martes, diciembre 18

nada se pierde


Un día Víctor fue la figura en Tiene la palabra. A MN la llamaron para integrar el panel de preguntones. Hizo su intervención y como pago recibió –entre otras cosas- unos vouchers de Friday´s. Entonces decidió llamar a su ex compañera de redacción. “Tengo $100 para que gastemos”, le dijo. Acordaron para un viernes a la nochecita. Era un día gris y húmedo, pero C fue igual, y MN también. Nunca habían salido solas, así que primero hablaron de trabajo. Después los tragos - Cuba Libre para la primera, fernet con cola para la segunda- fueron ablandando la noche. Pasaron las horas y se sumaron otros ex compañeros hasta que en la mesa ya no entró nadie. Ellas ya no se sentían extrañas. Después de pagar una cuenta que triplicaba los 100 de TN decidieron enfilar –con paraguas, carpetas, tuppers y bolsas- hacia una fiesta paqueta de Halloween. Con las dotes de rr.pp de MN lograron entrar pese a los bártulos y a la ausencia de traje. Se rieron, bailaron entre personajes famosos y tomaron champagne hasta no poder más. Esa noche descubrieron –tras dos años de conocerse- que podían sintonizar la misma frecuencia. El tiempo voló desde ese 31 de octubre de 2006 y Víctor se fue. Pero quedan ellas. Y hoy, aunque él no esté para enterarse, Cecilia y María Noel son grandes amigas, y expertas en el arte de cambiar juntas la onda de un día cualquiera.

miércoles, diciembre 12

eleanor


despues de un finde agitadisimo recorriendo madrid con Male,una semana de estudio, un examen de mierda... Me encuentro en lo de los Jañez, me estoy quedando en lo de dani, no sabes la super cas que tiene, esta muyyyyyyyyyyyy bien. Ayer fuimos a Toledo que es una ciudad de la epoca de la concha,estaba todo cerrado, hasta los museos porque era San Idelfonso, Y aca todos respetan mucho todo eso.Asi que Nos fuimos a Aranjuez, esta el palacio al que iban los reyes en primavera, un sueño entramos y nos volvimos locos.

Ayer me encontré con una foto junto a Eleo en la playa, año 1997.. hoy escuché una canción de Rosana ("Nadie más que yo") que habla del amor y del mar; recordé cuando la cantábamos y se la dedicaba a su chico que surfeaba entre las olas...Me di cuenta de la falta que me hace.. de que sí, me acostumbro rápido a las faltas, pero que los huecos son huecos al fin y que hoy nada reemplaza su sentido del humor, sus comentarios permanentes en cada peli que veíamos, sus empanadas con azuquita arriba; sus carteritas, su olor a "Dulce", su risa.. Pero, querida Rigby, Haré que la ternura te llegue entre las olas.

jueves, diciembre 6


Siempre las vi como aplastando la ñata contra el vidrio... prefería a los amigos varones, el ginecólogo eran especialistas que visitaban otras, eso de depilarse con cera no era para mí, me vino recién a los 14 y Beatriz -la mujer de mi viejo- me enchufó un paquete de algodón; me mantuve lo más lejos que pude de los tacos; no me anoté en el bando de las chusmas, ni de las anti celulitis; no me copé con fight do, ni los ritmos latinos ni pilates... Pero recuerdo muy bien cuando este año lloré con Maitena (sí, lloré, y no de risa) al sentirme identificada con sus personajes; cuando disfruté de la ecografía "transvaginal" aun en una situación sumamente incómoda; cuando me inicié en el mundo de las cremas anti age; cuando me fui sola a ver una película, compré un labial rojo furioso y me pinté en el baño del cine... El dolor de panza cuando pienso en sus ex.

martes, diciembre 4

lo que mejor sé hacer

Me gusta…
Je t aime a mourir
Quiero una navidad con calor… 100% argenta
Cuantas lunas que se van
I´ve really, really been the best of fools. I did what I could
ME FUI
No a Chávez
En gripado
Entrá y pateá para allá
Cortar y pegar
FELIZ CUMPLE 18 STEFY
Madrina!!!
Donati, como me voy a acordar de tu vieja en el verano
La pucha que se hicieron querer
Oh, la la
Yo soy el camino, la verdad y la vida
I´m a puma, I´m not
Sigo buscando laburo…
La vida tiene solo una vida
De vacaciones!!!
Cierrooo por vacaciones!!!
Triste…
Qué le gustará a Lore? (seguro un español buen mozote). Y a quién amará en francés Inés? Y Dani.. cuestionándose su navidad fría allá en España... Y Debi que insiste con la luna en sus frases? A dónde se fue (o de dónde) Cris? Flor.. ¿está contenta por lo de Chávez? (pareciera que sí y me sorprende)... Hay desocupados, melancólicos, algunos de vacaciones,otros enojados, otros muy enigmáticos. Todos cuentan a gritos un poco de sí en la frase junto a su nick. Me divierte saber de cada uno un poco. Y sin haberles preguntado.

martes, noviembre 27

regresos


No sólo vuelven Soda y The Police. Con noviembre llegaron otra vez dos perfumes que me hacen cosquillas y me ponen de buen humor: el de los jazmines y el de los tilos. Se reincorporaron las frutillas y las guindas a la ensalada de frutas; llovió y salió de nuevo el sol. Me reinscribí en el gimnasio y una noche se cortó la luz (que volvió media hora después); me subí a una bici después de diez años y pedaleamos por Palermo él y yo; conocí el Jardín Botánico y uno de los lagos (sí, desde que vine a bsas había dejado de hacer turismo); volví a ver a Spinetta, a Les Lutthiers y una obra que recontra recomiendo; cargué otra vez The Flamig Lips en el celu; el médico me dijo que mi quiste está nuevamente bajo control; volví a almorzar en el río con mis compañeros; extrañé más que nunca a mi amiga Eleo -que sigue en España y no amaga a volver; mi hermana Coco cumplió 23 y mi familia se reunió completa (bueno, sin mí) después de 14 años.(Foto por Pieich, mi fotógrafo preferido)

viernes, noviembre 23

la pensión (segunda parte)


(A pedido de mi microaudiencia!)
El chofer del taxi en el que mudé las cosas decidió hacerse de mi equipo de música. Así que mi llegada a “La Resi” fue entre puteadas y llantos. Me recibieron Lore y Ceci, nuestra nueva compañera de cuarto - una platinada aspirante a crupier de casino de la que heredé un vicio: depilarme las piernas con pincita. Había pc con Internet (ahí otra platinada divina que trabajaba en Disco me sacó mi primera casilla de e- mail); un mini gimnasio, un semipúblico (era la era pre- celular, cuando todavía se estilaba depositar unas moneditas para comunicarse con alguien); cinco heladeras, lavarropas, un dispenser de agua, una gorda malhumorada que nos retaba por todo; una petisa friolenta que dormía como una morza; una marplatense ochentosa de pelo rubio ceniza y jeans tiro alto; una cordobesa flaca y larga; una copada que se llamaba Rocío que gritaba por toda la casa y una sospechosa paz que duró poco tiempo…
Cuando me tocaba “Sociedad y Estado” –aún en Ciudad- me levantaba a las 5. Ponía dos despertadores y hacía saltar de la cama a Lore y a Ceci. Sé que me puteaban en silencio. Casi como yo a ellas cuando se quedaban hasta la madrugada fumando sus Marlboro Light y haciendo ruido con las demás en el hall. Todo se podía tolerar porque a la vuelta pasaba con el 15 por la esquina de mi futura casa, la actual, en el coqueto barrio de Las Cañitas. “Bueno, falta poco”, pensaba.
Me codeaba con “las grandes”: Rocío, Córdoba, Alejandra. Era su mimada. Hacíamos las compras en el Eki de la otra cuadra, tomábamos mates hasta tarde en el Parque Rivadavia y las noches de calor nos instalábamos en una heladería modesta en Carlos Calvo y Treintaytres Orientales. La sala de tevé, con sillones y obviamente caja boba, la copaban las aburridas con sus novios que venían de visita. Esas nos miraban desde arriba. Como diciendo: “nena, yo sólo estoy acá de paso”. Entonces se daban media vuelta con su jean de marca, agarraban del brazo al chongo en cuestión y volvían recién de madrugada. Entre el resto había una especie de fraternidad. Con Lore cada vez nos entendíamos mejor y lográbamos no celarnos si una de las dos se distraía con otra de las chicas. Todavía la recuerdo en una suerte de crisis de abstinencia porque NO podía comer sin mayonesa. Empezó a dar vueltas por todos los pisos preguntando quién podía prestarle, que le había cerrado el Eki, etc. En ese ínterin terminó su carrera de Perito Dactiloscópica, terminó también con el casado y se decidió a empezar Criminalística. No extrañaba ni un poquito a su abuela Noemí.
Así pasaban tranquilos los días. Pero con los primeros perfumes a tilo pasó algo que volvió la atmósfera tensa e insostenible.
Una de las amargas dejó apoyada su cartera unos minutos en la cocina. Cuando volvió ya no tenía su billetera. Gracias a sus amigos del banco en que trabajaba consiguió un listado de los lugares en que se había usado su tarjeta de crédito. Después, las imágenes de las cámaras de seguridad de los locales mostraron a Alejandra –la marplatense ochentona y simpática- comprándose pilchas. Era impensable de ella, así que ¿por qué no empezar a desconfiar todas de todas? Ya nadie quería colgar su ropa en el ténder común porque a otra de las amargas le había faltado su trajecito de “Ted Bodin”. Las heladeras empezaron a dividirse por cuartos y se les ponía candado. Para colmo a la gorda malhumorada la vinieron a buscar sus hermanos de los pelos por no sé qué cagada que se había mandado y la dormilona empezaba a bajar seguido y a desparramar su mala onda.
Pero llegó diciembre y con eso el fin del cbc y de mi estadía ahí. Cuando anuncié mi partida fue un melodrama. Un par lloraban por ahí, otras me hicieron regalitos, incluso una de las chicas pegó un cartel que decía “Voy a seguir escuchando tus cascabelitos por la casa”. En mi último almuerzo –no me olvido más- pedí un omelette de queso a Rafaello, el restaurante de la esquina, del cual por una cuestión de presupuesto me había abstenido siempre.

miércoles, noviembre 21


y por qué ya que está no se pone a tiritar en pelotas él también?

martes, noviembre 20

la pensión


El 24 de marzo de 1999, en el momento en que el auto de papá cruzaba la entrada a Capital sonó una canción de The Housemartins que después quedó asociada a otras lindas escenas de mi vida acá. Esa noche, como una nena que depositan en la guardería, me dejó en la pensión, “a ver cómo me desenvolvía”. Era una casona antigua sobre la calle Alsina. Ahí conocí a Noemí (la encargada) con sus tacones negros de bruja, su pelo corto y sus rasgos rígidos. A Sandra, una estudiante de psicología que ocupaba el cuarto de abajo, que celebraba que llevara mi equipito portátil (un Aiwa que después me robó un taxista) mientras se hacía una milanesa de soja al microondas. A Mariné, aspirante a periodista deportiva que se había tatuado el escudo de River en un brazo. A Vanesa, de Colón Buenos Aires, admiradora de la Mona Jiménez y con aires de diva. Y finalmente a Lorena, que había llegado desde Santa Clara del Mar para convertirse en Perito Dactilográfica y salía con un estudiante de policía.
Mi cuarto del segundo piso tenía cucheta, mesita y ventana al patio. Estaba pegado a la escalera que usaban los criados en otra época para no cruzarse con los dueños de casa. Todas las puertastenían trabas externas, un dato que atribuimos al pasado inmediato de la casa: geriátrico (¡Encerraban a los viejos!).
La primera mañana anuncié “voy al súper”, y me fui por el cordón de la calle, como si estuviera aún en Mar del Plata, mientras oía los bocinazos y puteadas a mi paso. Nos poníamos de acuerdo para cocinar. Hubo noches de pastas, de guiso y hasta de puchero. Cuando nos pintaba gordas íbamos al Coto a comprar una torta Rogel y nos tirábamos a mirar tele con Noemí mientras especulábamos con las historias de fantasmas de ancianos maltratados que se rumoreban. Una madrugada se nos apetecía un bizcochuelo de chocolate, así que salimos por todo Once diciendo que yo estaba embarazada y era vícitma de un antojo. Al fin conseguimos uno de cajita semi vencido, lo preparamos y lo comimos caliente y apelmazado.
Iba al CBC en Ciudad Universitaria. Ida y vuelta a bordo del 160. Ahí me hice una amiga también marplatense y me comía las gastadas de un pibe de barrio Norte que me enseñaba como pronunciar la Y. (“Shho, no”, me explicaba, “es szzo” .. ). Los fines de semana íbamos a bailar a El Cuervo o a Gallery en donde, birra en mano, nos encaraban entrerrianos de camisa adentro. Sonaba mucho Rodrigo. En una de esas noches el pibe con el que andaba -telemarketer, estudiante de economía en la Kennedy!! y novia en su pueblo natal- se paró delante de mí con otra rubia sin siquiera saludarme. Me hizo llorar tanto que decidí no verlo más. En las vacaciones de invierno me mudé con Lore a otra pensión, cerca, más barata, sin Noemíes ni fantasmas. “La resi”, se llamaba. Ahí convivíamos con unas treinta chicas más. (uyy qué largo!)

lunes, noviembre 19

el dilema del séptimo día


No es la alegría en sí la que descreativiza.. sino un poco eso que dice Marlon Brando más abajo.
Si no estás buscando, si no es desde el deseo, la carencia, la tristeza, la necesidad, la angustia, la incompletud... posiblemnte no crees algo nuevo y sincero. Con la panza llena podés hacer cosas buenas (ahi está "La lengua popular" de Calamaro como prueba), pero difícilmente se comparen con la visceralidad de una obra como Alta Suceidad, genunina y no perecedera.

jueves, noviembre 15

euphoria


El domingo me mostraste el Botánico, tu atajo de regreso a casa. El lugar de estudio en tus años de colegio, el escenario del antropófago que espantaba a nenes y viejos con la crudeza de su obra. En ese lugar me encandilaron tu entusiasmo y estas flores color coral con centro colorado, dulces y apasionadas.

miércoles, noviembre 14


Tenés hambre, poco tiempo, presupuesto moderado y estás cerca de Plaza de Mayo. Hora de comer en el Clásico Express, en Azopardo casi Belgrano. Si decidís sentarte a una mesa es probable que te atienda un mozo morocho peinado al gel efecto mojado que te trae el pedido en cuotas pero te lo compensa con una sonrisa. Y que siempre se acuerda de traerme los limoncitos para la Pepsi light. Si pedís para llevar en la caja te recibe una gordita de ojos grises y brazos tataudos que siempre tiene cambio. Entre ellos va y viene una petisa piscueta y eficiente que parece cargarse sobre los hombros la ebullición de cada mediodía. En las paredes, retratos de las glorias del automovilismo y una pizarra gigantesca con el menú completo. Lo mejor: la fugazzeta rellena, las ensaladas y los sandwiches de pan casero (¡viva el Sócrates con queso de cabra, berenjenas, aceitunas negras y nueces!). Me gusta comer rico, pero más valoro la buena onda y la porteñidad bien entendida que se respira en esos dos pisos.

martes, noviembre 13

cada una de tus cosas

Igual que yo preferís los números impares, no le sacás las frutas abrillantadas al pan dulce, tu horario -las 11:11- es la mitad del mío y me llamás simplemente Ceci (sí, tan simple como eso, pero sos el primero). Yo así supe que eras vos, además de algunas cosas más que me hacen quererte más y que no voy a divulgar.

"Sabés, a menudo las cosas creativas o positivas son producidas por razones que son irrelevantes. Son hechas a base de vanidad, o ansiedad o miedo". (Entrevista completa en RS noviembre).

sábado, noviembre 10

viernes, noviembre 9


Ver tele me hace mal, o como mínimo se vuelve algo incapaz de relajarme. No me relajan las chicas saludando a cámara (good bye celullitis!!, dicen contentas); no me relaja la tecnología "inspirada en mí", que promete precisión, originalidad, sofisticación y elegancia ... todo para cocinar un triste pollo o congelar lo que sobró de la comida. No soporto que las chicas seamos moneda de cambio para el sr Pepsi (si calificamos, porque parece que para eso hace falta ser pechocha y bancarte con altura un mini short ), ni que me eyecten por enroscada los sres Axe ni que el sr Brahma sugiera que en verdad mi novio no quiere conocer a mi mamá sino que prefiere desvestir a una viuda millonaria o comerse cruda a una colegiala.

jueves, noviembre 8

a lavar muchachos!

publicidad española de jabón para lavar ropa

escenas de plaza de mayo



Pensaba si mientras reprimía una manifestación con su machete habrá tenido un momento para ver el cielo

miércoles, noviembre 7


"Es dificil actuar frente a tantas camaritas, a personas que no están ahí, sino que son sólo sus cámaras", dijo ella.
Sacar fotos de los momentos más intensos es de algún modo posponer el disfrute, patear para adelante esa sensación que amenaza con desbordarnos. Si adorás a tu hijo (lo digo pensando en un amigo) no lo mates a flashazos. Abrazálo y decile que lo querés. Estoy casi segura de que esa compulsión a mediatizar el placer no tiene que ver con el avance tecnológico, sino que la tecnología vino a aliviarnos la carga que implica entregarnos por completo a un momento, y el miedo a perdernos en el intento.

jueves, noviembre 1

cotidiana/mente


Cada vez que se me cae un cuchillo me pregunto si tendrá algún significado; tengo un continuo debate interno sobre qué hacer con el papelito del chicle; la cucharita del café con leche -una vez cumplida su función- me plantea un dilema existencial (¿la dejo adentro de la taza? ¿la apoyo sobre la mesa? ¿en el platito?); la tarjeta de suscripción de rolling stone me llega a desquiciar hasta que por fin decido separarla y seguir leyendo; cuando saco la basura me debato entre cerrar la puerta del depto o dejar su suerte librada a la fuerza de la corriente de aire; nunca sé bien si prefiero pasillo de frente o ventanilla para atrás; cada vez que voy a la heladería me propongo sin éxito correrme del dulce de leche; se me complica entre limón y frutilla; entre cuba libre y mojito; entre bañarme de noche o de mañana; entre pollera y pantalón; entre suelto y atado...
Tengo éstos y otros dilemas a diario... ¿cómo sería la vida sin ellos?

¿cursi yo? ¡ si!

los días soleados, al emerger de la opresiva línea D en plaza de mayo, hay recompensa: un arco iris (de colores, como suelen ser todos) que se forma en la fuente con el agua y los rayos del sol

viernes, octubre 26

esta vez quiero hacer algo que nunca hice...
desearlea a todos
MUY BUEN FIN DE SEMANA

miércoles, octubre 24

al horno

me inicié en el mundo de las cremas anti age; me pongo los guantes de goma para lavar los platos y los lentes oscuros apenas salgo al sol...

martes, octubre 23

nos & ellos

Diálogo con un compañero
él: Hay mujeres que son re piolas y cuando se ponen de novias cambian
yo: cómo es eso?
él: Un poco más demandantes.. El otro día mi novia me pidió que la llevara a un lugar lejísimos sabiendo que yo también tenía que almorzar con mi vieja por el día de la madre.. ¡Loca, podés ir sola!
yo: Y a qué atribuís eso?
él: Inseguridad, y una cuestión de confianza también.
yo: A mí me pasa que me pongo más frágil, supongo que tiene que ver con la historia de cada uno..
él: Yo confío en la otra persona. Si me dice algo, le creo.
yo: Yo no desconfío de él, pero sí me cuesta mucho más valerme de mí misma que cuando estaba soltera.
él: Si me ve mal por algo enseguida piensa que es por ella
yo: Quizá no sea por ella, pero sí a pesar de ella...
él: ¡Claro! Yo le digo "no sos el centro del mundo"
yo: Y por qué menos crudo no le decís: "Te adoro, pero lo otro no me deja estar del todo bien"? Creo que así va a ver que no es el centro con más claridad.
él: Puede ser...
yo: Las mujeres necesitamos la verdad, pero en forma dulce.

viernes, octubre 19

para oírte mejor


nunca me molestó el tamaño de mis orejas
pero ahora que lo pienso.. qué grandes fueron desde el principio!
y qué lindos éramos hermanito!

miércoles, octubre 17


hmmm, todo bien con sandro, pero mejor ¡no sé si quiero ser mamá!
parir te atrofia el buen gusto?

martes, octubre 16

hologrameando

hay días en que me siento transparente

jueves, octubre 11

tampoco el sol funciona bien


Una frase que leí hoy, muy apropiada para la vista de este día, desde esta redacción, desde este décimo piso de la avenida Paseo Colón.

miércoles, octubre 10

basta ya

"xxxxx, solitario y final"
"Desde xxxx con amor"
"xxxxx al borde de un ataque de nervios"
"Cómo xxxx y no morir en el intento"
"Dos potencias se saludan"

A esta altura del partido... Cómo alguien se atreve a titular con uno de éstos?!

martes, octubre 9

tomatelo con calma


Al igual que con las manzanas noté cómo repentinamente me volví una adicta a los tomates. Me gustan al medio, con aceite de oliva o maíz, sal y orégano. También cortados para ensalada, condimentados ídem (o la variante de perejil disecado). Una ensalada sin ellos no es ensalada. Eso sí: prefiero los perita, aunque haya unos que se llamen "para ensalada" (que son más duros y "verdolagas", como dice el verdulero de la vuelta). Mi casa de la infancia en Mar del PLata lindaba con una quinta. Ahí me iba a arrancar los gloriosos frutos y clavarles los dientes así como estaban. Me gustan los cherry, los secos, los que vienen en rama, en sopa con cubitos de pan o entre dos panes árabes con queso. En esta crisis tomatera me siento la principal damnificada. Cómo será que el otro día, después de meses de no vernos, mi viejo en vez de preguntarme "qué es de tu vida?" me dijo: "y cómo estás nena con toda este asunto del tomate?"

jueves, octubre 4

A la sumadora Álvarez, ávida lectora de este blog, no le gustó el cambio de colores.

jueves, septiembre 27

hoy es mejor


Luis maria campos no tiene onda (no hablo del pobre Luis, que no sé quién era, sino de la avenida que dio en llamarse así). O no tenía onda hasta hoy.. si alguien la conoce sabe del solar de la abadía, del adefésico hospital militar, de los cafés oscuros y las galerías desiertas..Bueno, hoy es mejor. Hoy descubrí en una caminata a medianoche que -tomando la vereda de los milicos- se la puede atravesar sin molestarse en cruzar calles ni respetar semáforos. Y que además hay olor a pasto húmedo y la posibilidad de fijar la vista en la luna, de pensar un rato. Si tenés ganas, claro. Si suena Just in time, o Got life, mucho mejor. El lado milico de la avenida sin onda hoy me ayudó a contabilizar -que no está tan mal sacar cuentas de vez en cuando- todas las cosas buenas, las que tengo y las que sueño. Las que me ocupan, y las que anhelo (y no ya me preocupan). Caminé sin detenerme. Pensé en mi mitad del amor, en mi amiga la sumadora Álvarez y en la torta rica que tengo para desayunar mañana. Hoy fue mejor y mañana.. mañana es mejor.

viernes, septiembre 21


No creas que ya no hay más tiniebla,
tan sólo debes comprenderla,
es como la luz en primavera.

jueves, septiembre 20

gente revista, gente careta

Cuando bajé lo encontré en el asiento trasero del taxi, la frente pegada a la ventanilla. Ignoraba sin disimulo mi presencia. Había algo de intención, hasta de enojo en su gesto. Tenía puestos los aurriculares del walk man (sí, walk man…Gustavo es retro hasta en eso). Escuchaba un punk furioso. “Vamos hacia la zona de Cabello y Cerviño”... le dije al chofer, decidiendo a último momento un cambio de rumbo. Después volví a mirar a Gustavo. Hola Gus- le dije- él apenas me devolvió una mirada y un balbuceo que interpeté como “hola”.
Era un sábado limpio de junio. La noche anterior había recibido un llamado de Loli, la editora general de la revista. “Necesito que hagas una ronda por Palermo”, me dijo, “que encuentren famosos paseando, parejitas, vos sabés…”.
Ya llegando al barrio de Juanita Viale, Julieta Ortega, Mariana Fabbiani y Pablo Echarri entendí que el enojo de Gustavo era con la situación. Pasábamos frente al edificio de la nieta de Mirtha cuando vi a Enrique, un paparazzi free lance petiso, pelado y de aspecto fumón. “Frene”, le dije al taxista.
-Estoy tratando de hacer a la conchuda ésta.. – nos dijo apenas nos vio.
-¿Hace mucho que estás?- preguntó Gustavo sacándose los auriculares.
-Nah.. un par de horas.
Nos quedamos en silencio la vista en dirección al hall del edificio. Un bocinazo nos despabiló. A bordo de otro taxi iban Alejandro –también redactor- y Fabián, alias “el huracán”, fotógrafo.
-¡Eh!- los saludó Enrique- ¿Qué hacen por acá?
-Estamos con una misión top secret..-, dijo Sese exagerando el misterio.
-Vamo´a comer unas empanadas?-, propuso entonces Enrique
Lo miré a Gustavo.
-Un ratito-, acepté.
Entramos a una casa de comidas regionales y pedimos unas cuantas de carne y el vino de la casa. Había pasado más de una hora y media cuando Enrique salió corriendo la cámara al hombro. Vi cómo Juanita intentaba taaparse de los disparos de la cámara, oí que gritaba “¡Salí, cuervo! ¡Cuervo!”
-Gus- dije entonces- esto es así, si estás acá… esto es lo que hay, sino tenés que irte a otro lado.
-Sí, puede ser- dijo él.
Minutos después nos despedimos del grupo y -comentando apenas la coincidencia del encuentro- fuimos hacia Plaza Serrano. Mientras caminábamos me contó de su novia escultora, de su casa en San Telmo, de sus laburos "más gratos" para Rolling Stone… Ya en plaza Armenia cantamos algunas del álbum blanco y Artaud completo y compramos cosas ricas para la merienda. Cuando se cruzó Lola Berthet del brazo de un chico Gustavo se hizo el distraído, pero yo los vi, así que no tuvo más remedio que sacarles una foto.
A las dos semanas renunció. Yo me fui un año después. Desde ese sábado fuimos amigos, aunque ahora hace un tiempo largo que no nos vemos.

miércoles, septiembre 19

tristeza teim fin


Si notan que la alegría me "descreativiza".... hablen con él.

lunes, septiembre 17

desconfiá de ella

Si tarda más de dos minutos en comer un alfajor
Si le gusta “todo tipo de música”
Si tiene un disco de Chayanne
Si tiene un libro de Coelho
Si lleva un retrato de chiquita en la billetera
Si se delinea los ojos por dentro
Si usa botas en punta;
Si usa jeans Rapsodia (o, peor, imitación Rapsodia)
Si se puso extensiones
Si se tiñe de rubio
Si se depila finitas las cejas
Si pide té con leche (o café únicamente con crema)
Si odia la cebolla
Si pide la carne “tipo suela”
Si nada la saca del daikiri de frutilla
Si hace Pilates
Si consume Activia.

jueves, septiembre 13

dia gris


dale color.

desconfiá de él

si usa barba candado
si su gaseosa preferida es la sprite
si abre las galletitas y les raspa la cremita
si pide una lágrima
si le pone mucha mayonesa a todo
si toma el mate extra dulce
si nunca convida bizcochitos
si usa la camisa adentro y desabrocha tres botones
si lleva la mochila colgada de un sólo hombro
si ajusta los cordones de forma exagerada
si usa el reloj en el brazo derecho
si se cuelga el celu de la cintura
si sonríe sin dientes
si sólo escucha El regreso de calamaro y el nuevo de sabina

lunes, septiembre 10

we know the sound of two hands clapping
but what is the sound of one hand clapping?

martes, septiembre 4

mi otra abuela

Se llamaba Concetta Antonia, pero eso permanecía en secreto. Todos la llamábamos Pichina. Vivía en un departamento con empapelado de flores y grifería dorada al lado del Sacoa de Mar del Plata. Tenía amigas que se llamaban Tita, Porota o Beba con las que jugaba a la canasta todas las semanas. Apostaban y comían hasta la noche. Siempre había salado y dulce, ¡pero guai que yo o mis hermanos fuéramos a meter los dedos! Para nosotros había unos fideitos llamados "Nápoli" que eran unos tirabuzones con salsa instantánea (una porquería, pero a nosotros nos enloquecía más que el tuco de mamá). Fue una de las primeras médicas del país. Era feminista más bien por conveniencia, porque así podía darle vueltas al mundo de convención en convención. Una vez, supe, se paró frente a una imagen de Perón en La Habana y se puso a cantar la marcha peronista. (aunque estuviera muy lejos de sus preferencias políticas) Era sorda de un oído y friolentísima. Si venía a casa traía una tarta de manzana que yo aborrecía y, cuando terminaba de almorzar, se iba rápido a dormir su inamovible siesta. De chica le hice un desplante en medio de la calle porque quería un alfajor y ella en cambio quería comprarme una "chuchería". Desde entonces juró no llevarme más a ningún lado y cumplió. También -esto me lo contaron- me trajo de un viaje una muñeca negra que no me gustó y sin agarrarla dije "ma, mamo a tomar la leche?". A mi hermano ese día le había regalado una pista de autos a control remoto (Excalectric se llama?). Años después se lo llevó a ver el Mundial de Italia. A mi me dio a elegir entre Cataratas o Ushuaia. Me decidí por el destino austral, pero murió antes. Nunca tuvimos mucha onda la abuela Pichina y yo. Pero quizá de ella venga mi amor por Italia. Y en algunas fotos empiezo a verme tan parecida...

lunes, agosto 27

mi coqueto barrio

En el coqueto barrio de las cañitas hay un perro que aúlla como un lobo. Hay una chica muy coqueta que pasea a su más coqueta Coker. Hay una plazoleta que de día visitan pocos nenes y de noche chicos borrachos que gritan y ríen exagerados. Hay veredas colmadas de autos a toda hora. Hay modelitos y actrices berretas. Hay casas muy viejas y departamentos muy nuevos. Hay parejitas con cochecito y bostezos. Hay jubilados de paso lento. Hay ruidito de Nextels, conversaciones a los gritos, bocinazos, alarmas que se turnan, martillazos, mezcladoras y grúas. Hay una hora de silencio a las 12… Hay albañiles comprando fiambre en el chino a las 12. Hay olor a asado mediodía y noche, de lunes a lunes. Hay treintañeras de jeans ultrajustados, cintos anchos y botas en punta. Hay treintañeros mirándolas apenas desde otra mesa en restoranes de velitas y dudoso gusto.
No hay –execepto la de las 12- una sola hora de silencio, no hay donde tomar un buen té, no hay jamás lugar para estacionar, no hay estudiantes, ni librerías ni disquerías.
Es un barrio de viejos que se van y se van y dejan viudas que también se van pero a casa de sus hijos y ceden espacio a los de treintaypico, toda esa legión de cochecitos, paula cahen d´anvers, bip bips, sushi, Blockbuster y postrecitos Ser. Una generación que juntó peso sobre peso para comprar su coqueta vida en el coqueto barrio vecino al coquetísimo Jumbo Palermo.

jueves, agosto 16

Sí, un turno con el incomodador, por favor...

Él te dice que que te desvistas “de la cintura para abajo” o que te saques “la ropa interior” (bombacha, así, a secas, jamás). Entonces te ponés la batita (¿por qué siempre celeste triste?!) y te recostás en la camilla. Y él casi sin excepción te dice “más adelante”. Tímida acercás la cola al borde, y te pide “un poco más”, y no podés dejar de pensar en tu depilado. Y entonces viene el consuelo interior (siempre a mano y ante lo irreversible de la situación)… “Bueno, ¡habrá visto cosas peores!”. Y fingís calma y pensás “para él es como para el dentista una boca”, y respirás hondo porque el espéculo ese molesta y encima está frío. Él sabe de tu incomodidad, de hecho trabaja de incomodar a mujeres y de hablar con ellas de temas incómodos (flujos, relaciones íntimas, menstruación…) pero a él lo llamás “doctor” y después contás que fuiste al ginecólogo como si tal cosa.

murió tony wilson..
ver o rever the 24 hour party people

miércoles, agosto 15

ufa y recontra ufa

mis posts más esmerados no reciben ni un comentario!

lunes, agosto 13

la pensión


La pensión de mi mamá olía a garrafa. Y sonaba a cumbia. A la hora de la siesta había un silencio sólo interrumpido por llantos de bebé, pero a eso de las cinco, cuando la anciana Villa (¿se escribiría así?) se despertaba de su siesta de vino tinto, Gary volvía de la obra y Mirtha ponía el agua para el mate, se volvía a escuchar la voz de Gilda.

Con los temporales de febrero los departamentos principales se inundaban. Entonces –como el barrio entero se volvía una gran piscina- no teníamos más remedio que arremangarnos los pantalones y arrancar a donde fuera… El Citroen de mamá flotando en la puerta, la chica de la galletitería desolada en la esquina…

Cuando llovía pero no tanto, a mamá le gustaba hacer tortas fritas e invitarlos a todos. Gary contaba chistes muy celebrados, su hermano Dany cantaba alguna de Sui Generis acompañado por la guitarra del negro Benavídez, el inquilino ninja hacía un esfuerzo enorme por atrapar con sus piruetas la mirada burlona de Sandra… Villa, cuando podía, traía sus 96 años y sus anécdotas de la infancia. (recuerdo en especial eso de que todas las mañanas tomaba un litro de agua de mar… “el secreto de su longevidad”, concluía invariablemente mamá).

Los domingos había sorrentinos caseros. Con mi hermana Coco íbamos al almacén de Don José a comprar muzzarella, paleta y después le dábamos por horas a la Pastalinda, mientras el tuco y las albóndigas se cocinaban sobre la hornalla. Después mates y campeonatos de canasta o Generala hasta el anochecer.

Con los demás chicos nos gustaba idear espectáculos para los más grandes. Una vez hicimos una obra de títeres titulada “El misterioso caso de las lamparitas”, en la que el malísimo Romualdo –un inquilino imaginario- se robaba todos los foquitos de luz y dejaba a la pensión en penumbras. Otra vez, en uno de los cuartos vacíos, armamos una casa embrujada. Yo conducía caracterizada de bruja (con diente negro y todo), les mostraba la muñeca ahorcada en el placard, el fantasma de toalla subiendo y bajando, les explicaba, en fin, que todos los males de los debíamos al espíritu maligno de José Luis, que seguía sin querer pagar la pensión.

Una vez para mi cumpleaños mamá armó un festejo cooperativo. Un pensionista mimo se maquilló para la ocasión y prestó su órgano y sus equipos de sonido, alguien infló globos de colores, la novia bailarina de Dany hizo algunos pasos en el patio y mamá, emocionada, me leyó Desiderata al micrófono. No entendí demasiado.

Más tarde la casa fue sede de reuniones mixtas con mis amigas, mi hermano Martín y sus amigos (las famosas “fiestanoles”); fue el punto a donde iba a parar -60 cuadras de caminata mediante- a la tarde cuando salía de la escuela; fue los mates, las pepas de membrillo, los torneos interminables de dados, los primeros Lucky Strike a escondidas en la terraza abandonada; los cassettes de Amar Azul o a todo volumen.

Fue también el elenco mutante de inquilinos (aunque sólo retengo con nitidez a los primeros).

Ahora recuerdo que a esa casa, en donde aún vive, mamá la llamaba El arca de Noé.

Yo pienso que “La pensión de Norita” le queda mejor.

domingo, agosto 5


Su nombre se escribe con H intermedia e Y. (Esa es la dosis de glamour de su vida felina). Vino de Mar del PLata a los 4 meses. Apenas la vi dije "Es igual a Kitty! (mi gatita preferida de Mardel.. lo de los nombres no es mi fuerte) Nos entendimos enseguida.. salvo algunas excepciones. Primero una noche de sábado -yo reunida con amigos, Gancia y guitarra- y a la señorita le dio por desaparecer por horas.. Con mi amigo llegamos al punto de redactar (y pegar!) cartelitos que decían "perdí a mi gata, tiene un collar rojo con tachas, llamar al..". Recorrí desesperada cada piso del edificio, mirando la vereda desolada. "Se cayó del balcón", decía llorando.. "¿Te fijaste en el placard", dijo el otro chico levantando la vista de la guitarra. "Sí, dos veces", le dije, abriendo las puertas una vez más, sacando el primer cajón y viendo como el ovillo gris levantaba el hocico apenas y me miraba con cara de "Cuál es el problema?". Tiempo después quizo saber cómo era eso del "gato volador" y le dio por tirarse -o caerse- (para el caso es lo mismo), de mi balcón del quinto piso. cUando oí los rasguñitos sobre el piso me asomé y dos flacos desde abajo me dijeron "Eh, señora.. Usted revoleó el gato?!". No se hizo nada, salvo el susto, que se pasó con una semana debajo de la cama, alimento y piedritas incluidos.
En estos seis años se volvió arisca y mimosa de a ratos; viajó idas y vueltas de mar del plata de contrabando adentro de un bolso; se me perdió adentro del micro en plena madrugada, se asustó con los fuegos artificiales y me hizo empezar el año pateando las calles de Playa Grande a grito pelado llamándola... Se ganó el cariño de fervientes anti-gatos declarados; se volvió fan del yogur, el queso blanco y las galletitas de sésamo (y ahora -descubrimos- muere por los brotes de soja).
Algunos dicen que se me parece.
Hoy que el miedo de ser una solterona de voz ronca rodeada de gatos parece disiparse puedo hablarles de ella. ¡Les presento a Kathy!

jueves, agosto 2

it s happening


Al morguero por primera vez le tocó ver vida en su puesto de trabajo.. a los transeúntes que iban rumbo a algún lado les tocó hundirse en el río Mississippi. Puede venir una gigantesca ola y tapar medio continente, puede nevar sobre Buenos Aires, pueden llover sapos, puede que por fin llegue el día en que las vacas vuelen. Y nosotros asistamos con cara de bobos al evento.

martes, julio 31

noemí

Noemí era una señora menuda de pelo cortísimo, cogote tenso, tacones gruesos negros. Sonreía poco y casi siempre con ironía. No sé si alguna vez quiso a alguna de nosotras. ¿Habrá querido a alguien? ¿Habrá disfrutado su estadía en este mundo?

La recuerdo tomando té en el sillón de la casona de Once, mirando tevé sin hacer demasiado esfuerzo por agradarnos. Hirviendo brócoli y coliflor o desapareciendo por la puerta de su cuarto con la mueca. La mueca no se la sacaba. Supongo que sería la impresión sobre su rostro de los años y algunas amarguras. No quería saber nada de las historias de fantasmas que circulaban por la casa. Mucho menos de que nos mudáramos de habitación cuando sentíamos miedo.

Una vez la vi sonreír con sinceridad. Yo estaba afinando la guitarra en la cocina. Tocaba un punteo folclórico bastante rudimentario. Ella escuchó en silencio, sonriendo. Después aplaudió.

Creo que lo mejor de Noemí –su misión en mi mundo- fue haber tenido a una hija que tuvo a su nieta, mi amiga Lorena. Con Lore nos fuimos a los pocos meses a otra pensión muy cerca y ya no volvimos a verla. No sé si Noemí imaginó que escapábamos de ella.

domingo, julio 29

en la orilla


cayó.. me lo dijo mi carozo hoy
cuando lo oí cantar esta canción
en su "apocalíptica versión"
creo que el durazno cayó,
como la ciruela del ciruelo, como esas dos naranjas del naranjo, como cada fruta a su tiempo

Temprano el durazno del arbol cayó
su piel era rosa, dorada del sol
y al verse en la suerte de todo frutal
a la orilla de un rio su fe lo hizo llegar...