martes, diciembre 31

ensanchar la vida.

Say What You Need To Say - John Mayer by John Mayer on Grooveshark

Creo que 2013 para mí terminó con el cumple de Tomás. Ese fue EL año. El que empezó la noche del 17 de diciembre, con esos 3 kilos 100 saliendo de adentro mío y terminó un martes de calor sin luz con un niñito sonriente aplaudiendo frente a su torta.

La vida hoy tiene una nueva dimensión que muchas veces intenté toscamente describir por acá. Tampoco es que tenga mucho sentido hacerlo, porque cada experiencia es irreproducible, por sus particularidades y por el modo en que a cada uno le llega. Pero de seguro, y retomando un tema recurrente de los primeros meses de este blog, un hijo te ensancha la vida a límites impensables.

Ensanchar la vida es salirse de la rutina, es hacer cosas que te pongan en otro lugar, es mirar desde un ángulo distinto... vivir varias vidas posibles en una. Una obsesión que siempre tuve. Es, ante todo, una idea que le robé a Rosario Bléfari. Ella decía que bailar con un desconocido te ensancha la vida. Chatear con alguien muy cercano. Hablar en otro idioma.. y no me acuerdo qué otras cosas.

Yo no sé si RB es mamá. Pero a mí desde que nació Tomás se me ensanchó la vida,

Es paradójico que diga esto, cuando todo por momentos costó tanto. Cuando la libertad se redujo; el descanso se achicó al mínimo; el boludeo languideció; la sensación de liviandad casi desapareció.

A cambio de las levantadas a mediodía, las pedaleadas, las tardes de pileta, las maratones de series, las cenas en restaurantes, las compras, los viajes y todo hedonismo de pareja, vinieron las noches en vela, la irritabilidad del no dormir, las frustraciones, el surco del trabajo a casa y viceversa; la responsabilidad al cubo...

Y sin embargo, sí, Tomás me ensanchó la vida. Ahora soy una mujer más completa. La vida es más rica, compleja. La existencia hoy es una cosa seria.

El tiempo, como decía hace poquito. No fue con la mayoría de edad, ni con el casamiento, ni con los 30 que entendí de qué se trata el tiempo. Fue con la maternidad. Ahora sé de qué va el tiempo. Sería incapaz de ponerlo en palabras, pero lo sé adentro. Ahora sé de qué materia está hecho y cuánto vale. Sé que es irreversible y que no tiene sustituto.

Un año, ponele, es la vida de una persona, la que más amo en este mundo.

Ahora también sé qué es la incondicionalidad del amor. Una vez lloré mucho cuando descubrí de qué modo condicionado había recibido el amor de mis papás. Por no decir que su amor de a momentos no fue incondicional. Entonces, está Tomás frente a mí, o en mis brazos, y pesa, y estoy cansada, y me quiero mucho a mí misma, y pienso en lo que necesito o querría, y él me mira, o se ríe, o simplemente se duerme a upa, y ya no quedan pensamientos. Sólo lo que siento, que es desmesurado y no se parece a nada anterior. Y mi cuerpo, mi cabeza, mi corazón, mi ser, pertenecen sin más y por primera vez a otro ser sin que haya un YO que se lleve algún crédito.

A esto agregale una mujer que -con costos bastante altos por momentos- se animó a decir. Ahora digo. A veces mucho, a veces inoportunamente, a veces reactiva, a veces enojada, a veces triste, a veces demasiado entusiasta. Pero nada de lo que digo me genera arrepentimiento.

Porque ahora digo. Y para alguien que tenía tanto para decir pero sólo uno o dos interlocutores esto es todo.

¿Y saben qué? Quien me oiga sabrá o no escuchar, pero tendrá que saber que lo que yo tengo para decir -eso, ni más ni menos- soy yo.

Así que ahí va, salió casi sin querer, mi deseo 2014: que ensanchen sus vidas de éstos u otros modos.

Esta noche, cuando agarre a Tomi y bailemos como dos sacados (un día tendría que subirles un video) me voy a acordar de cada post de este año, de sus comentarios, de las sonrisas, carcajadas y lágrimas que le arrancaron a esta desconocida que escribe por acá

Nada de demagogia: les prometo que voy a pensar a ustedes. Pero ustedes prueben a encontrar  cuáles son las cosas que ensanchan su vida. A veces ensancharse es simplemente ser una misma.

Y después, cuenten, que es la mejor parte.

Feliz año muchachada.

Listo, ya me largué a llorar.

c.

viernes, diciembre 20

sentimental.

El otro día alguien me decía que no cree mucho lo del blog. ("¿Vas viendo poesía por la vida?")

Como si las palabras por acá me las dictara algún ser extraño. Pero soy yo. Y bien saben que en sosloqueamás muchos posts estuvieron lejos de ser poéticos.

Lo seguro es que acá mis aspectos sentí y mental se encuentran como en ningún otro lado.

Puedo ser.

Quería decirles estos porque se avecinan días de fiestas y de viajes, y no sé cuánto podré escribir.
Y entonces, como nunca, y cerrando el año más intenso  de mi vida sin ningún tipo de duda,  quería darles las gracias a todas esas almas que leen, disfrutan, lloran, se ríen, disienten y comentan mis ocurrencias.

Gracias, porque dejan a esta sentimental que se muestre como es. Con sus contradicciones, su - a veces excesiva- sensibilidad y su -también por momentos excesivo- análisis de todo... 
Porque saben leer entre líneas cosas que a veces ni yo sabía que estaba diciendo.

Y porque entienden que cada texto es una pregunta, se contentan con abrirla conmigo y hasta muchas veces me ayudan a encontrar las respuestas.

Sosloqueamás está por cumplir 7 años, y los 1000 posts.
Me gustaría encontrar al pie de esta entrada algunas ideas para celebrar semejante evento.

Gracias,
Amor,
Siempre.

c.

jueves, diciembre 19

laura.

Lo que me acuerdo de las primeras veces es ese olor a lo de mi abuela. Que después con los años se fue o yo dejé de sentir. Laura me decía que era algo del trigo que procesaban cerca de ahí. No sé. Para mí era olor a lo de mi abuela. La conocí en pleno verano de 2008. No me sentía bien. Fui a visitarla casi en tándem con un homéopata. Me encontré con su metro ochenta, su pelo largo hasta la cintura, su sonrisa, sus vestidos combinados siempre con sus aros y un un par de zapatos distintos, con la condescendencia que necesitaba para mí después de años de castigarme, exigirme, enojarme sólo conmigo misma y angustiarme. Laura me dijo que así como era estaba bien. Que no hay nada mal o bien en el sentir. El sentir simplemente es. Desde el primer día captó que mi amor por Pablo era profundo, que tenía que ser y que yo quería que fuera. 
Laura recibió a un proyecto de adulta sobreadaptada, que durante muchos años había transformado en migrañas y llanto sus dolores internos. Que no quería huir de lo difícil, de lo adverso, sino por el contrario enfrentarlo, para llevarlo consigo o soltarlo. Ella supo ver eso, y se  lo agradezco tanto. Porque ahí donde alguien te podía decir "Salí de ahí" o "renunciá", ella veía mi necesidad de encontrarle la vuelta a las cosas. De superarlas para capitalizarlas y seguir, más fuerte, con una nueva experiencia en mi valijita.
Sí, ella afiló mi tenacidad.
Así fue que el patito feo que llegó desahuciado y muerto de calor una tarde de enero, meses después eligió dónde quería trabajar, consiguió ese trabajo y dijo "chau" con la frente alta y una sonrisa a ese empleo que por mucho tiempo la había hecho infeliz.
Semana tras semana, sentada frente a mí, me obligó a embarrarme las botas. Y en ese lugar donde sí, quería salir corriendo para no ver, para que no doliera, me sostenía con dulzura y firmeza, me hacía quedarme, ocuparme. Mierda que me hizo transpirar en más de una sesión, aunque siempre con la delicadeza de no soltarme hasta verme sonreír.
Salvo alguna excepción cada vez que llegué triste, angustiada o preocupada, me fui contenta. Con ganas de comerme el mundo. Viéndolo todo más bello. Derecho a la florería, a la tienda de ropa, o a comprar algo rico para la cena. O todas esas.
Cuando llegué vivía sola con Kathy. Ella me vio mudarme con Pablo, recibirme, cambiar de trabajo, escuchó las peripecias de la convivencia, nos recibió juntos; decoró el consultorio con los regalos que le traía de nuestros viajes; vio mi anillo al regreso de Nueva York; acompañó los preparativos para nuestro casamiento... Y a los pocos meses, cuando yo aún creía que la maternidad era para otras mujeres, o para un versión futura mía, aguda como siempre, me interrumpió para decirme:  "Ceci, estás hablando de tu propio deseo de ser mamá". Me hizo poner colorada. Y sí, un año después le contaba que esperábamos un hijo y lloramos juntas de emoción.
Siete meses después trajo toda su luz de visita a la clínica.
Nunca tuvo problema en cruzarse a mi sillón y abrazarme, o tomarme la mano con su dulzura. Tampoco en elogiarme alguna pilcha o zapato. Nada nunca interfirió en nuestra relación analista- paciente. Incluso desde que nació Tomás tuvo la amorosa idea de atenderme en Oriente, un barcito cerca de casa. Ella dice que tiene que ir para ahí los jueves a esa hora. Yo le concedo el beneficio de la duda, porque si algo supe con Laura es que su dar es verdadero, genuino, sincero hasta las últimas consecuencias.
Nada que pueda decir acá, después de 6 años, puede ser fiel a lo que fue, y es ella. Ni a nuestra relación. Ni a todo el crecimiento que acompañó.
Laura es más que una analista. Es esa generosidad, pero también la calma, la comprensión en la mirada, la sagacidad, una sensibilidad infinita, un sentido del humor único. Es ese teléfono abierto a toda hora.
Hoy, sentadas una frente a la otra, con dos cafés con leche en el medio, yo era una mujer de casi 33 años, madre de un hijo de un año, con casa propia, familia, un gran empleo. Pero cuando me recordó que nos despedíamos hasta dentro de 4 meses no pude evitar largarme a llorar como una chiquita desconsolada.
- Es más que este espacio- le dije- te voy a extrañar, Lau.
- Y yo a vos- me dijo ella.

Y nos abrazamos mucho. Y se fue, zarandeando ese hermoso pelo. Y yo seguí llorando un rato más.

martes, diciembre 17

tomás y el tiempo.

Ahora sé que la vida se va a medir así. Desaparecieron mi cumpleaños, fin de año u otros aniversarios. En adelante, la medida del tiempo será en años Tomi.


Y no sólo esta noción del tiempo es la que alteró mi pequeñito.
Ahora el tiempo todo se vive diferente.
Ahora, así como una noche se divide en porciones, un año se mide en períodos (los 3, los 6, el octavo mes, el año...).
Ahora los días se ven desde bien abajo.
Ahora una hora con 11 kilos a upa parece dos.
Ahora los 30 minutos de su siesta te pueden alcanzar para ordenar, cambiarte de ropa, hacerte unos mates, chequear mails y Facebook y hasta hacerte las uñas.
Ahora 15 minutos de pile, Gilda y baile pueden ser la felicidad eternizada en un instante..
Ahora 3 minutos con llanto de fondo son el tiempo suficiente para preparar su comida y enfriarla.

Esta mañana lo miraba a Tomás y supe algo: que este día, en que mi primer hijo cumple su primer año, no se va a repetir jamás.
Ya sé que esto aplica a todos los días, pero lo supe hoy.
Sólo gracias a él pude entender eso de que el tiempo es uno, indetenible y unidireccional.

martes, diciembre 10

cuentos que le cuento.


Con mucha alegría les cuento que los cuentos para Tomás ya son un hecho.
Estoy feliz de haber  permitido que este deseo tan fuerte saliera de mis dedos en forma de palabras.
Espero seguir creando otros, pero entre tanto están estos tres.
Para quienes no los descubrieron aún, están en un link a la derecha abajito o ACÁ.
Se los presto.
Son de Tomás, de ustedes, de sus hijos, sus sobrinos y de todos!

=)

Feliz martes muchachada.
c.

viernes, diciembre 6

barrio tal vez.

Hace tiempo que quiero hacerles un pequeño recorrido por mis rincones preferidos de nuestro barrio*, este triangulito entre Chacarita, Villa Urquiza y Belgrano donde vivo y trabajo.
Sin mucho más preámbulo, van algunas imágenes:

Placita 25 de Agosto, nuestra sucursal.
Sueño con el día en que pueda subir a Tomás a esa calesita!

 La cuadra del Mariano Acha... ¡Esta escuela tiene como 200 años!

 Ortúzar: barrio de parrillas, talleres, marmolerías y fletes

Lo de Nati y Claudia: de todo. Y buena onda.

La Siesta, donde comemos con mis compañeros cuando empieza el calorcito


L´Epi, de Bruno y Olivier, el sabor de los fines de semana. Croissants de almendras... ñam!

El Bar Oriente. Donde me recibe la sonrisa de Gerardo y tengo mi sesión de terapia hace algunos meses.

Jardín Interior. El más lindo de lo viveros.


Renatto, sede de cenas íntimas con Pablo, Atendido por sus dueños, copados y jóvenes.


*Estas fotos empecé a tomarlas antes de ver que Ohlalá había sacado una nota sobre "El nuevo Ortúzar". No me da mucha gracia que se ponga de moda. (Pero siempre me pasa que las cosas que elijo después se hacen populares. Dicen que les pasa a las acuarianas, ya debería estar acostumbrada).

**Me faltó la bicicletería de Carlos Fernández. Y podría mostrarles Don Chicho, un gran mito barrial, pero a decir verdad, las pastas no son espectaculares, por lo que prefiero Renatto.

*** También está bueno Jolie, mucho más relajado y con mejor atención que el de la Placita Belgrano R.

Y ustedes ¿Conocen Villa Ortúzar?

¡Feliz fin de semana, muchachada!

c.

lunes, diciembre 2

¿Es a esto que llaman crisis?

Escribir es todo lo que se me ocurre. Ya no encuentro a la Cecilia que conocía, con sus tiempos, sus reacciones, sus momentos de inspiración, sus espacios, sus lugares de reconocimiento, su sentido del humor, sus rituales.

Dueña de sí.

A cambio tengo otra que necesita averiguar quién es en el espejo de los demás.

Que ya no puede jugar el papel de la niña. Ni consentir al marido como a un niñito, porque hay uno muy concreto en el medio. Buscando intervalos para salir, reírse, charlar, tener intimidad. Comprobando que esos intervalos llegan con cuentagotas y apenas alcanzan.

Estoy hace meses enfrascada en la rutina, deseando tiempo libre que a veces llega y no sé aprovechar.

La mujer que era ya no es. Pero tampoco hay una definida a cambio.
A la madre la descubro cada día, y me tranquiliza saber que va bien.
La dueña de casa de a ratos se desdibuja.
La profesional deja todo de sí, y a veces siente que no alcanza.
La amiga, hermana, hija.... hace lo que puede, que no es mucho.
La esposa es un enigma a resolver.

Me siento pisando terreno inseguro, descalza sobre nubecitas de algodón que se deshacen al tacto de mis pies.

Ya se los contaba antes, cuando me refería al bar y al arenero. Ahora pienso que ojalá todo se resolviera en esa disyuntiva.

Todo se está reubicando.

¿Adónde quedaré yo?


PS: Creo que sumado al cansancio de este año tan particular e intenso, me tiene movilizada que Tomás esté por cumplir su primer añito.