores..............Yeah!

Yo me debía una revancha con Tilcara, a donde estuve con mi hermana apunada - tirada la pobre en un bungalow en un camping- en pleno bardo de carnaval.

¡Sé que es un lugar de pelos! Y si todo sale bien voy a poder a reincidir en la encantadora Purmamarca, donde viví dos de los días más felices de mi vida.

Bueno, eso. Éstos días me van a venir muy bien... ¿Les conté no lo extenuada que estoy? Jajaja.

Si pueden dénle play a Wanuqueando. Conozcan -si ya no lo hacen- esta gran canción, tan de  nosotros, que tuve la gloria de oír en hermosas oportunidades: en vivo con Divididos y Peteco Carabajal en River; en el violín del propio Peteco sólo para mí en su casa de Paso del Rey; en mi equipo de música mientras imaginaba mi fiesta de casamiento y ensayaba cómo bailar con mis zapatitos tan altos, duros y azules. Y por fin, la noche de la fiesta, mientras chocábamos copas radiantes de felicidad.

Qué lindo este espacio, qué bueno tenerlas. Volveré pronto con celular reeeepro y seré millones de imágenes. Prometo.

c.

Pd: De paso leo recomendaciones para Tilcara!

sábado, noviembre 9

Perder, recuperar, encontrar

Sí, como el hit literario y cinematográfico de dos años atrás mi vida hoy también puede resumirse en tres verbos infinitivos: perder, recuperar, encontrar.

Perder

El otro día me acordaba de Celina, una compañerita de la primaria. El primer día de clase de primer grado vino y me dijo que ella también sabía leer. Entonces abrió el libro de lectura y empezó:

- Melisa amasa la masa. ¿Así mamá? Sí, Melisa.

Después arrancó de nuevo:

- Melisa amasa la masa. ¿Así mamá? Sí, Melisa.

El truco duró poco. Alguien le mostró otra página y no sabía leerla. Alguien se la había dicho, la había memorizado y ahora la repetía una y otra vez. Nunca supe si ella creía que sabía leer, o si nos engañaba deliberadamente.

Como sea: eso se lo podía tolerar a mi amiguita de seis años. A la gente adulta no.

Las personas que se mienten a sí mismas, y luego a los demás, me resultan insoportables. Si les tengo cariño, puedo intentar entenderlas y sostenerlas, hasta que un día la falta de transparencia y honestidad me agota.  Hay personas de mi edad que todavía creen en la apariencia  -no en la esencia.  Entonces se contentan con imitar la forma en lugar del recorrido. Total, de afuera se ve igual. ¡Celina parecìa leer de hecho! Bueno, ese tipo de personas ya no tienen mucho que ver conmigo. Aunque duela.
...

Recuperar

1. Hay cosas que no son imprescindibles, pero que así y todo necesitás mucho. En la última semana me encontré recuperando objetos que teníamos todavía embalados en nuestro altillito. Mis libros de cocina y los álbumes de fotos. A ese tipo de cosas me refiero.

Uno de los álbumes estaba a medio completar. La última fotografía me mostraba a mí, con piloto rojo, sonriendo delante del London Eye. Con boligoma y paciencia, fui completando: nosotros en Uruguay, Pablo con su mejor sonrisa en Cabo Polonio; a carcajadas en el casamiento de un amigo; Rolfi bebé; yo dormida a toda hora en todo lugar porque un bebucín estaba revolucionando mis hormonas; con mi médico oyendo los latidos de Tomi; en el Rainbow Warrior con buzo de Greenpeace; con las llaves de nuestra casa;  la panza abajo de sweaters, vestidos, musculosas y entre dos piezas de bikini; el curso de preparto; la última salida un día antes de ser papás -yo la cara hinchada de agua y de ansiedad- y después, en una página, solito él, Tomás llorando en su primer baño. Estaba pegando las fotos cuando nos visitó un amigo que se está separando. Me sentí mal por él. Pensé mucho en lo que podría ser si se dejan avanzar las grietas. O si el amor se va. Ahí no hay boligoma que te sirva para reparar nada. Esa noche no dejé pasar un charla que teníamos pendiente. Fue todo lo que necesitaba.

2. Recital de Blur. Idea y ejecución de Pablo, no es que yo tuviera tanta expectativa con ese concierto (aunque la previa con Café Tacuba me entusiasmaba), porque...  ¿Qué podía tener para decirme Damon Albarn 12 años después? La respuesta la descubrí apenas soltó el "Are you readyyy?" y sonó Girls and Boys. Mi cuerpo fue el que empezó a expresarse. Ya saben ustedes lo mental que soy, pero le di rienda suelta. Y salté como una desaforada, y grité de contenta, y bailé y nos abrazamos y me emocioné. Y sí, recuperé sensaciones que habían quedado a mis veinti. Entonces descubrí que ésta que soy hoy no dejó atrás a aquella: la contiene.

3. Vi a mi tía Yolanda después de 16 meses. Mi tía más querida -y que más me quiere- no conocía a Tomás. Si estuve un poco molesta por eso se me pasó enseguida porque sé el contexto de su vida el último tiempo. Nos esperaban  tíos, primas, sobrinitos, abrazos, regalos y una olla de strogonoff que mi tía prepara sólo si yo voy de visita. Charlar, abrazarnos, sonreírnos y acuclillarme junto a Sofi hasta hacerle perder la vergüencita hicieron MI domingo. Ese territorio afectivo, que por distintas razones había quedado relegado, se recuperaba con creces.

Gente que queda atrás, gente nueva, gente que vuelve.

4. Dolor de espalda in- so-por- ta-ble, decidí que era momento de reencontrarme con mis clases de yoga. Nunca dejé de practicarlo en casa, pero no es lo mismo. Les tengo que disputar la alfombra a Tomás, sus juguetes, Rolfi y Kathy. Y concentrarse se hace difícil. Así fue que en la sociedad de fomento del barrio tuve mi primera clase con una profe grosa que enseguida me hizo olvidar de lo kitsch del lugar y me convenció de seguir adelante.

5. Un almuerzo de puro reencuentro ayer con Lu B. Ternura y cariño que necesitan pocas palabras.

--
Encontrar

1. Estoy encontrando -o buscando, no lo sabría decir- ... mis lugares de identificación. Como madre, y ya pasados los 30 podés sentir que esos Camparis en Palermo con compañeros de trabajo no te aportan demasiado. Y a la vez, como madre reciente, que apenas pasó los 30, lo de las mamás en el arenero tampoco es un plan que te termine de cerrar.

De a ratos me siento insegura. Por eso creo que más que lugares busco mi nueva voz. Una voz que suene igual sentada a la barra de un bar, o frente a la hamaca en la plaza. En el trabajo y en casa. En la vida on y offline.

La escritura es un camino, lo sé, aunque tenga que hacerle espacio con codazos.

Intuyo que el encuentro de mañana con ella, ella y ella me puede aportar un montón en este aspecto. Debe ser porque las tres saben decir lo que quieren decir en su propio tono.  ¡Y eso me tiene muy ilusionada!

Buen fin de semana, muchachada linda.

c.

martes, noviembre 5

por qué tenemos hijos?

Es una pregunta. Me la hice y hago a menudo.

¿Por qué traemos al mundo algo (alguien) que antes no estaba?  ¿Por qué fabricamos vida?

Sí, mi pregunta admite una variedad de respuestas modelo. Deseo de trascendencia, amor e instinto de supervivencia de la especie en el top 3.

Todas y ninguna, pienso yo.

Nosotros, los que elegimos tener hijos. ¿"Elegimos" tener hijos? ¿Qué sería elegir si no hay experiencia previa siquiera un poquito comparable?

¿Queremos "tener" un hijo, como se tiene una posesión y como muchas veces repetimos irreflexivamente? Y cuando queremos eso, ¿qué es lo que queremos exactamente?

¿Queremos ser madres y padres por una cuestión de status social?

¿Queremos sacar la mirada de nuestro ombligo? Y si es así, ¿por qué tomarse el trabajo de traer una nueva vida, habiendo taaaantas cosas y personas en este mundo de las que ocuparse?

¿Hay un motor narcisista agazapado en el acto de procrear?

¿Queremos llenar algún hueco?

¿Queremos terminar de realizarnos en ese ser, fantaseando con convertirlo en tábula rasa donde proyectarnos?

¿Queremos consolidar el amor de pareja?

¿Queremos dejar algo en el mundo... más que nuestros huesos?

Cada cual tildará -con mayor o menor honestidad- una o varias de estas opciones. 

Por mi parte mi esbozo de respuesta la estoy encontrando en retrospectiva y tiene que ver con un amor propio que fue tomando forma y espesor; un amor de dos que creció y que podía repartirse y multiplicarse y sobre todo una amplificación de la capacidad de amar que pedía cancha.

Pero como digo, es sólo un atisbo de respuesta a una pregunta que no sé si alguien puede contestar.

No tengo la más pálida idea de por qué tenemos hijos.


Lo único que sé - y no lo digo para hacer un final Chim Pum- es que el amor incondicional, visceral y desmesurado que nace con nuestro hijo no se parece a nada de nada anterior. Definitivamente no podíamos saber en qué consistía el capítulo que estábamos por abrir en nuestras vidas.

domingo, octubre 27

cierta práctica.

Make you happy- PLAY

De vez en cuando vuelvo a las palabras de Linda Goodman, gracias a quien más creo en la astrología, seguida de mi ex jefa Lili, que me hizo la carta natal y la revolución solar en 2011 con el siguiente vaticinio -por ese entonces inverosímil, impensable y lejano:  "Si para abril del año que viene no tenés noticias de hijos, me retiro de la astrología". No se retiró, claro, porque para abril ya tenía un mes de embarazo.
Linda llegó a mí por una mis amigas más esotéricas, Vero Pestoni. "No leíste a Linda?!", me preguntó casi acusatoriamente. Cuando leí la descripción de la Mujer Acuario de la tal Linda, que escribió en los `70 y creo ya no vive, sentí que se había metido adentro mío, había sacado fotos 3D hasta de mi última célula y las había puesto ahí, por escrito, para que las vieran todos. Es más, sentí que cada persona que me conocía tenía que leer eso para terminar de comprenderme.
La cuestión es que hay un párrafo que -al momento de descubrirla mucho no me afectaba- que habla de la mujer Acuario y la maternidad. Dice así, hago copy/paste porque además de todo escribe lindo:

Puesto que Urano rige el futuro, uno podría imaginar que estas muchachas son madres por naturaleza (después de todo, los niños son parte del futuro). Pero la mujer Acuario media puede, en un primer momento, sentirse perpleja ante la maternidad. Como está acostumbrada a extenderse y dispersarse, necesita un proceso de adaptación para poder dedicar toda su atención y su energía a un solo ser humano de manera exclusiva, y eso quizá le exija cierta práctica. Su natural actitud de distanciamiento hará que le resulte difícil dar expresión exterior a su calido afecto. La madre Acuario típica se dedica a sus vástagos, pero también necesita cierto desapego ante los niños. Sin embargo, es probable que sea el miembro más diligente de la asociación local de padres y maestros. Se pasará horas hablando con sus amiguitos en el nivel propio de ellos, sin imponérseles, y dedicará las tardes a trabajar para un proyecto de la escuela. Observándola, los niños aprenderán de ella lecciones de fraternidad y de humanitarismo. Las madres Acuario jamás protegen exageradamente a sus hijos, y muestran una actitud comprensiva ante las confesiones más alarmantes.

(Es tan increíblemente certero que más adelante hasta bautiza al hipotético hijo de la acuariana "Tommy"). Hoy necesité releerlo. Porque, como le decía el otro día a Susana, mi suegra, con Tomás estoy haciendo un aprendizaje en varios aspectos. Le contaba que mi bebé es súper mimoso, y yo no soy muy franela que digamos, pero a él le gustan TANTO los besitos que a veces arranco a dárselos por esa simple razón, y después me contagio. Pero el principal aprendizaje es el que describe Linda. Y me cuesta: el de concentrarme sólo en él. Cuando estamos juntos lo disfruto con todo mi corazón y mi cuerpo (jamás me deshago de él frente poniéndolo frente a la tele; ni siquiera se me ocurre),  pero una parte de mi cabeza está pensado que debería estar haciendo otra cosa, siempre irrisoria y ridícula (Desde arreglarme las uñas, hasta poner ropa a lavar, o chequear mails). Nada que  una mamá Cáncer como mi linda Noe podría entender. Trampas de la mente para no entregarse por completo.


Sería absurdo querer compararme con John Lennon, pero siempre me repicó en la cabeza algo que decía en una entrevista inédita que salió en la Rolling Stone. Confesaba atribulado que le costaba ponerse a jugar con su hijito Sean.. Èl, que le escribió Beautiful Boy estaba diciendo eso!!! Pero bueno, esa imposibilidad lo acomplejaba.  Yo arranqué contenta pero humildemente con mis Cuentos para Tomás, y me siento más ducha y diligente para eso que para tirarme horas a jugar en el piso con él.

Así que eso.

Sólo quería ponerle palabras, para compartírselos a las Acuario y a las otras también. Y porque quizás el hecho de que esté escrito en las estrellas me libera un poquito de la culpa que me genera, al igual que a John.

Espero que empiecen muy bien la semana, muchachada,

c.

jueves, octubre 24

lado B.

¿Vieron que Facebook es como un reality del lado A de la gente, no? Todos ahí sacamos a relucir los hits, contamos los Me Gusta y vemos cuán posicionados quedamos en el top 40. Nadie vuelca en su Muro sus pesares, sus miedos, sus angustias, sus desaciertos. Bueno, a mí ese juego me aburre cada vez más, y si en algo me esmeré es en que sosloqueamás fuera un espacio honesto. La vida. Con sus lados A y B. Y si no lo va a ser -ya lo hice una vez y no dudaría en volver a hacerlo- me llamaría a silencio.
Pero honesto no significa que vaya a trasmitir en vivo y en directo cual Truman la vida que vivo que involucra a personas de carne y hueso. La verdad es que salvo una vez, allá a lo lejos, nunca tuve problemas por nada que contara acá, pero necesito cuidar a los míos. Es mucho lo que proteger.
Pero sobre todo, siempre odié esos posts catárticos y verborrágicos donde una x cuenta "porque me dijo esto y esto", o "mi cuñada esto y aquello". Hablar de lo cotidiano y trivial de cada una  no tiene interés para nadie, no suma. Sin proponérmelo siempre intenté que Sosloqueamás aporte una mirada, buscarle una vuelta a las cosas que pueda servirle a otras personas a pensar su propia vida.
Así las cosas, es una línea muy delgada la que transito cada vez que escribo una nueva entrada.
El Día de la Madre quise darme un chapuzón en el lado B. O en los outtakes,  para ser fiel a mí misma y sobre todo a ustedes.
Después quise de algún modo responder la pregunta que había abierto. Conté con una lectura entre líneas que quizá no logré.
Perdón por la opacidad.
Sí: Vera (Curru, muy bueno tu juego de palabras!) floreció también este año, pero de vez en cuando viene una escarcha que la deja mustia. Y la pobrecita no se va a bancar todas.
Si sigo siendo opaca será que tengo que tomar un curso de redacción.
O poner un paréntesis acá mismo, porque más no puedo decir.

Que tengan un gran, gran cierre de semana.

c.

domingo, octubre 20

el subibaja que baja y baja.

Tengo que ser honesta. Este Día de la Madre no se parece en nada a lo que imaginé. Tomás duerme al lado mío. Y en la casa no hay olor a asado, ni nada. Sólo la tele en mute. Rolfi rascándose, Kathy durmiendo. Me siento sola y muy mal. No estoy sola, lo sé, pero así me siento. Cuando con un componente tan fundamental de tu familia, tu marido, hay cosas que no podés solucionar, la sensación de caída. El baja, baja y baja es desgarrador.
El Día del Padre fue similar.
Luego hubo un coletazo en agosto.
Y después todo parecía encauzarse hacia el lugar más feliz imaginable,
Pero entonces zaz, descubrí que hay aspectos terribles que siguen ahí.
No sería honesta si sosloquemás y sus lectoras no supieran nada de esto. Estoy engripada  y con los ojos hinchados de tanto llorar.
Tengo tanta tristeza y dolor que no los puedo describir. Suelo encontrar palabras para todo. Pero hoy no.
Quiero a cada una desearles un Feliz Día de la Madre, y en especial agradecerle a Seel que con un mail justo a tiempo hizo salir el sol por un ratito.
Un abrazo grande muchachada linda,
c.

viernes, octubre 18

ser Cecilia.

El domingo es el Día de la Madre. El año pasado lo pasé embarazada, éste me encuentra con Tomás fuera, grande, hermoso, igual de mangiatutti que el primer día, dulce, conectado, musical, simpático.
Y sin embargo no me encuentro en la categoría. Esas publicidades que hablan de las Madres no hablan de mí, ni me hablan a mí. Las publicidades de Suave no me interpelan. Las vidrieras con calcos y ploteos "Para mamá" definitivamente hablan de otra. No creo que lo mío sea un pantalón recto con una remera de algodón lisa de Yagmour o Ver.  Y sin embargo, va a ser mi primer Día de la Madre. Y estoy hablando de esto porque en definitiva sí, soy madre, y sí algo toca esta fecha dentro mío.
En el post anterior me hice muchas preguntas. En algún punto se las formulé también a ustedes. Y mierda que contestaron. Porfavor! Me hicieron transpirar la remera más que mi analista.
Toda la cuestión me hizo acordar a esa gran lista de P sin R que me hice hace un año, cuando la maternidad estaba a un paso. Muchas de esas preguntas escondían miedos, como por ejemplo, convertirme en una señora y no encontrar más a Ceci. O no poder -no querer- viajar como solemos. O no saber combinar trabajo e hijo y varias más. La mayoría -creo que todas- encontraron sus respuestas, y fueron muy positivas.

Pero ¿Por qué tenía tantas dudas?

Cada cosa que pasó hasta acá en mi vida, primero la visualicé. sin ponerle palabras. Nunca me mentí, ni miré lo que hacían otros. No imité, no copié. Las imágenes venían desde dentro. Una de ellas -una de las más fuertes, entonces inexplicable- fue la primera vez que visité Villa Ortúzar hace unos 5 años. Me vi ahí mismo pasando una Navidad muy íntima con Pablo -lo único cierto hasta esa  fecha- y nuestro hijo varón, una noche calurosa, en la vereda, los tres. Así fue el año pasado, y así se avecinan las próximas fiestas.

Visualicé mi casa en Las Cañitas cuando vivía en Once.
Visualicé cómo sería vivir en Ancón antes de conocerlo a Pablo y su hermosa casita.
Visualicé cada medio donde quería escribir hasta hacerlo.
Visualicé mi fiesta de casamiento, mi vestido, la banda, todo tal como fue (aunque ahí, la realidad superó a la imaginación).
Visualicé el sur de Italia el mismo día que me anoté en la Dante, 5 años antes de ir.
Visualicé cómo sería dar clases de periodismo.
Visualicé este trabajo que tengo, apenas leí el aviso.
Visualicé el camino a la clínica para que naciera Tomás, al anochecer con esos mismos colores. (Otro caso en que la felicidad superó la imaginada).

Y así podría seguir, contándoles cuántas cosas tomaron forma en mi cabeza y mi corazón antes de ser. Tantas que yo misma me sorprendo.  Entonces me envalentono: "Alinear deseo y energía. Eso lo sé hacer", y pienso que la escritora que imaginé a los 8 años, y tantas otras imágenes más o menos nebulosas, serán de carne y hueso. Lo mío no es el random. Voy a un lugar que ya vi.



No soy esa mamá de las propagandas, ni la mamá de Tomás solamente; no soy una aspirante a escritora o una blogger: no soy esposa o redactora de Greenpeace; soy cada decisión que tomé, cada cosa que deseé, cada camino recorrido, cada persona en ese camino, cada puerta cerrada y cada puerta abierta.

Soy Cecilia.

Seel, quién otra sino voz podría ilustrar mejor este post?

miércoles, octubre 16

yo querer escribir.

Quiero escribir. Eso quiero.

Y eso, que parece una afirmación, es un cajón lleno de preguntas.

La pregunta que me hago a menudo es ¿Quién querría publicar lo que yo tengo para decir? No es literatura. No son crónicas  periodísticas. No son relatos de viajes. Son... son tan solo reflexiones de una anónima sobre fragmentos de su propia vida. Y si nadie me publica ¿Escribiría igual? Hay mucho de ego en escribir. Y una necesidad de feedback que el Word de tu compu no abastece.

Periódicamente despunto la escritura en posts que concentran datos de mi realidad, pensamientos y sentimientos alrededor de ellos. Lo hago gratis, como descarga, como eso que se hace sin esfuerzo, sin trabajo de preparación, corrección o edición... porque fluye como fluye lo que responde a nuestra vocación. Como contraparte, la muchachada -ustedes- que completan el sentido. Siempre.

Pero cada vez que me voy de vacaciones, o me relajo por un par de días el impulso vuelve a sorprenderme:

"Tengo que escribir!"
¿Qué hago que no estoy escribiendo?!

Lo que me alerta sobre una realidad: Sosloqueamás no me alcanza. Es evidente. Tengo que escribir de un modo más cotidiano, menos coartado por horarios y no censurado por las condiciones de un blog que, -aunque jamás haya promocionado- es en última instancia accesible a cualquiera.

Pero Qué? Cómo? Cuándo?

Dicen que cuando uno o una quiere hacer algo lo hace contra cualquier adversidad Así sabemos de bohemios sin nada que comer,  alimentándose de su escritura, su pintura, o su música. Yo sé de eso, porque cuando escribo de verdad, el mundo alrededor desaparece. Yo misma me pierdo. Me concentro tanto que me olvido de comer, de beber, de ir al baño. Pongo todo mi cuerpo y mi cabeza, mi corazón -mi ser- ahí.

Pero a cualquier precio no, porque ¿Cómo sostener una práctica así sin descuidar otros aspectos?

Pienso en todas esas entrevistadas de Eñe, con aspecto apesadumbrado, que viven retiradas, con sus gatos negros, y me pregunto:

¿Habrá escritoras  que se ganen la vida escribiendo  para una ONG y además sean buenas madres?
Se puede disfrutar el sol de un sábado con tu hijo y hacer coincidir su siesta con tus ganas de escribir?
¿Podés ser escritora y coqueta? ¿O tenés que ser de esas torturadas carapálidas introspectivas?
Podés ser escritora y además querer cuidar tus plantas, escuchar un disco, cocinar, ver una serie, leer la última edición de... la Ohlalaaaá?

Siento que no encajo en el rubro escritora. Y sin embargo, desde que soy chica lo decidí. ¿Qué querés ser?,  me preguntaban. Y yo decía "escritora". Y lo único que sostuve firmemente a través de los últimos 24 años es el escribir. Ciudad, colegio, casa, aspecto, situación sentimental.. .desde que era una nena de 8 años todo cambió, excepto el hábito de escribir. Porque esto que ustedes ven en blog antes tuvo forma de hoja oficio escrita a máquina, de diario íntimo, de agenda, de hojas robadas al cuaderno de la facu, de papeles sueltos...

Por todo esto a veces pienso que Sosloqueamás es un arma de doble filo. Es a la vez lo mejor y lo peor que me puede pasar. Este espacio hace que sacie en pequeñas dosis mi sed de escribir, y a la vez que nunca pueda calmarla del todo.

Ojo, no estoy diciendo que lo voy a dejar.

Es que quiero escribir, y estoy enviando señales de humo (o de letras de blogspot) para que alguien en el mundo se apiade de mí y me diga "Pero sí, Ceci, se puede", y me muestre cómo.

Ay muchachada.

viernes, octubre 11

de qué va todo esto de Camila y Hernán.

Sin proponérmelo en forma explícita siempre dejé los temas de trabajo fuera de este espacio. Pero hoy, una vez más, Alma Singer, y su cerebro y corazón Vero Mariani, me sacudieron un poco las pelusas. Lo dijo y lo hizo: con su ya conocida generosidad, dedicó espacio en su blog a difundir esto que estoy haciendo. Esto que me tiene así de tomada hace semanas y amaga con hacerlo por unas cuántas más. Entonces ¿Cómo no contarles yo de qué se trata?


Mi primer contacto con Camila Speziale fue por teléfono. Quizá la había cruzado por la oficina pero no había reparado particularmente en ella. Volvía de San Juan, de colgarse durante horas en el Centro Cívico de la ciudad con sus 21 años y un arnés para reclamarle al gobernador que pusiera fin a la minería en la Reserva San Guillermo. Yo necesitaba su testimonio para el blog. Una de mis funciones en Greenpeace Argentina es postear. Enseguida descubrí detrás de su voz un alma sensible, capaz de trasmitirme un montón de sentimientos con pocas palabras.

La siguiente vez que la crucé se había rapado a un costado como Pablo dice que me quedaría bien. Me saludó con ojitos soñadores. Como ya otra chica se había hecho el mismo look, alguien hizo un comentario fastidioso sobre su pelo "Ah, sí, está de moda acá en la oficina". Algo por el estilo. Y me molestó, porque con una persona tan humilde y simple, no da andar hablando por atrás.

No sabía que iba a formar parte del equipo en el Ártico. Me enteré cuando ya estaba en camino.
El año pasado esta misma acción la hizo el Director de Greenpeace Internacional, Kumi Naidoo. Se encadenó a la misma plataforma petrolera en el Mar de Pechora, y lo disuadieron con chorros de agua helada. Difícil, imagínense. Por eso Camila y algunos compañeros iban a resistir en una cápsula metálica. La idea era  aguantar hasta las últimas consecuencias.

Enseguida nos llegó su relato de cómo resultó todo. "Nunca imaginé que me iban a apuntar con un arma", decía.. "Sin decir una palabra se llevaron a mis amigos al barco de la Guardia. Mi corazón se detuvo por ellos", decía también. Y a mí me salía la madre que ya soy, y pensaba si con sus dos décadas y piquito podría con tanto. Después -a raíz de algo que no puedo contar- entendí que Camila es muy dulce, sensible, pero mucho menos frágil de lo que creía.

De Hernán Pérez Orsi no hay mucho que pueda decir, porque no lo conozco personalmente, salvo que es marplatense como yo, tiene una nena her-mo-sa -Julia- que cumplió 1 año el mismo día que lo detuvieron, y que es tripulante del barco hace años. También sé que muchos tripulantes -concientemente o no- esperan el momento que les llegue esto. Quizá no se imaginan de qué se trata en concreto. O quizá nunca hasta ahora el castigo había sido tan duro.

Imagínense altamar. La temperatura bajo cero. La adrenalina de ir en gomón hasta una plataforma petrolera. Saber que del otro lado está todo el poder de dos de las corporaciones más grandes del mundo: Gazprom y Shell. Que te intercepte un barco, un montón de flacos gritando en ruso, con armas y cuchillos. Que menos de un día después baje un helicóptero con otro grupo de rusos, te aten, te hagan arrodillar, te apunten, te detengan, te incomuniquen.

Todo empezó el 18 de septiembre. Desde entonces Camila y sus compañeros están presos. Les dan prisión preventiva por dos meses. El fiscal los acusa de piratas. A los que piden libertad condicional se las niegan.

Todas las oficinas de Greenpeace -56 en el mundo- estamos trabajando en esto. Nada más, nada menos. Se dice que es el peor ataque que sufrió la organización desde que el Servicio Secreto de Francia -por orden de Mitterand- bombardeó y hundió el primer Rainbow Warrior con el fotógrafo Fernando Pereira a bordo.

Los chicos fueron a impedir que Gazprom concretara la primera extracción de petróleo en el Ártico, inaugurando un proceso destructivo irreversible. La cuestión es que, a raíz del derretimiento de los hielos por el calentamiento global -que acá preferimos llamar "cambio climático"- Shell y otras empresas vieron la oportunidad de sacar petróleo de ahí también. Lo que obtendrían alcanzaría para 3 años de abastecimiento.

Los riesgos son enormes, no sólo porque un derrame sería devastador e irreparable para los animales y los 4 millones de habitantes de la región, sino porque significaría seguir en la dirección de las energías sucias, las mismas que causaron ese derretimiento.  Un círculo vicioso que John Hurt explica tan bien en este video que me encanta.

El Ártico es vital porque funciona como el aire acondicionado del mundo. Por eso no puede ni mancharse de petróleo, ni derretirse más. El objetivo es que sea declarado Patrimonio de la Humanidad, como se hizo con la Antártida hace ya muchos años, también impulsado por Greenpeace.

Firmaron? Es ACÁ.

Y bueno, sí, es un momento histórico. De una. Y difícil. Los días son largos. El trabajo es casi de lunes a lunes. Pero hay que poner todo, porque es lo que toca. Y hablando de eso: cuánto estoy aprendiendo sobre aceptación. Será otro post. Hoy sólo quería contarles de primera mano de qué va todo esto de Camila, Hernán y la campaña del Ártico.

Feliz viernes muchachada!

c.

martes, octubre 8

mamama

Tenía que ponerla de título. Yo soy esa, al menos para mi pequeño. "Mamamma". ¿Pueden imaginarse lo que es ver y oír salir la palabra de labios de tu hijo? Muchas seguro lo experimentaron. Yo debuté ayer a la mañana, cuando me preparaba para ir al trabajo. Para él seguro no es más que un "teté", "baba" y "papapa". Pero para mí fue el mayor tesoro en una lista larguísima de cosas que vengo atesorando en tooodo este tiempo. Porque sí, hace  tanto que no escribo en sosloqueamás.

Todos a mi alrededor ya me escucharon 25 veces comentar, sino quejarme, de lo cansada que estoy, de lo arrollador que está siendo el trabajo -llevándose puesto literalmente todo a su paso- de mis contracturas. Hace un tiempo que me siento particularmente sin energía. Mi cabeza y mi corazón lo quieren todo. Pero el cuerpo no lo sigue.

Y sin embargo, de una manera curiosa, la alegría puede convivir con esta cansancio. A veces mejor, otras no tanto. Estoy pudiendo llegar al fin del día con una copa de vino, una comidita, un capítulo de House of Cards... O al viernes y entregarme a descansar  (siempre que no toque trabajar como también viene ocurriendo) y a disfrutar de mi familia, mi barrio, mi casa, mis amigas (a las que tengo casi tan postergadas como a mis chequeos médicos), un asado, un disco nuevo o un paso de baile con Tomás al ritmo de Gilda. En todo esto está Pablo como coequiper perfecto.

El sábado, los tres a bordo del Fulgor Rojo (acabo de bautizar a nuestro tutú), pusimos rumbo a San Antonio de Areco, donde nos esperaban Emilia y Franco en su Alma de Proa, un Bed & Breakfast de ensueño que aprovecho para recomendar por acá. Es mágico, con una huella de cariño en cada rincón. Sé que ustedes lo amarían. Las primeras horas transcurrieron entre mates, charlas y compras para casita con la misma tranquilidad y naturalidad con que el sol  hacía su recorrido hasta esconderse en el horizonte. Cuando eso pasó, nos  metimos en un almacén viejiiito y buena onda donde nos sirvieron una cerveza helada y una picadita.  Hasta que cayó la noche, y con ella yo. Apenas llegué a probar dos empanadas, dos tragos de vino y seguir durmiendo. El domingo desayunamos en la cama con pan y budines caseros, y emprendimos un día de sol que nunca me voy a olvidar. En especial la siesta de tres bajo un árbol y la cara de asombro de Tomás con cada bichito del zoo.

Les dejo algunas fotos!

Alma de Proa, un encanto.

Caballito blanco, suerte para mí!


Los Principios
Mates junto al río
Tiempo de siesta!

Gracias a Mili y Franco por la hospitalidad y a mi amor, por ser autor intelectual de este paréntesis.
Gracias a Totó por ese mamama que todavía oigo.
Gracias a ustedes por la paciencia, las palabras de cariño y los hurras.

Cuéntenme qué tesoros encontraron últimamente!

c.

lunes, septiembre 23

yo ya sabía.

Amo los atardeceres en la costa
y la renovación de la mañana
Amo la línea del horizonte
tan intrigante de día
tan indescifrable en la noche
Amo escuchar música en el coche
y ver a una gaviota volar
muy cerquita del mar
Amo poder escribir,
amo poder decidir.
Amo la incertidumbre del mañana
que es la que alimenta mis ganas
de vivir siempre un día más
Amo mirar por la ventana
la lluvia caer y mojar
Amo el ronroneo de mis gatos,
las calles sin asfalto
y esas otras de adoquín
que me recuerdan días que viví
con mi abuela en Belgrano
Amo oír a un bebé parlotear
y a los buenos ancianos,
y a los adultos que encontraron
la plenitud a través de los años
Amo las noches con cielo despejado
y el viento que anuncia el chaparrón
Amo que el sentimiento
aún supere a la razón
Amo los ratos de soledad
y los libros que me hacen pensar
Amo la pizza, la paella y las albóndigas de mamá.
Amo poder rezar,
poder llorar y gritar
Amo percibir la modorra
y dejarla avanzar
Amo los viajes
y la alegría de regresar
Amo el dulce de frambuesas
y las golosinas en general.
Amo haber encontrado un poema
que inspiró este otro poema
y que las palabras no sean suficientes
para expresar todo lo que amo de verdad
Amo mi habitación y mis cosas
y a todas las personas maravillosas
que me acompañan en el camino
Amo saber que el destino
es imposible de adivinar
Amo mi colegio,
mi pasado, mi presente
haber tenido esos privilegios
y ser ahora conciente
Amo el tiempo que me queda
para amar a alguien de verdad
Amo sentirme querida
y darles cariño a los demás
Amo todo esto y mucho más
pero sobre todas las cosas
amo esta capacidad inagotable de amar.

--
Este poema lo escribí el 30 de julio de 1998. Lo escribí en mi cabeza, caminando como siempre por la zona de Playa Chica y Cabo Corrientes. De eso me acuerdo perfecto. Después se ve que lo pasé a papel y, de acuerdo con el encabezado, al año se lo regalé a mi papá.
Me emocionó haberlo encontrado. Me emocionó que mi papá lo atesorara. Pero lo que más me emocionó es que pasaron más de 15 años, y lo que dice sobre mí, mis sentimientos, mis gustos, mi forma de pensar, hoy es más preciso que una radiografía.
Esa adolescente, que tenía casi la mitad de la edad que tengo hoy, sabía mucho sobre sí misma.
Ni siquiera se había filmado el Ladrón de Orquídeas, y ya sabía por ejemplo que ante todo ella era lo que amaba.


martes, septiembre 17

volver a casa.

Les pasó alguna vez sentir que estaban fuera de eje, que perdían el centro? Hace dos semanas que tengo esa sensación.
Salgo de la oficina y cuando llego a casa, y me reencuentro con MI mundo, me siento un poco perdida... como mirando una peli de la que soy una actriz de reparto. Es todo una sensación, claro. Pero no por eso menos molesta.
Hacer compras? Cocinar? Escuchar mi música? Hacerme las uñas? Leer blogs? Escribir en el mío?
Cosas tan simples se vuelven lejanas.
Lo miro a Tomi y siento que pasó un mundo desde que lo dejé temprano en casa.
Todo cuanto logro hacer es dedicar la energía que me queda a estar con él, jugar juntos, bañarlo, darle de comer, cantarle para dormir... a veces con cierta ausencia que no soporto ni quiero dejar avanzar.
Gerónima y Pablo me cuentan las novedades del día y eso empeora mi sensación de enajenamiento.

A veces, con suerte, toda esta cuestión interna, ese lugar remoto desde donde los miro, se empieza a desvanecer con el correr de las horas, porque Tomás, Pablo, Rolfi, Kathy o un rato de yoga me traen de nuevo a mi lugar.

Otras -muchas- estoy con trabajo que hacer robándole tiempo al tiempo para completarlo.

Sin saber bien cómo el trabajo empezó a ocupar más casilleros de los que le corresponden, absorbiendo mucha de mi energía mental, física y -la peor cagada- emocional.

Hoy las anginitas de Tomás me hicieron reaccionar. Me pide upa, abrazos, me busca con la mirada y llora apenas me alejo...

Por ahí di muy por sentado lo bien que marcha mi tren para concentrarme demasiado en el paisaje..

Estoy intentando reconectar.
Cuéntenme qué se les ocurre para lograrlo.

c.

martes, septiembre 3

un papelito.


Miércoles 28 de agosto

Traiciones de la ansiedad: Ese papelito se empezó a imprimir en algún punto del futuro cuando me inscribí en la carrera en 1998; se fue haciendo más cierto cuando empecé el CBC en 1999; cuando di cada una de las 34 materias hasta el último final a mediados de 2006; y más adelante cuando entregué la tesis en febrero de 2010. Ni te cuento cuando la defendí en agosto de ese año. Me tomé un año para tramitar mi diploma, y los señores UBA se tomaron dos para elaborarlo. Desde que todo empezó pasaron más de 14 años.

Y ahora que ese punto en el futuro llegó y tengo que esperar hasta el martes para retirarlo siento que estos cinco días son mucho más de lo que puedo soportar

Martes 03 de septiembre

Hoy temprano el sol entraba por las ventanillas del 140. Desde mi asiento junto al pasillo veía a tres señoras menear la cabeza de un lado a otro. Decían que no. Una –la que se sentaba a mi lado- llevaba auriculares y sonreía. Creo que algo le causaba mucha gracia, y hay gente que hasta cuando ríe dice no. La otra –en el asiento frente a mí- miraba con insistencia el reloj, así que calculo que se le hacía tarde y necesitaba expresarlo corporalmente. La última, al otro lado del pasillo, parecía tener algún tipo de  tic. Lástima que no le dio por el .

Mi viaje tenía final abierto. Iba a retirar el “papelito”.

Ya en el edificio oscuro sobre Marcelo T. de Alvear recibí el asedio de una decena de estudiantes repartidos en distintos pisos intentando entregarme panfletos de sus agrupaciones políticas. A todos contesté lo mismo,  un poco jactanciosa: “Gracias, ya no voto”.

Una vez que averigüé dónde era el Departamento de Títulos me di cuenta de que estaba midiendo cada movimiento. Con una batería de improvisadas cábalas –cruzar los dedos, entrar con el pie derecho, no sacar el DNI hasta el último momento- intentaba controlar lo incontrolable, lo impredecible, lo azaroso… lo mucho que se puede emputecer todo cuando se trata de la UBA.

- Vine a buscar mi título- Le dije a la chica que me atendió. La misma que cuando inicié el trámite hace dos años seguramente ni se imaginaba embarazada. Mi tono de voz impávido. Hasta la emoción amordacé no fuera que desbaratara mi plan de volverme con mi diploma.

Mientras se lo decía le entregué mi DNI. Desapareció de mi vista. Fueron minutos largos, unos cuantos. En otra ventanilla una alumna con calzas animal print le contaba al empleado cómo se estaba preparando “psicológicamente” para la extracción de sangre del examen de salud obligatorio. “Mi papá es hemofílico”, le decía-. El hombre atrás del mostrador asentía. “Y yo veo una aguja y me baja la presión, pero ya te digo, me estoy mentalizando para el viernes, para no desmayarme, imaginate”.

A mi lado una egresada venía con media esperanza de encontrar su título: “Supuestamente ya tiene la firma del Ministerio”, me explicaba, “pero nunca se sabe, y como acá nadie te avisa nada…”

Mientras el suspenso de mi trámite iba en aumento, le dijeron que no, que esperara mínimo 70 días más. La chica recibió la noticia sin sorpresa, me deseó suerte y se fue.

Fue entonces cuando vi venir a la empleada hacia el mostrador con su panza, una carpeta y una cartulina blanca enrollada.

Todo mi cinismo se esfumó en un microsegundo.

Creo que sentí lo que algunos llaman “un vuelco del corazón”, que no sé bien qué quiere decir. Se ve que ella lo vio en mi mirada, en mi sonrisa.

- Pensaste que no llegaba nunca
- No lo puedo creer-balbuceé.- Me extendió un cuaderno.
- Firmá acá - Firmé.
- ¿Nada más?
- Nada más.

Salí un poco mareada rechazando volantes, desenrollando el “papelito”, leyendo “Rectorado.. .UBA… Licenciada Cecilia Alemano... 15 de febrero de 2010… “ .

Compré un tubo plástico para proteger mi diploma de egresada de la Carrera en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Buenos Aires. Eso que vine a buscar a esta ciudad hace más de 14 años, y que me llevó a encontrar otra variedad infinita de cosas.

Después, lagrimeando  entre sonrisas, caminé en dirección a Avenida Córdoba.

Una compañera decía el otro día que la UBA carece de poesía.

Es cierto. Pero te la deja a vos.

miércoles, agosto 28

cuánto amor puedas dar.

Fue ayer. Estabas sentado en tu alfombrita. Te miraba de espaldas, ejecutando tus tamborcitos, espiando entre sonrisas a Kathy y a Rolfi.

Había un bebé- niño, una cosa viviente,  de carne y de hueso, respirando y existiendo  frente a mí.

Un ser que no habría sido sin mí.


Un ser al que le di la vida, y sobre quien tengo la responsabilidad, pero sobre todo, el deseo -el impulso- de darle vida cada día.

En este punto ningún adjetivo para el amor alcanza. Es minúsculo al lado de esta realidad que comprendí ayer, en un momento epifánico entre mate y mate.

Después de pensar todo esto te dije "¿Tomás?", y te diste vuelta, y me sonreíste con la boca, los ojos - tu carita toda- y volviste a tu percusión.

Más tarde, después del baño, mientras te hacía unos masajitos en el pecho quise explicarte que ahí se alojaba nuestra capacidad de amar, pero que no se acota a ese espacio, porque en realidad no tiene límites.

Te conté que esto último lo descubrí gracias a vos y por primera vez me sentí completamente dueña de enseñarle mi verdad a alguien: lo que más importa no es cuánto te amen, importa cuánto amor puedas dar.


Supongo que te lo repetiré las veces que haga falta: no creo que dar amor tenga efectos colatareles indeseados. Sí vas a ver que a veces la predisposición a amar puede ser incomprendida. Algunas personas simplemente no la entienden. Parten de otra base, o creen ver una pose... un intento de agradar.

Pero hay otras, y son las que valen la pena, que entienden todo, y se quedan a devolverte amor. Y entonces la sinergia puede ser maravillosa.

Todo esto te decía cuando tus ojitos volvieron a sintonizar los míos. Algo estaban comprendiendo.

miércoles, agosto 14

Bea.

Como una segunda mamá”, lo suelo simplificar, para explicar quién es, quién fue, Beatriz. ¿Segunda mamá? ¿Tal cosa existe? Ponele que sí, pero yo no sé si Bea era eso. Era más que la mujer -y luego ex mujer- de mi viejo y menos que esa mamá del corazón. Tampoco era una tía copada. Beatriz era y aún es, un signo de pregunta que se abrió allá por 1991 cuando papá nos la presentó como su novia y que hoy, cuatro días después de su muerte, no se cerró.

La primera vez que la vi llevaba un piloto rojo, (que me hizo prometerme que "de grande" me compraría uno) y un paraguas del mismo color, el pelo prolijo, la ropa elegante, el perfume importado.

No parecía admitir muchas lecturas esta abogada cool de Buenos Aires, con su departamento en Las Cañitas, su francés, sus clases de Esgrima, sus amigos embajadores, sus cafés con medialunas en el bar Kaloi, su vinito blanco "bien frappé". Sus cremas, su París de Yves Saint Laurent, sus Roger & Gallet, sus relojes,  sus anillos. Sus taxis.  Su peluquero, su depiladora, su manicura y pedicura, su masajista, su cosmetóloga, su modista.

Y sin embargo no tardé en descubrir que con ella nada era tan simple o claro, ni "solamente".  Todo era un "sí, pero", un "no, pero", un "bueno, pero"... Quería decir, quería sonreír, quería compartir, quería querer y quería dar, pero siempre -ya al final quizá por inercia-, algo quedaba en su bolsillo.

Durante la infancia yo era su "escritora preferida", o su "ratita valiente". En la adolescencia me convertí en su Amèlie, "siempre repartiendo amor". Una noche puse la mesa en el patio, cuando salió la miró maravillada y me dijo "Se le ve el amor".

Pero los 90 de repente se pusieron complicados. Y cuesta saber qué atribuir a la complejidad propia de la adolescencia, y qué a las dificultades de una mujer difícil que nunca tuvo hijos, para convivir de repente con tres -ajenos y ya creciditos.

Socialista con deslices retrógadas; amaba mis scones y budines pero me retaba por el lío en la cocina; feminista hasta la médula, se calzaba los guantes de goma para lavar los platos con traje sastre y tacos. Generosa y amarreta; abierta y escondedora; familiera pero recelosa de mi viejo.

Yo, a pesar de sus mil contradicciones, quería quererla simplemente. Pero también a eso se resistía. Conté por acá cómo el día que "me hice señorita" me entregó un pedazo de algodón sin mucha más ceremonia. No conté el día que me pegó y le dijo a mi papá que había sido al revés.  O el día que me dijo "Tu hermano es un ladrón". O los escándalos que podía hacer si le "comíamos" algo de la heladera. Cosas y cositas que hacían difícil descifrarla. Te llamaba y te decía "Hola nena?" y antes de que pudieras contestarle o preguntarle algo, arrancaba; "Bieeeennnnn! Me estoy preparando unos churrasquitos de cuadril, con una ensaladita, y un vasito de vino... " Y así -todo en diminutivo- bla, bla, bla, te relataba hacia atrás la semana entera. A veces se acordaba de preguntar qué tal te iba.

Así era Bea.

Hace unos 7 años se enfermó. Primero le extrajeron el tumor del colon. Al mes descubrieron que ya había células cancerígenas en los pulmones. Metástasis. Bea tenía un cáncer avanzado. Le dieron 18 meses de sobrevida, que ella convirtió en 80 y pico. Y digo "convirtió" porque nadie más que ella pudo asumir semejante actitud ante la vida.

Ante la evidencia de la muerte, decidió abrazar su existencia. Aceptó -no sin sufrimiento- que el matrimonio con mi papá estaba terminado, se aferró a Hebe y Tini -dos amigas de acero inoxidable-y a su trabajo como Defensora del Pueblo; encaró cuanto tratamiento y cirugía le tocó, hizo viajes laborales y de placer y conservó esa coquetería a toda prueba, incluso cuando eso incluyó una peluca.
Cuando defendí mi tesis en la facultad, venía de estar con ella en la Clínica Favaloro, donde en una operación cruenta le extrajeron un tumorazo de uno de los pulmones. Le llevé una cremita de caléndula, para que no le quedaran cicatrices. Y ella me pedía que le pusiera la de párpados, el agua termal y todo lo demás.

Faltaba poco más de un mes para mi casamiento, y ella ya se había mandado a hacer el traje.. Confiaba de verdad en que iba a estar ahí. No fue agradable oírla llorar al teléfono a la salida del Civil, postrada por el dolor de la cirugía. Pero creo que fue lo más quejumbroso que le oí en todos estos años. Y mirá que tuvo con qué hacerse la víctima.

A fines de abril el año pasado algo se iluminó en su cara cuando almorzando al lado del mar le dije que había un bebucín o bebucina en camino. A su manera expresó la emoción. Con más palabras que actitud corporal. Pero como la conozco -la conocía- sé que estaba de verdad emocionada.



La semana que esperábamos a Tomás se instaló en Buenos Aires, encerrada entre cuatro paredes para protegerse del calor. Se volvió sin la buena nueva porque el pequeñín se tomó siete días extra en la panza.

Los últimos meses, puedo afirmar que lo único que le hacía olvidar su propio ombligo era "Tomasito, el bomboncito". Lo llenaba de regalos, y -ya en cama, con tubo de oxígeno- planeaba un gran evento para presentárselo a su familia.

Durante años lloré una y otra vez con los pronósticos médicos que Beatriz se empeñaba en desafiar. Hasta que, como dijo un amigo en el cementerio sábado, logró convencernos a todos de que ese día nunca iba a llegar.

El viernes 9 de agosto  por la mañana mi papá, el hombre de su vida, sentado al lado de su cama, la vio irse dormida.

Se fue, y nos dejó cosas. Nada por escrito, por supuesto, porque ella seguía empecinada en que se iba a levantar, para  reformar la cocina, como me había dicho, hacer la reunión familiar y comprarse un cero kilómetro, entre otras cosas.

Lo que nos dejó hay que rastrearlo en nuestros seres. Seguramente, como dijo Pablo, nos va a llevar un tiempo saber qué lugar ocupó Bea para cada uno de nosotros.

A mí principalmente me dejó un modo feminista de ver el mundo,. De chica la acompañaba al Centro de la Mujer Maltratada, donde era voluntaria, agarraba sus libros sobre movimientos de mujeres y miraba su foto con Alicia Moreau de Justo. Nunca me voy a olvidar que donde mi papá, desde Tribunales, investigó a un Loco de la Ruta, Beatriz destapó una red de trata de mujeres.

Me legó también su coquetería,  con esa fe ciega en las cremas y la pasión por la pilcha. El buen comer, que ya me había inculcado mi mamá pero que ahora incluía sabores nuevos; la costumbre de caer en casa ajena siempre con algo rico, algún regalito o ramito de flores. ...Esta tendencia a decirlo todo en diminutivo.

Un piloto rojo furioso que no olvidé comprar, y la enseñanza de que siempre hay tiempo para optar por la vida, mientras dure, hasta el último día.


Feliz miércoles, muchachada.