viernes, abril 14

como tiene que ser.

"La vida está perfecta. Todo está siendo como tiene que ser".

Así me digo cuando, como hoy, me encuentro sola y me agarra una tristeza repentina.

Tomás se fue con su papá. Su papá y yo no estamos juntos. Tampoco estoy en pareja porque decidí abrir un paréntesis ahí.

En momentos así puedo sentir envidia por el matrimonio de 40 años que van al súper por la oferta de atún y que discuten en la cola si levar 5 ó 6. Pienso que mejor acompañada que sola, lo que va contra todos mis principios. Imagino que están casi todos en la costa o pueblitos de campo, disfrutando el finde largo.

Que el resto de la ciudad están comiendo asados refelices en familia. Y los que no, están en situaciones culturales retop tipo el Malba y el Bafici. Imagino gente caminando junto al río. Parejas cuchareando la siesta. Ninguna de esas imágenes se parece a esta yo que almuerza vegetales asados y se sienta a escribir con la única compañía de nuestra gata Risita,

Por eso  en un segundo me tiento de agarrar el celular y generar un encuentro. Al siguiente, entiendo que eso sería retroceder cinco casilleros.

Sé que esas son traiciones de mi mente, imaginaciones que crea para que la pase mal. Sé que todo tiene que ser así, sé que no estoy sola.  Sé todo.  Y si bien hay días en los que mis propias decisiones me pesan, por suerte lo tengo a mi corazón que está siempre buscándole la vuelta, cada vez más claro en lo que quiere.

2 comentarios:

Feliz y Coqueta dijo...

¡Qué bueno tener claro y que el corazón esté de tu lado! Muchas veces me pasa exactamente lo mismo y caigo en esas trampas mentales de las que hablás. Ando en un camino parecido al tuyo, con tiempo y por privado te contaré más. Pero está bueno aceptar, parar de pelear con cosas que no van a cambiar y ver qué se hace con eso. Y no está para nada mal la compañía que se hace uno mismo, al contrario. Muchas veces es la mejor manera de encontrarse y dejar de tapar cosas con actividades y gente.
Muy gracioso, que el sábado fuimos al Malba... Nos hicimos los cultos y un poco me sentí estafada. ¡Perdón gente culta en serio! La muestra de la colección del museo me gustó, pero las otras exposiciones tan promocionadas... mmm... al menos abrió el debate familiar sobre "qué es considerado arte". A lo que voy, cuántas veces idealizamos vidas y situaciones ajenas y mejor es quedarte a tomar mate en la terraza descascarada de casa, ¿no?
¡Me copa el proyecto del libro y después me meto para colaborar! Y hoy leí la nota de los eneagramas y me identifiqué con dos.
Ufff, ¡me extendí mucho!
Besos
Caro

ceci a. dijo...

Caro cuore. Sos un sol. Gracias por leer y comprender exacto de qué iba. Sí, la aceptación Dichosa aceptación. Me encanta lo que decís. Suscribo a cada palabra. Gracias por coparte con el prpoyecto de Toto! Estoy muy entusiasmada. Y preguntándome si lo estaré haiendo bien. Esoty sola con todo esto!

Con respecto a la aceptación te dejo esto tan linda que leí hoy: (te recomiendo seguir a Jeff Foster):

¿Quieres una pareja perfecta? ¿Una madre o padre perfecto? ¿Un jefe perfecto? ¿Un cuerpo perfecto? ¿Sentimientos perfectos? ¿Una perfecta iluminación? ¿Una vida perfecta? 

¿Qué te parece la idea de aceptar profundamente lo que hay aquí, justo en este momento? ¿Qué tal aceptar profundamente a los demás, tal y como son en este momento?

Cierto, parece un poco extraño. Suena un poco… contradictorio. Como darse por vencido. Como conformarse con menos de lo que uno se merece. Como… debilidad espiritual. Va en contra de toda esa mentalidad de “¡Ve y logra todo aquello que deseas!”.

Sí, estas enseñanzas acerca de la Presencia y del Estar Aquí y Ahora y de la Consciencia del Momento Presente podrían sonar un tanto simplistas, incluso ingenuas para la mente. Es muy fácil que se malinterpreten y que sean rechazadas. Después de todo, ¿quién querría renunciar a sus sueños del pasado y del futuro y enfrentarse a un momento misterioso? ¿Quién querría admitir la fragilidad y lo valioso de la vida, su naturaleza transitoria, su regalo agridulce? ¿Quién querría admitir su propia impotencia y reconocer su profunda humildad cósmica? ¿Quién querría morir al tiempo? ¿Quién querría renunciar a su idea de control? ¿Qué corazón podría asumir esa gracia? 

La verdad más profunda de la existencia es simple, aunque nunca simplista. 

¿Aceptar “lo que es” es renunciar a la posibilidad de un cambio? No. Nunca.

¿Aceptar significa tolerar o “soportar”? ¿Significa obedecer ciegamente tus impulsos violentos? No, para nada.

¿Aceptar significa hacerse a un lado, volverse pasivo, hacerse de la vista gorda ante la violencia y permitir que pasen por encima de nosotros o de nuestros seres queridos? De ninguna manera. 

¿Aceptar significa asumir un rol de vida diferente, el rol de una persona “sumamente espiritual”, “aceptando profundamente”, “una persona totalmente pacífica”? No. La aceptación no es un rol y no se trata de nada personal.

La profunda aceptación significa mirar a la vida de frente, en este momento. Significa poner atención a lo que hay aquí, en lugar de lo que no está presente. Significa dejar de lado las esperanzas y los sueños y despertar a lo que realmente es verdadero. Significa terminar la guerra, dejar de ver a través de la ilusión de un “yo” separado de este misterioso movimiento de vida. Significa alinearse completamente con las Cosas Tal y Como Son. Finalmente, significa estar en Casa, independientemente de lo que esté pasando. 

Esta es la gran paradoja, que en la aceptación profunda y sin concesiones del momento “imperfecto” viene el cambio, un cambio creativo e inteligente, sorprendentemente natural. ¡Qué perfección!

La mente nunca ha estado a cargo del cambio.

 - Jeff Foster

Un abrazote.

Ceci.