Mostrando entradas con la etiqueta esperanza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta esperanza. Mostrar todas las entradas

sábado, mayo 31

sanar.

¿Cómo es sanar? ¿Cómo sabés si tus heridas cerraron?
Hace un tiempo corto, que pareció muy largo, me decidí a mirar hacia adelante. Me determiné sin saberlo a no revolver más, a ser menos nostálgica, menos melancólica y más... "optimista" seria una palabra insuficiente. Aposté a una versión más pragmática y espontánea de mi misma. Y más esperanzada también.
Durante meses anhelé dejar el dolor y el sufrimiento. Busqué con todas mis fuerzas ratitos para descomprimir el caos del afuera y del adentro. A veces los encontré. Otras me sumí en la incomprensión y la tristeza.
Durante ese tiempo les hablé muchas veces de mis ganas de reír y bailar. Hoy me encuentro riendo todos los días a carcajadas, y bailando mucho, cada vez que puedo y donde puedo.
Pero también me encuentro más abierta a escuchar, y menos a decir. Más dispuesta a lo que sea que venga, menos aferrada a nada.
Ahora mismo, después de bailar bajo la noche de las siete de la tarde con Tomás a upa, escribo interrumpida por sus abrazotes. Y de repente en el random de Grooveshark suena esta canción, que siempre, desde que la conozco hace 7 años, se ocupa de aparecer para avisarme que está todo bien.
De a ratos en mi cabeza se mezclan imágenes y sensaciones. En algunas estoy tomando un vino mientras Pablo prepara un asado. En otras estoy tirada en la cama, llorando, deseando desaparecer. Lo nuevo es que llegan con la misma intensidad, y ninguna duele.
No sé si sané. ¿Quién podría darme de alta? ¿Cómo se llamaría mi padecimiento?
Nada de eso puedo saberlo. Está claro. Pero cuando se borra el rencor, y sólo quedan estas ganas, imagino que estoy más cerca de cicatrizar.

miércoles, mayo 28

turutututú, tuturuturututú, tuturututú...

En el intercambio epistolar con Bren hablaba de reencontrar. ¿Y saben qué estoy recuperando? Música.

Sí ya sé. Melónama incansable, densa hasta el hartazgo con la música. Pero hoy déjenme, Van a entender por qué.

No sé bien cómo empezaron a aparecer de poquito canciones que creí haber olvidado. Primero me despabiló mi compañero Rodri, que compartió en su muro de Facebook ésta de José González. Me acordé de este músico genial, mucho antes de La vida secreta de Walter Mitty, de sus discos, de su recital en La Trastienda, donde sólo se acompañó con la guitarra y sus pies golpeteando el escenario..

Después fue Pablo, el recepcionista en la ofi, que me trajo de golpe a Sean Lennon, y me acordé de este bellezor de canción, que me flasheaba allá por 2007, cuando este blog recién empezaba a escribirse.

Count the stars instead of crying,
life is only slowly dying

Y más tarde, y esto sí fue magia, encontré con quién intercambiar música. No sólo me nutre de bandas y solistas que no conocía. Sino que me hace revolver en mi propio repertorio mental para seguir compartiendo. Entonces revolví, revolví y revolví y saqué temas de  Jorge Drexler que me llevan a la época que trabajaba freelance y gastaba Cara B, y este temón en especial.

Seguí revolviendo y saqué temas de Flopa Manza Minimal! Sí! Y de Valle de Muñecas. Y recuerdos de viajes en subte ida y vuelta a Seventeen, en Televisa. La dulzura de ella en mi oído, Manza cantándole a los Días de Suerte...

Revolví aun más y saqué ésta de Duende Cardozo, a quien conocí embarazada, y musicalizó esos meses de misterio, donde todo alrededor y adentro se movía tanto que me obligaba a buscar paz en estos acordes una y otra vez.

Me reencontré con la bella Cat Power, con Nina Simone, Caetano Veloso, Kevin Johansen, Lisandro Aristimuño....

Toda esta música tiene que ver conmigo, con quién soy, con lo que me conmueve y me ilusiona.

Con reencontrarme.

Por eso, días como éstos, cuando la música suena, suena y suena, así, como ese turututú de Drexler en mis oídos...

... casi, casi no me hace falta nada más.

jueves, mayo 8

esa cosa llamada tiempo.

 
¿Saben? Mi fuerte no es la paciencia. Me cuesta esperar, lo que sea. ¿Ansiedad es no saber convivir con la incertidumbre? Bueno, llamémoslo así a esto que tengo. Un mal de época. Cuando alguien me habla de "Dale tiempo", "Tené paciencia", "El tiempo todo lo resuelve"  me quedo perpleja, tipo "Ahá" o "Mirá vos, che", como preguntándome si esa persona o alguien en este planeta tiene la más mínima idea de qué es el tiempo, con cuánto contamos, cómo opera, de dónde viene y a dónde va.

Ahora bien, por más a las patadas que me lleve con lo incierto, hay una realidad ineludible, y que es que lo que no se puede saber ahora, por más que consigas el auto de Marty McFly, viajes para  adelante y veas lo que te espera, no te va a hacer sentido. Cada momento llega a su tiempo justamente por eso, porque es como una fruta que -ya madura- cae por su propio peso. Cuando llega su turno.

Así que hoy me encomiendo al tiempo, sea lo que sea que es, y a quienes sí saben de él (y de serenidad, y de paciencia), y como un acto de fe me entrego al intento de vivir cada día sin forzar resultados o respuestas.

Además de la frase de la imagen., tengo ésta de Rilke -ambas me las hizo llegar Georgi que siempre sintoniza conmigo aunque estemos a kilómetros de distancia y me manda justo lo que necesito:

(...)" I beg you to have patience with everything unresolved like a book in a very foreign language. Don't search for the answers, which could not have given to you now, because you would not be able to live them. And the point is, to live everything. Live the questions now. Perhaps some day far in the future, you will gradually answer without even noticing it, live your way to the answer". (...).

Y esta otra de Anita, en castellano y más coloquial, pero no por eso menos poética.

"Disfrutá del caminito, que si el mundo sólo fuera de zanahorias, sería re aburrido".

Y ya que estoy, como siempre les hago sonar un poco de música con  esta canción sobre el tiempo. Presten atención a la entrada de Iggy Pop.

Hasta prontito muchachada,

c.

domingo, abril 27

valiente?

*Valiente*. Leí la palabra no sé cuántas veces en sus comentarios y en los mails que recibí. No la oí tanto de boca de seres queridos, quizá porque justamente ellos sepan que no se trate de eso.
Desde anoche quedé presa entre el pasado -mi pasado, con todos sus personajes y lugares- y los miedos que me cayeron como balde. Mi mayor miedo, siempre, sufrir. Quedé rehén de una batalla entre mi corazón y mi insoportable cabeza que no quería parar con sus circuitos laberínticos.
Hoy me vi obligada a darle lugar a ese pleito, y mirarlo casi como espectadora. Sin forzarlo para un lado u otro. Dejándolo ser.
Entonces, no sin angustia en el pecho salí a caminar, a ver si el afuera, el moverme, el ver otras cosas me aportaba algo distinto. Me tiré panza arriba bajo los árboles del Jardín Botánico y la claridad no llegaba. Porque sí, aunque me leí El Arte de Amar tres veces, y no importa cuántas más lo haga, hay veces que el miedo le gana a la fe, y las racionalizaciones que hace mi cabeza les dan duro a mis sentimientos.
Creo que cuento todo esto porque resume en menos de 24 horas lo que pasó internamente durante meses.
Esta *valiente* quiso distraerse, evadirse, engañarse a sí misma y a los demás. Un poco por esperanza, otro por lisa y llana cobardía de ver lo que había que ver.
¿Y qué había que ver? ¿Dónde estaba? Tardé un poquito en darme cuenta de que no estaba en las Noticias de Facebook, ni en los blogs, ni en el paisaje de la oficina, las charlas con mis amigos o mi familia, ni a veces siquiera en las sesiones con mi analista.
Estaba adentro. En un lugar quieto al que sólo pude acceder quieta. Un lugar que ubicaría en el medio del pecho, donde por lo general se posa mi angustia. Un lugar tan cristalino que cuando llegaba a él sólo oía una cosa. Lo que tenía que hacer, y formulado en primera persona. ¿Saben cuándo fue la primera vez que escuché esa voz? Enferma, un lunes a la tarde, volando de fiebre en la cama. Se presentó con la apariencia de certeza. Después tuve tiempo de volver a enfrascarla donde no molestara. Pero no pude, ya no, olvidarla.
Del mantra ese de yoga, o como se llame, esa frase que dice "Valor para cambiar lo que puedo cambiar. Serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, Sabiduría para reconocer y aceptar la diferencia", que repito todas las mañanas, lo que más necesitaba era lo segundo. Durante años había estado focalizada en mi valor y mi obstinada tenacidad para cambiar las cosas, hasta las que no admitían cambios.

Entonces, serenidad.
Cecilia, apagá esa mente por un ratito, por Dios te pido, serenate.
Bajá a ese lugar quieto y tranquilo.
Mirá lo que hay, lo que no.
Las sentís correr? Esas lágrimas son por lo que ya no hay.
Y oís aquello allá? Esa musiquita vital indica tu impulso por ser feliz.
Podés ver la diferencia entre ambas cosas?
Eso es la aceptación.
Ahora acción, acción, acción, que la vida es corta, La vida es una. Y no la vas a pasar sufriendo o resignando.
Andá y hacé lo que tengas que hacer.
Pero va a tener costos.
Sí, va a tener costos.

No soy valiente, no señor, no señora, por hacer lo que tengo que hacer, por dejar ir lo que ya no es, por hacer lugar a lo nuevo, por desear ser feliz incluso sin garantías de que vaya a serlo. Soy a lo sumo honesta conmigo misma y lo que quiero.

Quiero ser feliz, quiero que Tomás tenga una madre feliz, quiero que sus pulmones crezcan  respirando amor. Quiero vivir esta vida corta con todos sus colores y dolores, pero sin mentirme ni mentirle a nadie.

martes, abril 22

en reparación.

Me siento rara poniendo "Acceder", "Nueva entrada". Como si la que lo hiciera no fuera la misma yo que lo hizo el 9 de abril, la última vez que escribí. Este tiempo, que no fue tanto, se vivió como siglos. Un cambio de era. Probablemente sea la misma, pero no lo siento así. El otro día salí a caminar por Colegiales, y escuchaba esta canción, que dice algo así como "estoy en reparación, aún no estoy entera pero estoy llegando a ese lugar". Sentí que hablaba de mí. I´m in repair.
Una vez más me cuesta expresarme sin decir. No puedo y no quiero decir todo lo que pasó, pero creo que se lo imaginan. Y aunque todo es muy difícil y estuve literalmente al borde de la desesperación algo me mantuvo entera. (Y alguien, mi amiga Anita). Así que no, no estoy tirada llorando por los rincones. Estoy casi entera.
Creo que internamente ya estaba en este lugar, faltaba hacerlo verdad. Con honestidad, valentía y también, por qué no, un poco de resignación, o humildad, para decirlo en forma más amable. (No, no: aceptación es la palabra).
A dónde va todo no tengo la más mínima idea. El reino de Oz es un misterio. No diviso aún el castillo de Esmeralda, pero tampoco tengo a la bruja del Este acechando. Voy con mi Totó viviendo cada día como un hoy nuevo y fresco, a veces con alegría, a veces con ansiedad, pero siempre con firmeza. Eso que decía. Este caminito de ladrillos amarillos será incierto pero no resbaladizo.
Ya habrá tiempo para que todo duela y cueste un poco más. Seguro. No creo que un proyecto de vida y un amor puedan quedar atrás sin más. Habrá tiempo para llorar. Soy una campeona de las lágrimas.  Y sé que voy a extrañar. Claro. Muchas cosas. Pero ¿saben què? La mayorìa de ellas ya tenían vocación de recuerdo hace rato.
No siento que sea un fracaso. ya superé esa etapa. No me preocupa el qué dirán. Ni lo que debería ser o podría ser. Es lo que es. Duele, seguro, pero más dolía la imposibilidad cada día, día tras día, semana tras semana, de encontrarnos y amarnos en paz.
Hoy dos personas muy queridas me preguntaban por qué no escribía. Es que no encontraba -y creo, sigo- sin encontrar las palabras. No terminan de aparecer en mis dedos como tantas otras veces. Y también es que a veces se siente como demasiado lo que tengo que suprimir del relato.
Por lo pronto puedo decirles que voy recuperando mi energía. Que bailo todas las mañanas con Tomás los videos de YouTube como dije una vez que quería hacer, a la noche escucho los Románticos de la 100 porque sí, aún creo en el amor, que puse en mi Facebook una foto sin maquillaje y que, para cuando quiero mostrarme menos desprevenida- ya tengo mi nuevo labial rojo.


Habrá alguien que no perdone que mi post no sea lo suficientemente vouyerista. Pero es todo lo que puedo decir ahora. Y ya es mucho.
Gracias por los mensajes que me dejaron en la última entrada. ¡Y los mails! Los leí todos más de una vez. ¿Cómo es posible que estemos tan cerca? No lo sé. Gracias, como siempre. Me desbordan de cariño.
Hasta prontito muchachada.

c.

miércoles, abril 9

that's where you'll find me




Someday I´ll wish upon a star
And wake up where the clouds are far behind me
Where troubles melt like lemon drops
Away above tje chimney tops
That´s where you´ll find me
Somewhere over the rainbow 
 
 
Muchachada linda, me voy a dar un paseo por the yellow brick road, el caminito que vi hacer a Dorothy tantas pero tantas veces cuando era chiquita. Ustedes saben que no es un recorrido fácil y que el lugar al que llega no necesariamente es como el hogar que dejó atrás.
Entiendo que se alarmen, pero no puedo ser mucho más clara sin ser explícita. Y esto es lo último que quiero por ahora.
Estoy bien, estamos todos bien.
Sonrío, de veras.
 
c.

PS: Lean esto. Esto, con las noticias de ayer, sí importa.

martes, abril 8

puesta a prueba.

Ayer me tocó recibir no uno, ni dos, sino diez baldazos, qué digo, containers, de caca.

Dolió tanto. Tanto. Pero no entré. No me ofendí. No reaccioné. Lloré apenas un minuto. No me defendí.

Me mantuve firme en lo que pienso y siento. Si me angustié un poco lo canalicé antes de cruzar la puerta de mi casa.

También para enfrentar estas cosas me dio fuerza Tomás, la maternidad, la búsqueda interna que vengo haciendo hace un tiempo largo.

Por eso pudimos comer y dormir tranquilos y hoy amanecer muertos de risa, con cosquillas, mates, bailando temas de Pappo y los Stones. 

Estar parada donde estoy, un lugar difícil,  requirió despegarme de lo que dice el otro de mí. Entender que lo que diga el otro de mí no necesariamente coincide con quien soy yo.

Ese desapego puede llevar años y sin otros condimentos se vuelve separación.

La  verdadera utilidad de la vasija reside en su vacío.
La eficacia del vacío como instancia generadora de fuerzas y de energía.

No es un lugar feliz el que piso, pero estoy segura de que es más genuino que el suelo sobre el que venía patinando.


c.

miércoles, abril 2

los amigos, la música, su sonrisa, mi trabajo, el espejo

Out of the darkness, only light can come
After a lonely long night comes the sun

En las últimas 24 horas pasaron cosas lindas y no tan lindas. Ninguna grave, alguna maravillosa. Es interesante observar cómo pueden convivir todas. Y cómo la luz siempre le gana a la sombra.
Y a mí me pueden salvar la música, mis amigos como Noe y Proco, que hoy nos recibió con un mega brunch hecho con sus manos; la sonrisa (y ojitos) de Tomás, mi trabajo y ahora, descubrí, el ejercicio del espejo.
Anita -mi gran amiga Anita- también se tomó el trabajo de escribir y mandarme las que llamó "Instrucciones para ser Cecilia". No se las voy a transcribir porque son muy íntimas. Las leí tres o cuatro veces. Lloré. Entre otras cosas me dejó esta canción hermosa. Y el ejercicio del espejo. Mirarme hasta desprenderme de mi imagen, y ver qué hay.

Puse PLAY.
Me paré frente al espejo.
Primero me vi flaca ,ojerosa y con el pelo seco.
Después vi en mis ojos cansancio de luchar.
Sonreí. Y vi que mi sonrisa en verdad era una mueca tristona.
Seguí.
Los ojos se pusieron vidriosos.
Solté el rodete.
Entonces no sé cómo me descubrí sonriéndome a mí misma con complicidad.
Los ojos ahora tenían brillito, las cejas levantadas.
Me espié de perfil mientras metía las manos entre el pelo.
Y me reí más fuerte.
Y a esa del espejo, le dije - me dije- "Ey! Estás ahí!"

viernes, enero 10

amanda, el crowdsurfing y ustedes

Estoy emocionada. Hace algunos días alguien me escuchó -evidentemente en forma muy atenta- hablar sobre Sosloqueamás y decidió hacerme llegar este video. Dura 13 minutos.
Tenés 13 minutos?
Dale, es enerooooo...
Dale Play.



Mientras lo veía pensé mucho en ustedes. Oía a esta artista hablar sobre el poder del pedir, del mirarse, del conectarse unos con otros y no podía dejar de pensar en lo que pasa en este blog. En ese Shinbei que Pao trajo desde Japón para que Tomi estrene este verano, en el enterito de patitos que llegó desde Ontario de una tal Miki, en la japonesita a crochet que me hizo llegar Vanis, en los dibujos que regala Seel, en los mamarrachos de Caro Barona, en el container de chiches de China Jr... En las palabras cálidas de Lu BBren y Geo..... En el post más visitado de la historia del blog: "¿Qué cuna compro?" Jajjaja. En cada palabra de aliento cuando estuve tan triste, tantas veces. En el mail que llegó de Georgi ayer y que tuve que leer cinco veces hasta poder contestarle; en la generosa Vero, que trajo tantas lectoras por estos pagos y que nombra a Sosloqueamás cada vez que puede; en la lectora que retomó la carrera inspirada por mi post "Un papelito"; en Josefina C.O. que me consiguió la niñera perfecta; en Ceci que se animó a escribir para contarme que iba a tener la entrevista en el diario de sus sueños; en la lluvia de comentarios cuando nació mi hijo... en la aceptación, comprensión, transparencia y profunda bondad con que me leen y me escriben, y me cuentan sus cosas... .

"Creo que cuando nos vemos los unos a los otros, realmente queremos ayudarnos", dice Amanda Palmer.

Y eso es lo que pasa acá.

Crowd surfing es tirarse ciegamente sobre un montón de personas confiando en que te van a atajar.

Insisto en que debería inventarse una palabra más grande que Gracias. Así se las doy ustedes por recibirme siempre con los brazos abiertos.

Buen fin de semana muchachada.

Las quiero,

c.

martes, diciembre 31

ensanchar la vida.

Say What You Need To Say - John Mayer by John Mayer on Grooveshark

Creo que 2013 para mí terminó con el cumple de Tomás. Ese fue EL año. El que empezó la noche del 17 de diciembre, con esos 3 kilos 100 saliendo de adentro mío y terminó un martes de calor sin luz con un niñito sonriente aplaudiendo frente a su torta.

La vida hoy tiene una nueva dimensión que muchas veces intenté toscamente describir por acá. Tampoco es que tenga mucho sentido hacerlo, porque cada experiencia es irreproducible, por sus particularidades y por el modo en que a cada uno le llega. Pero de seguro, y retomando un tema recurrente de los primeros meses de este blog, un hijo te ensancha la vida a límites impensables.

Ensanchar la vida es salirse de la rutina, es hacer cosas que te pongan en otro lugar, es mirar desde un ángulo distinto... vivir varias vidas posibles en una. Una obsesión que siempre tuve. Es, ante todo, una idea que le robé a Rosario Bléfari. Ella decía que bailar con un desconocido te ensancha la vida. Chatear con alguien muy cercano. Hablar en otro idioma.. y no me acuerdo qué otras cosas.

Yo no sé si RB es mamá. Pero a mí desde que nació Tomás se me ensanchó la vida,

Es paradójico que diga esto, cuando todo por momentos costó tanto. Cuando la libertad se redujo; el descanso se achicó al mínimo; el boludeo languideció; la sensación de liviandad casi desapareció.

A cambio de las levantadas a mediodía, las pedaleadas, las tardes de pileta, las maratones de series, las cenas en restaurantes, las compras, los viajes y todo hedonismo de pareja, vinieron las noches en vela, la irritabilidad del no dormir, las frustraciones, el surco del trabajo a casa y viceversa; la responsabilidad al cubo...

Y sin embargo, sí, Tomás me ensanchó la vida. Ahora soy una mujer más completa. La vida es más rica, compleja. La existencia hoy es una cosa seria.

El tiempo, como decía hace poquito. No fue con la mayoría de edad, ni con el casamiento, ni con los 30 que entendí de qué se trata el tiempo. Fue con la maternidad. Ahora sé de qué va el tiempo. Sería incapaz de ponerlo en palabras, pero lo sé adentro. Ahora sé de qué materia está hecho y cuánto vale. Sé que es irreversible y que no tiene sustituto.

Un año, ponele, es la vida de una persona, la que más amo en este mundo.

Ahora también sé qué es la incondicionalidad del amor. Una vez lloré mucho cuando descubrí de qué modo condicionado había recibido el amor de mis papás. Por no decir que su amor de a momentos no fue incondicional. Entonces, está Tomás frente a mí, o en mis brazos, y pesa, y estoy cansada, y me quiero mucho a mí misma, y pienso en lo que necesito o querría, y él me mira, o se ríe, o simplemente se duerme a upa, y ya no quedan pensamientos. Sólo lo que siento, que es desmesurado y no se parece a nada anterior. Y mi cuerpo, mi cabeza, mi corazón, mi ser, pertenecen sin más y por primera vez a otro ser sin que haya un YO que se lleve algún crédito.

A esto agregale una mujer que -con costos bastante altos por momentos- se animó a decir. Ahora digo. A veces mucho, a veces inoportunamente, a veces reactiva, a veces enojada, a veces triste, a veces demasiado entusiasta. Pero nada de lo que digo me genera arrepentimiento.

Porque ahora digo. Y para alguien que tenía tanto para decir pero sólo uno o dos interlocutores esto es todo.

¿Y saben qué? Quien me oiga sabrá o no escuchar, pero tendrá que saber que lo que yo tengo para decir -eso, ni más ni menos- soy yo.

Así que ahí va, salió casi sin querer, mi deseo 2014: que ensanchen sus vidas de éstos u otros modos.

Esta noche, cuando agarre a Tomi y bailemos como dos sacados (un día tendría que subirles un video) me voy a acordar de cada post de este año, de sus comentarios, de las sonrisas, carcajadas y lágrimas que le arrancaron a esta desconocida que escribe por acá

Nada de demagogia: les prometo que voy a pensar a ustedes. Pero ustedes prueben a encontrar  cuáles son las cosas que ensanchan su vida. A veces ensancharse es simplemente ser una misma.

Y después, cuenten, que es la mejor parte.

Feliz año muchachada.

Listo, ya me largué a llorar.

c.

jueves, agosto 1

el lado luminoso.



1° de agosto. ¿Alguien me cuenta cómo llegamos hasta acá? ¿Cómo, cuándo fue? Miro para atrás y me encuentro que ya van casi 6 meses desde que volví al trabajo. ¡6 meses! Hasta hace dos, volvía puntillosamente todos los mediodías a amamantar a Tomás, sin mucha conciencia del cansancio que venía con la suma de esos encuentros vespertinos.
6 dientes, un "Babababaá" y un incipiente gateo marcha atrás acreditan que mi chiquito creció. Está en ese momento justo en que no es un bebote ni todavía un niño.
La intensidad de la oficina de a momentos abruma. Fantaseo con vacaciones. La rutina por momentos me inquieta. El mal dormir definitivamente me tiene a mal traer.


1° de agosto. El día de la Pachamama que siguió a una noche con muy poco sueño lo empecé cambiando a Tomás en automático, con apenas media sonrisa, poniéndolo a la teta casi para comprender que medio ya fue, diciéndole a Pablo "No puedo más"; cerrando la puerta de casa mientras mi bebé me seguía con la mirada, yendo a sesión con mi genia Laura café con leche de por medio en Bar Oriente; comprando de camino unas suculentas para la oficina y otra más grande y rosada para casa; averiguando por los jazmines para cubrir de verde y perfume la terraza.

En mi muro de Facebook me esperaba este regalito de mi marido hermoso, con esta imagen de Sil Baylac y la frase: "Para mi amor y su esfuerzo diario!"

 
En Gmail me esperaban unas líneas de Vero que me llenaron de ternura, mientras ensanchaban mi sonrisa:

 Qué requetelindo verte ayer, qué bien me hace verte amiga!!! Sos pura paz, más allá de todo  lo que puedas llegar a esta viviendo, de "inquietante", por así llamarlo. GRACIAS por ser siempre una palabra de aliento y una mano así enorme!!! Te quiero mucho mucho!!!

Gracias, hermosos seres que me rodean, por recordarme el lado luminoso de mi vida cuando me nublo. Gracias Vero, gracias Laura, gracias Sil, gracias mi Tomi, gracias amor de mi vida y gracias Chet por esa increíble voz.

Feliz día de la Pachamama, muchachada!

c.

(La mamá que necesita ser apapachada)

martes, julio 23

un minuto.

Wild horses, couldn't drag me away
Wild wild horses we'll ride them someday
Wild horses, couldn't drag me away
Wild wild horses we'll ride them someday

Hace algunos meses,  cuando acababa de nacer Tomás, mi papá y mi hermana tuvieron un accidente grave en la ruta. La camioneta dio varios vuelcos, y quedó arruinada. Ellos salieron ilesos. Nunca les hablé de esto. Si hoy se me llenan los ojos de lágrimas al escribirlo, y se me hace un nudo en la garganta, imaginen cómo fue mi sensación al enterarme de esto horas antes de recibir al 2013 con mi hijo en brazos. No sé si alguna vez pude digerir del todo lo que les pasó ese día.

Y ellos no se hicieron un rasguño. O sí: uno. Eso fue todo. Yo pasé de la tristeza al enojo. Me mortifiqué una y otra vez pensando en esos momentos de suspenso buscándose para comprobar si estaban bien. Descargué mi bronca con ellos. No se los perdoné por un buen tiempo.

A mí también me tocó ver de cerca la muerte. Tampoco les hablé de eso acá. Porque una oculta lo menos luminoso. De lo que una no quiere hablar, no habla. y muestra lo que puede cuando puede. Fue en aquella cabalgata por Tucumán, en 2010, unos meses antes de casarme. Avanzábamos con un grupo de apenas conocidos a muchos, muchísimos metros de altura. Mi caballo de repente aceleró su galope en bajada, hizo un sacudón y me tiró al piso con mucha fuerza. Entonces caí de cabeza; después perdió al equilibrio, y lo vi venirse encima mío. Oí el alarido de la chica que venía atrás. Y alcancé a pensar "Así es cómo termina todo". Lejos de todo y de todos.


Después el caballo recuperó el equilibrio y yo no le di a ese evento la importancia que tuvo hasta hoy. Lloré tres lágrimas de espaldas al grupo mientras algunas vacas me seguían con la mirada y después me concentré en superar pronto el miedo para poder seguir a bordo de ese mismo animal por dos días más, escalando rocas, cruzando ríos y bordeando precipicios. Me ofrecieron cambiarlo, pero algo me decía que tenía que seguir montándolo, con dulzura y firmeza, y confiar en que me iba a llevar sana y salva de regreso.

Hace poco mi papá me confesó que todos los días recuerda esos minutos tremendos y que a la noche se despierta sobresaltado. Entonces le hablé de la certeza de que la vida puede irse de un minuto al otro. De lo puta que es esa certeza y de lo maravillosa que puede resultar.

El famoso cristal con que se mire.

En las últimas 24 horas recibí dos noticias. La muerte inesperada de una compañera en el terciario donde enseño y el esperado nacimiento de Valentina (de quien sí les hablé): la hija de mi compañero, que tuvo una gestación tan difícil que durante meses me hizo cruzar los dedos, temer un poco y agradecer una y otra vez por la salud de mi pequeño.

De un minuto a otro podés traer una vida al mundo, o perder la propia.

Y ante esa certeza, ¿qué vas a hacer?


Con Pablo estuvimos haciendo algunos planes, de los que espero hablarles pronto. Entre tanto, sigo con la idea de domar el caballo que me tocó, de alimentarlo, cuidarlo, confiar en él, y entregarme a la travesía.
A veces me sale mejor que otras, es cierto, pero nadie puede decir que no lo intento.

viernes, mayo 17

la vida se abre paso.




A Tomás lo concebimos un 24 de marzo. Y hoy se murió Videla. Y las fechas de horror se convierten en días para la Memoria que  a su vez son días para gestar vida. Y la vida siempre se abre paso. Y en el medio nace Nico, y también Milton. Y el abuelo de Nico está muy enfermo, pero dispuesto a lucharla - y disfrutarla- esta vida que tiene por delante. Y el abuelo de Milton se fue hace 27 años, ya tanto tiempo que su hija apenas recuerda el timbre de su voz. Y hoy Tomás cumple 5 meses. Y su abuelo Curt vuelve a entrar a una clínica, esta vez por un desgarro que le produjo alzar al macizo de su nieto. Pero la vida se abre paso, y el abuelo Curt vuelve a su casa, y Tomás tiene a sus cuatro abuelos. Y Nico está por cumplir un año, y Milton va por su segunda semana.  Y yo desde acá pienso en sus madres, María Noel y Analía y les mando la clase de abrazos que se les da a las mujeres más hermosas, dulces e inteligentes. Y les digo, una vez más, que gracias al cielo, y al impulso amoroso de los que estamos acá en la Tierra, la vida siempre se abre paso.
c.

lunes, marzo 4

10 pasos, una estrategia


La vieron? Vieron El lado luminoso de la vida? Recordar algunas escenas hoy me hace sentir como si acabara de tomar un té calentito con un rico budín. Así de contenta y pipona. Y eso que en la sala de cine más que reír lloré. No digo que sea una obra maestra del cine, aunque sea una gran peli. Ni que tengan que verla. Sólo digo que a mí y a Pablo nos cayó en el momento apropiado. Y que a la salida nos dimos un abrazo profundo, y sincero, y nos dijimos montones de cosas que nos debíamos.

Una estrategia. Eso necesita Pat, el protagonista.
Y eso necesito yo.
Y acá va.

Objetivo: Transcurrir más liviana y fluidamente la vida.

Meta 1: Pasar una semana entera sin llorar.
Meta 2: Pasar dos semanas sin discusiones en casa.
Meta 3: Sonreír, reír a carcajadas, disfrutar.

Éstos son los primeros 10 pasos:

Paso 1: Alimentarme de esta sonrisa por la mañana. Y cuando no esté en casa, desde los fondos de pantalla de mi compu y mi celular.


Paso 2: Continuar con mi homeopatía que siento que viene muy bien.
Paso 3: Poner a punto la bici para volver al trabajo la semana que viene. Me va a permitir venir a ver a mi gordito a la hora del almuerzo en apenas unos minutos.
Paso 4: Retomar mis ejercicios de yoga al sol y entre mis plantas todas las mañanas.
Paso 5: Hablar y analizar menos. Hacer más. Aprender a valorar los silencios, los sonidos, los gestos.
Paso 6: Darle la importancia que tiene al sueño. Si algo aprendí en estos dos meses y medio es que dormir estabiliza, y que no dormir desestabiliza.
Paso 7: Bailar. Sola y de a dos. Abrir un canal de diálogo con Pablo no verbal. Como Pat y Tiffany.
Paso 8: Llevar a Tomás y Rolfi a la plaza cada tarde a la vuelta de la oficina.
Paso 9: Hornear algo rico cada fin de semana. Ayer fui feliz volviéndome a calzar el delantal para preparar  un budín de banana y nuez con receta de Dolli. (De paso se los recomiendo!)
Paso 10: Hablar con mis amigas, mi mamá, mi papá y mis hermanos todas las semanas, no importa cómo estén las condiciones metereológicas en casa. No hay que esperar a que se nuble, ni que se larguen las tormentas para escuchar a los seres queridos. De paso  -en una actitud menos ombliguista- preguntarles cómo están.

Eso, por ahora. Después de algunos días bastante difíciles no es poco.
Ustedes tienen una meta? Cuál es su estrategia?

c.

pd: Me cambié el look! Después me saco una foto y se los muestro.

lunes, diciembre 31

amar.

Hoy es 31. Ya sabemos: caprichos de un calendario gregoriano, que ni siquiera repara en el detalle de que sea lunes o esté gris.
Y esta vez, Ceci, la nostálgica incurable, la arma listas incansable, no va a mirar para atrás ni para adelante. Sólo se va a detener en este momento presente (un lapso entre teta y teta, para serles sincera) para decirles -y sobre todo decirme y repetirme- esto:

La práctica de la fe y el valor comienza en los pequeños detalles de la vida diaria. El primer paso consiste en observar cuàndo y dónde se pierde la fe, analizar las racionalizaciones que se usan para soslayar esa pérdida de fe, reconocer cuàndo se actúa cobardemente y cómo se lo racionaliza. Reconocer cómo cada traición a la fe nos debilita, y cómo la mayor deblidad nos lleva a una nueva traición, y así en adelante, en un círculo vicioso. 

Entonces reconoceremos también que mientras tememos conscientemente no ser amados, el temor real, aunque habitualmente inconsciente, es el de amar. Amar significa comprometerse sin garantías, entregarse totalmente con la esperanza de producir amor en la persona amada. El amor es un acto de fe, y quien tenga poca fe también tiene poco amor.

Este pasaje de El arte de Amar de Erich Fromm, y esta canción, es mi mensaje para terminar este año y empezar el próximo.

Fe y amor: les deseo de corazón que se atrevan a intentarlo.

Gracias a mi amor por la charla dura pero hermosa que tuvimos ayer.
Gracias a ustedes por acompañarme en sosloqueamás.
Gracias, pedacito de cielo, por mirarme con esos ojos.


c.

martes, noviembre 13

living life.

Con mimos, palabras de aliento, cafés enormes, pastillas para casi todo, pasitas con chocolate, pataditas de Tomás, dibujos hechos con amor, una agenda repleta de turnos médicos, ataques de angustia, frutas frescas, chistes de doble sentido, lapiceros llenos de colores, pila de trabajo, plantas floreciendo, perros panza arriba pidiendo mimos, gatas quejosas, planes, recetas, sesiones de terapia, besos en la panza, tantas incertidumbres, el sol que sale cada vez más temprano, diciembre cada vez más cerca.
Viviendo
Viviendo
Viviendo
Viviendo
la vida.
Uhhh.... esto es la vida. Y todo está bien.

Living Life by Kathy McCarty on Grooveshark

martes, diciembre 20

no te rindas.

no te rindas,
no si hay algo en lo que aún creés
no te des por vencido
si algo todavía retiene tu corazón
no saques bandera blanca
si tenés motivos de sobra para sonreír
si hay un par de ojos que te miran con amor
si hay un par de ojos en los que te perdés de amor
no bajes los brazos:
en algún momento el temporal va a pasar
seguí intentando
bailar bajo la lluvia
la vida es sólo intentar
no te olvides.
sostené quien sos
decí lo que amás.
no desesperes
por favor
no te rindas.

c.


martes, diciembre 13

sábado a medianoche.

-Terminé la maratón. - Lo dice por teléfono, con voz orgullosa y serena. Lo quiere compartir conmigo. Me pregunta cómo estoy, charlamos y nos despedimos hasta mañana.
Después de cortar, pasan algunos minutos y el teléfono vuelve a sonar.

-Te molesta si voy a. bañarme diez minutos a casa?
-Cómo me va a molestar

Después su visita, la más hermosa de todas, con miradas y una sonrisa tímida sobre nuestros bagels calentitos. El relato de dos anécdotas en el hipódromo, sentir cómo me puede, las risas a carcajadas, encontrarnos como siempre en ese sentido del humor. El juego de las 7 diferencias en casa.

-Pero decime, caliente, tibio o frío?
- Helaaado..
- Y acá?
-Tibio. No lo vas a sacar.
-Y acá?
-Caliente!
-El cuadrito! Lo cambiaste de lugar.

-Es raro estar acá. Es raro que sea raro estar acá.
-Es raro que estés acá. Es raro que sea raro que estés acá.

-No tengo ganas de irme
-No tenés ganas de irte o tenés ganas de quedarte?

Entonces los mimos, la ternura toda junta, las palabras de cariño, el alma volviéndome al cuerpo.

-No sé si es lo mejor que nos levantemos a retomar la rutina con mates y La Nación.
-Sí, yo siento igual.
-Estoy tan determinada a que las cosas estén bien..
-Sí, ya sé, entiendo.
-Pero vení prontito.

-Me voy en bici.
-Natación, atletismo, bici.. Qué sos? Ultraman?
-Quería estrenar el casco.
-Te prometo que mañana o uno de estos días lo estrenamos juntos. Tomate un taxi.
-Nah, me voy en bondi.

Kathy, que registra el movimiento, empieza desde la silla a dar señas de que no le gusta nada. Tira manotazos, pone ojos suplicantes de no te vayas. Él le dice que es la más linda de todas, y que estos días al despertarse le faltaba.

-Creo que por primera vez entendí lo de sos lo que amás
-Ah, sí, cómo?
-Con el diálogo de la peli... Sabías que fue la última que vi antes de mudarme a esta casa?


Después, un abrazo interminable, y ya sola, un llanto de verdad. Tan real. Con la fuerza que no había conseguido en estos días. "Gracias, gracias, gracias", pienso y sonrío, mientras lo veo alejarse con sus pasos un poquíto chuecos. Apago las luces navideñas y antes de cerrar las puertas levanto la vista y descubro una estrella brillando sobre nuestro balcón.

miércoles, diciembre 7

la China del amor


Dice Ana Clara -Anita- que mi historia de amor es como la China:
grande, muy grande, y que todo lo puede

Ojalá tengas razón Ani

Empiecen muy bien estos 4 días, descansen, disfruten, coman rico, duerman, aproovechen cada oportunidad que tengan de reír.

martes, junio 15

él.

Lo conocí a los veintipico. Esa tarde fui al Club Ciudad al Bue, el Personal Fest o alguno de esos, a ver a Morrisey y a Blondie. Cuando se presentó no era de noche todavía, porque ese sábado él la jugaba de músico de menor jerarquía. Y sin embargo. Quedé deslumbrada con su música, su iluminación, su profesionalismo sobre el escenario. No lo podía creer. Al día siguiente fui a comprarme un disco. No sabía por dónde empezar, así que aproveché que había salido un doble con DVD (Canciones elegidas) para tener un compilado de lo mejor, de todo. Y era así. Ese disco lo gasté. Nunca me va a cansar. Después conseguí Amor amarrillo usado, Siempre es hoy copiado, y cuando conocí a Pablo, en 2007, conocí también Bocanada. (De hecho, fue la banda sonora de las primeras semanas de enamoramiento furioso).


Entonces se abrió una nueva dimensión para mí. No sólo por la textura de esas letras o por Puente (que bien vale el disco), sino porque supe que había un músico completísimo, profundo, que estaba hace mucho y yo terminaba de descubrir ahí mismo. También con Pablo supe qué fue y es Soda. Música para volar es un álbum que todos alguna vez deberían escuchar. O Sueño Stéreo. Pienso que a Dios gracias que este tipo estuvo siempre a la vanguardia para mostrarnos lo que estaba bueno mucho antes que los demás. Si no, ahí está Colores Santos, con Melero, haciendo en 1992 una música que sigue siendo moderna hoy.
Es anecdótico que le haya hecho guardias para Gente (y haber sido la que dio la cholula y metereta nota sobre su nueva novia..) O que haya compartido con él unos minutos silenciosos escaleras arriba en el Konex. Me gusta saber que lo vi en vivo y en directo.... Pero como decíamos hace poco con Pablo, lo de Cerati nunca fue el carisma. Con Agus lo hemos oído decir no sé qué barrabasada a Coleman en el Pepsi Music, que ni siquiera era graciosa. Tampoco fue nunca el compromiso social.
Ni siquiera la simpatía.
Más bien es un tipo frívolo, tirando a fashion. Como Horvilleur pero con diez veces más talento. Y a mí, por más que me digan, nunca me cuajó esa superficialidad con tanta música, poesía y sensibilidad.
Ni carisma, ni compromiso, ni simpatía. Lo de él son esas canciones indestructibles que ayer, por ejemplo, caminando en un anochecer lluvioso por Thames, tarareé sin auriculares en la oreja, simplemente porque son hermosas e inolvidables.
Lloré mucho con la noticia hace un mes.
Y me puse muy mal hoy cuando anunciaron que no hay mejoría.
Pero más lagrimeé con este tema. Pónganlo a todo volumen y van a ver.
Cuando era más chica fantaseaba con que un día pasara por debajo de mi casa -era del todo esperable que Gustavo circulara por Las Cañitas- y oyera que una vecina (léase, yo) escuchaba sus discos a todo volumen. Hoy fantaseo con que oiga todos nuestros deseos de que se ponga mejor y que nos traiga al menos una canción más.