viernes, marzo 22

en búsqueda de las palabras.


I`ll be your baby tonight by Katie Melua on Grooveshark

Marcelina, con su último comentario, dio en la tecla. Es difícil expresar la cantidad de sentimientos que se tienen en esta etapa que a las dos nos toca transitar. A ella con Lupe, a mi con Tomás. (No me animo a decir "mi Tomás" porque no, mío no es).

Ayer a la tarde mientras regaba pensaba que hacía varios días que no actualizaba el blog. Y si bien yo sé que tengo poco tiempo, y eso influye, concluí que la principal razón por la que no escribo más es porque a veces mi escritura -las palabras con las que cuento- no están a la altura de tantas nuevas experiencias y sentimientos que no se parecen a ninguno anterior. (Y a mí la cosa a medias no me gusta).

¿Es injusto decir que no se conocen las propias posibilidades, los propios extremos y sus límites, y los más profundos sentimientos hasta que no se es madre? Suena casi discriminatorio para quienes no lo son. Parece como si una estuviera un pasito más allá. Nada está más lejos de mí que querer hacerme la iluminada. No estoy hablando de algo mejor, o peor. De hecho, si me hubieran visto hoy disfrutar mi caminata hasta el trabajo, bajo el sol, y con el iPod clavado en Soda sabrían que amo mi libertad y que por momentos -no me avergüenzo de decirlo- la añoro.

Cuando sos sólo vos (o incluso en pareja), todo es para vos. El tiempo es para vos, la plata es para vos, las noches, las mañanas, las tardes, son para vos. Y lo más curioso es que no te das cuenta hasta que no pasás al siguiente estado.. En cambio, cuando sos madre, pasan escenas como la de la semana pasada:

Después de lidiar durante 3 horas y media con Tomás, su sueño, su hambre, su fastidio, sin tiempo para comer algo, ir al baño, cambiarme de ropa, llegó Pablo. Lo miré impávida, casi azorada, sin expresión en mi tono, y le dije "Tengo una paciencia que no creí tener". A eso me refería cuando hablaba de nuestros extremos. Y no es que de la noche a la mañana te hayas vuelto una heroína. Es que sentís hacia tu hijo un amor distinto a todos, desprovisto de egoísmos.

Y bajo esas circunstancias, cuando te necesita, no te queda otra que obedecer a eso que sentís.


No te queda otra que salir corriendo del trabajo para ir a su encuentro, darle la teta cuanto quiera con santa paciencia, resignar tus horas de sueño, romperte la espalda paseándolo a upa, salir al supermercado a buscar pañales, óleo calcáreo, algodón o lo que sea que le falte, "tirar" de un hilo de voz en medio de tu cansancio hasta que por fin sale clara de tu garganta con alguna cancioncita que lo duerma...

Soy conciente de mi cansancio cada mañana, cuando me arrastro a poner el agua para el mate, a abrirle la puerta del patio a Rolfi, y servirles su alimento a ambos bichos. Y noto cómo por las noches me convierto en un cero a la izquierda, apenas capaz de sentarse -con mucha suerte- a ver un capítulo completo de Boardwalk Empire.

Pero saben qué? Y acá viene el cliché más cliché de todos: También soy testigo de mi subídón interno de pilas cuando veo a Tomás tranquilo, disfrutando de su vida, sonriéndome con toda su carita.

Sólo una sonrisa. Y con eso ya estamos. ¿Qué otro ser sobre el planeta es capaz de lograr ese efecto?

...

Gracias por estar. Perdón por aparecer poco -por acá y por sus blogs- y espero que tengan un gran fin de semana!

c. Pd: La canción habla de otros babies, pero es TAN hermosa -incluso más linda que la versión original- que la incluí igual!

viernes, marzo 15

la cosa más dulce.



Ella, un día de junio, seguramente nublado y pedorro, como suele ser junio, hizo que saliera el sol de golpe. Con su sobre desde Ontario, su caligrafía tan hermosa, su dulzura y sentido del humor. Y ese enterito que me mató de ternura. A mí y al futuro papá. Si no miren su comentario al pie de aquel post:

pienso que mi niño o niña va a llenar esa ropita y me contengo las ganas de largarme a llorar de emoción. lo dije

Imaginábamos tooooodo el tiempo que tendría que pasar hasta que esa prenda -por más mini que nos pareciera- más o menos le quedara bien anuestro bebucín.
Hoy, dos días antes de que Tomás cumpla sus 3 meses, fui a su encuentro para darle la teta a la hora del almuerzo, y mientras atendía un llamado de Pablo lo vi.
A upa de Fabi, su niñera, enfundado en su traje de patitos. Casi me derrito de ternura.

Miki sos la más dulce de las bloggers.
Gracias por regalarme los segundos más brillantes de mi semana.

Y feliz fin de semana muchachada!

c.

lunes, marzo 11

the BIG monday.

Así lo llamó Noe. Y transcurrió. No fue tan extraño como esperaba. En la oficina pareció como si el tiempo no hubiera pasado. Todo se sintió tan natural. Conectarme con mis tareas, con mis  compañeros, mostrar fotos tuyas, contarles babosa que el pediatra te llama "el bebé duplicado". Incluso pedalear hasta casa en la hora del almuerzo para tu delivery de teta, y conectarme con tu mirada y tu olorcito.
Como si hubiera sido así siempre.
Ojalá pueda sostenerlo de este modo.

De todas las canciones  que te canto, ésta es mi preferida. (Prometo aprenderme la letra completa!)



Hoy se la dedico a cada uno de los 80 días que pasamos en casa juntos. Amamantándote, cambiándote los pañalitos, descifrando tus llantos hasta conocerlos casi de memoria, charlando, paseando o haciéndote dormir. Desde los primeros y misteriosos días de diciembre, pasando por las laargas y calurosas tardes de enero, hasta un febrero en que me tocó cumplir años con vos a mi lado, y este puchito de marzo, ameno, con paseos al sol y nuestros interesantes diálogos.
Y sí. Llegó el día en que mamá -una "leona" según dijo tu papi ayer- volvió a trabajar. Te aseguro que bastan estas cuadras de distancia para sentirme aun más orgullosa de vos y de cómo estás creciendo, fuerte y alegre.
Te quiero.

sábado, marzo 9

al reencuentro.

El lunes vuelvo a trabajar-
- Ya?! Me decían todos en la oficina, el miércoles, cuando pasé a saludar, además del "Estás reeee flaca!" obligado (Yo pensaba que me iban a comentar sobre mi corte de pelo, pero parece que la gente se fija en otras cosas).
Sí, ya.
Voló y no tanto.
Tres meses cuando estás todos los días haciendo más o menos lo mismo pasan rápido.
Tres meses cuando pasás de mujer casada embarazada, a mujer casada con hijo y sin panza... cuando cada día hacés un nuevo descubrimiento, cuando empezás a compartir tu tiempo con un chiquitín que llegó para quedarse, cuando tu cuerpo cambia junto con tus prioridades... bueno, el tiempo tiene una transcurrir diferente.
Y sí, el lunes vuelvo. Estoy contenta, pero siento que va a ser un nuevo desafío. ¿Podré manejar bien los tiempos? ¿Cómo hacer para que mi cabeza esté ahí junto con mi cuerpo? ¿Podré conectarme bien con Tomás a mi vuelta? ¿Lograré salir una hora antes como indica la ley o las obligaciones me pasarán por encima? .. ¿Cómo será trabajar después de noches de sueño interrumpido? Son todas preguntas que me hago y para las que irán llegando las respuestas.
Entre tanto, me siento muy feliz de dejar el mejor escenario posible. Con Fabiana, una niñera que vive cerca y tiene onda con Tomás, Kathy, Rolfi y la casa. Con la bici - la máquina, como dice Susana, mi suegra- a punto. Con un equilibrio perfecto en casa con Pablo, que casi todos los días se ocupa de cocinar y de cuidar a Tomás como lo más natural del mundo y con mis ganas de volver a ocuparme, a arreglarme, a hacer algo por el mundo.. En los últimos 12 años es la primera vez que paro más de un mes de laburar. Y se sintió raro!
Espero que esa otra parte de mi identidad se lleve bien con esta nueva, la de madre. Es todo lo que pido!
Ya les iré contando.
Les cuento que esta semana la estrategia vino bien. Y no lloré más que por las cebollas que piqué para un wok. Ja.
Mientras Pablo me prepara una colita de cuadril al horno con papas y vegetales, les dejo algunas fotines del gordito más lindo del mundo, de mi corte de pelo y de mi hermosa familia.


Nuevo look y bebé a bordo!

 Mi pedacito de cielo.



 Mis bichos.

Mi cocinero preferido.

lunes, marzo 4

10 pasos, una estrategia


La vieron? Vieron El lado luminoso de la vida? Recordar algunas escenas hoy me hace sentir como si acabara de tomar un té calentito con un rico budín. Así de contenta y pipona. Y eso que en la sala de cine más que reír lloré. No digo que sea una obra maestra del cine, aunque sea una gran peli. Ni que tengan que verla. Sólo digo que a mí y a Pablo nos cayó en el momento apropiado. Y que a la salida nos dimos un abrazo profundo, y sincero, y nos dijimos montones de cosas que nos debíamos.

Una estrategia. Eso necesita Pat, el protagonista.
Y eso necesito yo.
Y acá va.

Objetivo: Transcurrir más liviana y fluidamente la vida.

Meta 1: Pasar una semana entera sin llorar.
Meta 2: Pasar dos semanas sin discusiones en casa.
Meta 3: Sonreír, reír a carcajadas, disfrutar.

Éstos son los primeros 10 pasos:

Paso 1: Alimentarme de esta sonrisa por la mañana. Y cuando no esté en casa, desde los fondos de pantalla de mi compu y mi celular.


Paso 2: Continuar con mi homeopatía que siento que viene muy bien.
Paso 3: Poner a punto la bici para volver al trabajo la semana que viene. Me va a permitir venir a ver a mi gordito a la hora del almuerzo en apenas unos minutos.
Paso 4: Retomar mis ejercicios de yoga al sol y entre mis plantas todas las mañanas.
Paso 5: Hablar y analizar menos. Hacer más. Aprender a valorar los silencios, los sonidos, los gestos.
Paso 6: Darle la importancia que tiene al sueño. Si algo aprendí en estos dos meses y medio es que dormir estabiliza, y que no dormir desestabiliza.
Paso 7: Bailar. Sola y de a dos. Abrir un canal de diálogo con Pablo no verbal. Como Pat y Tiffany.
Paso 8: Llevar a Tomás y Rolfi a la plaza cada tarde a la vuelta de la oficina.
Paso 9: Hornear algo rico cada fin de semana. Ayer fui feliz volviéndome a calzar el delantal para preparar  un budín de banana y nuez con receta de Dolli. (De paso se los recomiendo!)
Paso 10: Hablar con mis amigas, mi mamá, mi papá y mis hermanos todas las semanas, no importa cómo estén las condiciones metereológicas en casa. No hay que esperar a que se nuble, ni que se larguen las tormentas para escuchar a los seres queridos. De paso  -en una actitud menos ombliguista- preguntarles cómo están.

Eso, por ahora. Después de algunos días bastante difíciles no es poco.
Ustedes tienen una meta? Cuál es su estrategia?

c.

pd: Me cambié el look! Después me saco una foto y se los muestro.