jueves, noviembre 28

los tilos y el orden del mundo.

Ya entendí todo. El misterio de los tilos, al que dedico un post cada año.

En Mar del Plata, donde crecí, me levantaba un día cálido de diciembre en mi casa en el barrio de Parque Luro, y el perfume de los tilos acompañaba la salida hacia el colegio; los actos de fin de año:; las horas de juego en la calle; las cartitas a Papá Noel; la postal de mi mamá escuchando radio y tomando mate ... se mezclaba más tarde con el olor de lo que ella cocinaba; lo recibía a mi papá en la vereda cuando alrededor de las 2 llegaba con su traje de trabajar; se quedaba flotando aún cuando todos dormían una siesta, indiferentes a su encanto; cuando el carrito de pochoclos se paraba en la esquina a las 4; se colaba por las ventanillas del Citroën cuando cargábamos sombrilla y reposeras y nos íbamos los cinco a la playa.

Después llegaba la Nochebuena. Y por un rato la pólvora de los cohetes eclipsaba su aroma  No mirábamos los tilos cuando alzábamos las cabezas hacia el cielo: buscábamos el trineo de Papá Noel, pero su perfume armonizaba con nuestras cosquillitas en la panza.

Los tilos en flor cada año son señal de que todo anda bien. El mundo sigue girando en el orden deseado. Me levanto y están mis hermanos, mis vecinos, mis perros, mis gatos. Mamá está ahí cocinando algo rico; papá vuelve de Tribunales; los dos se quieren; almorzamos  todos juntos; la siesta se cumple como ritual ineludible; el pochoclero llega puntual; la playa recibe a una familia...

... y Papá Noel simplemente existe.

Ahora entiendo mejor la sonrisa que viene desde muy adentro cuando los siento por primera vez cada año y la tristeza cuando las florcitas caen al piso, despidiendo un olor desagradable.

martes, noviembre 26

lo que sé del amor.

Amanhá - PLAY

Al amor hay que cuidarlo. Incluye los fuegos artificiales y los momentos excepcionales, pero sobre todo los cotidianos.

Es un trabajo del día a día ese de cuidar a quien se ama.

Primero tenés que amarte a vos.

Después el respeto, la consideración.

Es preguntarle al otro "¿Cómo estás?" y estar dispuesto a escuchar.

Es intentar ayudar pero sabiendo tolerar la impotencia cuando no hay nada por hacer.

Es aceptar al otro, con sus aciertos, sus virtudes, sus debilidades.

Es conocer sus puntos más fuertes y más flojos. No para pegarle donde más le duele, sino para acompañarlo mejor en su camino.

Es dar sin esperar nada a cambio. Ni cosas materiales ni aplausos. No medir, sólo dar.

Es correr el ego.

Es aceptarse inexpertos en cada nueva etapa que les toca transitar.

Es soportar la felicidad más absoluta o la frustración sin buscar héroes o culpables. Entendiendo que son dos caras del vivir.

Es intentar ser mejor.

Es saber pedir perdón cuando no sale. Con humildad.

Es buscar ese espacio de encuentro y complicidad en que sólo son los dos, para susurrarse cuánto se quieren, se gustan y se eligen siempre.

Y cuando ese espacio parece haber desaparecido, no dejar que el dolor ponga cara de enojo. Porque el dolor duele. Y el miedo asusta, aunque queramos disfrazarlos de otra cosa.

Cuando ese espacio no aparece,  probar a darse un beso de las buenas noches y apostar a que mañana será un día hermoso.

jueves, noviembre 21

el cuarto de Totó.

Ahora que puede sacar fotos.............¡No la para nadie!!! Para Marcelina, que quería conocer aunque más no fuera virtualmente el cuarto de Tomás; para él mismo en el futuro y para que ustedes vean cuánto de cariño y corazón blogger hay entre estas cuatro paredes acá va un collage de imágenes:

¡Hagan click para ver mejor!

De arriba a abajo y de izquierda a derecha:

1. Almohadoncitos "Tomás", regalo de la abuela postiza Bea y sabanitas de Noe.
2. Stencil "Tomás" de L´Entrepot.
3. El fiel compañero de cambio de pañales, el perro Otto.
4. Móvil norteño regalo de Wil.
5. Perrito "Tom" bordado por Romi de Corazón de Algodón, regalo de Vero Alma Singer Mariani.
6. El gran árbol de Enamorada del Muro + lámpara de cartón comprada por Palermo. Por ahí hay un mandala hecho por Geo!
7. La cuna del primo Pedro con guirnalda de grullas hecha por mí.
8. Cajoncitos hechos por mí con la "T" de Tomás.
9. El pizarrón escrito antes de salir hacia la Clínica.
10. Estantería 1, con dibujo de Caro Barona, la pizarra y peluchitos.
11. Los barquitos que hizo Pao Kokoro especialmente para Tomás.
12. Ilustraciones de la genia Seel y Pili Srta Medusa Moreno.
13. Rincón de cajonera, pañales, ropita y etcs.
14. El canasto de los instrumentos.
15. Sección tocador, con aceitito para Shantala,  colonia y accesorios.
16. Autitos de madera.
17. Payasito móvil que trajo el tío Martín de Brasil.
18. Perchero inspiración Marcelina, con Jinbei japonés (regalo de Pao),  camperita de jean y camiseta cuerva. Perchitas hechas por mí.
19. Pompones tejidos, regalos de Mari, de Sólo para Mí.
20. Babero "Teta", pintado a mano, regalo de Seel.
21. Canastos de juguetes (muchos regalos de China; los cubos de Debi y Anita).
22. Pajaritos al crochet de Vanis Ayloviú.
23. Revistero reciclado por mí (ya ven qué inspirada estaba antes del nacimiento), con cuentos, muñecos yun álbum hermoso, regalo de la tía Wil.
24. Avión al crochet, regalo de la tía Coco, portarretratos y sol de origami hecho por mí.
25. Estantería 2 ¡La más colorida!

¿Les gustó? Espero su opinión! Cópense en particular Gabi, Marce, Mari, Vanis, Curru, Mars, Alma, Mechi, Victoria, Pao, Marian, etc, etc, etc!

Feliz jueves, muchachada linda!

c.

martes, noviembre 19

Tilcara, amor, Purmamarca

Hola muchachada, éstas son algunas imágenes capturadas por mi nuevo celularrr reeeprooo en nuestro viaje a Jujuy. Repasando la galería me di cuenta de que casi no hay paisajes. El pequeñín me tuvo obnubilada. Báh, ambos rubios. 

 El primer viaje en avión de Totó
En el hostal



 La iglesia de Tilcara

 El mejor lugar para comer!

Nuevo tamborcito


Con el cabrito Guaira en el Cerro de los Siete Colores

Protegiéndose del sol de Purmamarca

Una fresca antes de volver

Amiguita en Maimara


 Que tengan una hermosa semana!
c.

miércoles, noviembre 13

a wanuquear nos vamos.

Wanuqueando - PLAY

Hace días que quiero contarles de la visita de Seel & Martín a casa. De la merienda en La Esperanza con capa 1, capa 2 y capa 3 -no necesariamente en ese orden la capitud- . De los regalitos que me hicieron. Les quiero mostrar mi casita, toda florecida con jazmines ¡de tres tipos!, el cuarto de Tomi que te debo, Marcelina, y mi barrio tan lindo vestido de primavera. Peeeero... para todo eso necesito una cámara de fotos. And you know what? No tengo.  Hace más de tres meses que me contento - báh, me las arreglo- con un Nokia 1100. ¡Tan pero tan primitivo que ni pantalla color tiene! Ahhh eso sí, de vez en cuando se chifla y sin que se lo pidas te tira la hora en voz alta. Mi cámara, por su parte, lleva una fichita de memoria que mi compu de casa ya no lee y la del trabajo nunca leyó.

Así ando de desfotada por la vida. Qué le va a hacer.

Pero de todos modos quería pasar a escribir. En especial para agradecer con el corazón que hayan sabido leer  con el ídem el post anterior (que se presentaba tan largo y sin imágenes!!!) y los comentarios que me dejaron.

Y también para contarles que nos vamos a Jujuy.

Con Pablo siempre soñamos  volver al norte, a donde fuimos por separado en la era AC (Antes de Conocernos). Bien, ahora se concreta con pequeñín a bordo. ¡Tomás va a viajar en avión! Ay, él que ya flashea con los aviones... ¡Cómo muero por verle la carita al despegar!!! Y va a gatear entre esos cerros de mil colores..............Yeah!

Yo me debía una revancha con Tilcara, a donde estuve con mi hermana apunada - tirada la pobre en un bungalow en un camping- en pleno bardo de carnaval.

¡Sé que es un lugar de pelos! Y si todo sale bien voy a poder a reincidir en la encantadora Purmamarca, donde viví dos de los días más felices de mi vida.

Bueno, eso. Éstos días me van a venir muy bien... ¿Les conté no lo extenuada que estoy? Jajaja.

Si pueden dénle play a Wanuqueando. Conozcan -si ya no lo hacen- esta gran canción, tan de  nosotros, que tuve la gloria de oír en hermosas oportunidades: en vivo con Divididos y Peteco Carabajal en River; en el violín del propio Peteco sólo para mí en su casa de Paso del Rey; en mi equipo de música mientras imaginaba mi fiesta de casamiento y ensayaba cómo bailar con mis zapatitos tan altos, duros y azules. Y por fin, la noche de la fiesta, mientras chocábamos copas radiantes de felicidad.

Qué lindo este espacio, qué bueno tenerlas. Volveré pronto con celular reeeepro y seré millones de imágenes. Prometo.

c.

Pd: De paso leo recomendaciones para Tilcara!

sábado, noviembre 9

Perder, recuperar, encontrar

Sí, como el hit literario y cinematográfico de dos años atrás mi vida hoy también puede resumirse en tres verbos infinitivos: perder, recuperar, encontrar.

Perder

El otro día me acordaba de Celina, una compañerita de la primaria. El primer día de clase de primer grado vino y me dijo que ella también sabía leer. Entonces abrió el libro de lectura y empezó:

- Melisa amasa la masa. ¿Así mamá? Sí, Melisa.

Después arrancó de nuevo:

- Melisa amasa la masa. ¿Así mamá? Sí, Melisa.

El truco duró poco. Alguien le mostró otra página y no sabía leerla. Alguien se la había dicho, la había memorizado y ahora la repetía una y otra vez. Nunca supe si ella creía que sabía leer, o si nos engañaba deliberadamente.

Como sea: eso se lo podía tolerar a mi amiguita de seis años. A la gente adulta no.

Las personas que se mienten a sí mismas, y luego a los demás, me resultan insoportables. Si les tengo cariño, puedo intentar entenderlas y sostenerlas, hasta que un día la falta de transparencia y honestidad me agota.  Hay personas de mi edad que todavía creen en la apariencia  -no en la esencia.  Entonces se contentan con imitar la forma en lugar del recorrido. Total, de afuera se ve igual. ¡Celina parecìa leer de hecho! Bueno, ese tipo de personas ya no tienen mucho que ver conmigo. Aunque duela.
...

Recuperar

1. Hay cosas que no son imprescindibles, pero que así y todo necesitás mucho. En la última semana me encontré recuperando objetos que teníamos todavía embalados en nuestro altillito. Mis libros de cocina y los álbumes de fotos. A ese tipo de cosas me refiero.

Uno de los álbumes estaba a medio completar. La última fotografía me mostraba a mí, con piloto rojo, sonriendo delante del London Eye. Con boligoma y paciencia, fui completando: nosotros en Uruguay, Pablo con su mejor sonrisa en Cabo Polonio; a carcajadas en el casamiento de un amigo; Rolfi bebé; yo dormida a toda hora en todo lugar porque un bebucín estaba revolucionando mis hormonas; con mi médico oyendo los latidos de Tomi; en el Rainbow Warrior con buzo de Greenpeace; con las llaves de nuestra casa;  la panza abajo de sweaters, vestidos, musculosas y entre dos piezas de bikini; el curso de preparto; la última salida un día antes de ser papás -yo la cara hinchada de agua y de ansiedad- y después, en una página, solito él, Tomás llorando en su primer baño. Estaba pegando las fotos cuando nos visitó un amigo que se está separando. Me sentí mal por él. Pensé mucho en lo que podría ser si se dejan avanzar las grietas. O si el amor se va. Ahí no hay boligoma que te sirva para reparar nada. Esa noche no dejé pasar un charla que teníamos pendiente. Fue todo lo que necesitaba.

2. Recital de Blur. Idea y ejecución de Pablo, no es que yo tuviera tanta expectativa con ese concierto (aunque la previa con Café Tacuba me entusiasmaba), porque...  ¿Qué podía tener para decirme Damon Albarn 12 años después? La respuesta la descubrí apenas soltó el "Are you readyyy?" y sonó Girls and Boys. Mi cuerpo fue el que empezó a expresarse. Ya saben ustedes lo mental que soy, pero le di rienda suelta. Y salté como una desaforada, y grité de contenta, y bailé y nos abrazamos y me emocioné. Y sí, recuperé sensaciones que habían quedado a mis veinti. Entonces descubrí que ésta que soy hoy no dejó atrás a aquella: la contiene.

3. Vi a mi tía Yolanda después de 16 meses. Mi tía más querida -y que más me quiere- no conocía a Tomás. Si estuve un poco molesta por eso se me pasó enseguida porque sé el contexto de su vida el último tiempo. Nos esperaban  tíos, primas, sobrinitos, abrazos, regalos y una olla de strogonoff que mi tía prepara sólo si yo voy de visita. Charlar, abrazarnos, sonreírnos y acuclillarme junto a Sofi hasta hacerle perder la vergüencita hicieron MI domingo. Ese territorio afectivo, que por distintas razones había quedado relegado, se recuperaba con creces.

Gente que queda atrás, gente nueva, gente que vuelve.

4. Dolor de espalda in- so-por- ta-ble, decidí que era momento de reencontrarme con mis clases de yoga. Nunca dejé de practicarlo en casa, pero no es lo mismo. Les tengo que disputar la alfombra a Tomás, sus juguetes, Rolfi y Kathy. Y concentrarse se hace difícil. Así fue que en la sociedad de fomento del barrio tuve mi primera clase con una profe grosa que enseguida me hizo olvidar de lo kitsch del lugar y me convenció de seguir adelante.

5. Un almuerzo de puro reencuentro ayer con Lu B. Ternura y cariño que necesitan pocas palabras.

--
Encontrar

1. Estoy encontrando -o buscando, no lo sabría decir- ... mis lugares de identificación. Como madre, y ya pasados los 30 podés sentir que esos Camparis en Palermo con compañeros de trabajo no te aportan demasiado. Y a la vez, como madre reciente, que apenas pasó los 30, lo de las mamás en el arenero tampoco es un plan que te termine de cerrar.

De a ratos me siento insegura. Por eso creo que más que lugares busco mi nueva voz. Una voz que suene igual sentada a la barra de un bar, o frente a la hamaca en la plaza. En el trabajo y en casa. En la vida on y offline.

La escritura es un camino, lo sé, aunque tenga que hacerle espacio con codazos.

Intuyo que el encuentro de mañana con ella, ella y ella me puede aportar un montón en este aspecto. Debe ser porque las tres saben decir lo que quieren decir en su propio tono.  ¡Y eso me tiene muy ilusionada!

Buen fin de semana, muchachada linda.

c.

martes, noviembre 5

por qué tenemos hijos?

Es una pregunta. Me la hice y hago a menudo.

¿Por qué traemos al mundo algo (alguien) que antes no estaba?  ¿Por qué fabricamos vida?

Sí, mi pregunta admite una variedad de respuestas modelo. Deseo de trascendencia, amor e instinto de supervivencia de la especie en el top 3.

Todas y ninguna, pienso yo.

Nosotros, los que elegimos tener hijos. ¿"Elegimos" tener hijos? ¿Qué sería elegir si no hay experiencia previa siquiera un poquito comparable?

¿Queremos "tener" un hijo, como se tiene una posesión y como muchas veces repetimos irreflexivamente? Y cuando queremos eso, ¿qué es lo que queremos exactamente?

¿Queremos ser madres y padres por una cuestión de status social?

¿Queremos sacar la mirada de nuestro ombligo? Y si es así, ¿por qué tomarse el trabajo de traer una nueva vida, habiendo taaaantas cosas y personas en este mundo de las que ocuparse?

¿Hay un motor narcisista agazapado en el acto de procrear?

¿Queremos llenar algún hueco?

¿Queremos terminar de realizarnos en ese ser, fantaseando con convertirlo en tábula rasa donde proyectarnos?

¿Queremos consolidar el amor de pareja?

¿Queremos dejar algo en el mundo... más que nuestros huesos?

Cada cual tildará -con mayor o menor honestidad- una o varias de estas opciones. 

Por mi parte mi esbozo de respuesta la estoy encontrando en retrospectiva y tiene que ver con un amor propio que fue tomando forma y espesor; un amor de dos que creció y que podía repartirse y multiplicarse y sobre todo una amplificación de la capacidad de amar que pedía cancha.

Pero como digo, es sólo un atisbo de respuesta a una pregunta que no sé si alguien puede contestar.

No tengo la más pálida idea de por qué tenemos hijos.


Lo único que sé - y no lo digo para hacer un final Chim Pum- es que el amor incondicional, visceral y desmesurado que nace con nuestro hijo no se parece a nada de nada anterior. Definitivamente no podíamos saber en qué consistía el capítulo que estábamos por abrir en nuestras vidas.