lunes, julio 23

hogar.

De esta casa me enamoré antes que de él. Caí de pasada una noche, el sillón me pareció el más cómodo donde me hubiera aposentado en mi vida, el cuarto despojado y mágico.... los estantes naranjas -que él me contó había hecho con sus manos- una gran idea.

Pero perdón, antes que eso, yo era vecina. Y había descubierto ese pasaje de ensueño. Entonces buscaba excusas para pasar por ahí. Esa cuadra zigzagueante, como quedada en el tiempo, con sus naranjos y su leve curva ascendente me hacía sentir en Italia, aunque no conociera Italia; aunque faltara mucho para conocerla.

Ahora sí, retomando la línea temporal puedo decir que no mucho tiempo después, trepados al techo del edificio, empapados por la nieve, él me dijo por primera vez que me amaba.
En esta casa lloré cuando descubrí que yo misma estaba enamorada, y sentí miedo.
Acá nos conocimos. Aprendimos sobre nuestras muchas similitudes y diferencias.

Escuchamos montones de discos.
Tomamos muchos Cubas Libres.

Un día me invitó a vivir con él, así que Kathy y yo aterrizamos con algunos objetos y mucha ropa. Mandamos a hacer un ropero nuevo a medida, (que, debo confesar, tampoco alcanzó).
Desde el primer momento, él nos hizo sentir como en casa.

Comparamos discos. Él tenía las colecciones completas de Divididos, Soda y Bjork... músicos que aprendí a valorar desde entonces. En el resto nos complementábamos y en muchos casos había Alcoyana- Alcoyana. Esos cd´s fueron a parar al concurso de nuestra fiesta de concubinos, con  dos bandos -chicos, chicas- y una trivia organizada por nuestro amigo Diego en la terraza.

Sorteamos con elegancia las dimensiones minúsculas de la cocina y cocinamos mucho, muchísimo.
Poblamos el balcón de plantas -algunas sembradas en casa- y las paredes con recuerdos de viajes.
Nos dejamos notas, notones y notitas, en pizarrones, papeles y papelitos.

Armamos muchas -montones- de veces nuestras valijas.
Volvimos muchas -montones- de veces y redescubrimos la belleza de nuestra casa.
Nos carajeamos de lo lindo.
Bailamos.
Desde acá salimos en bici a pedalear .
Practicamos yoga.
Hicimos muchas chocotortas para celebrar muchas cosas. 

Construimos nuestros propios rituales; el mate a la mañana, el diario del domingo, el sushi con cerveza helada para Fringe, los combos chinos de Min Min para 24, las maratones de Mad Men, las picadas del Nono Amigo, las empanadas de La Fidanzata, los desayunos con diarios y revistas en Donato, los helados infalibles de Capricci.

Hicimos pila de rueniones en la terraza, casi siempre con cositas para picar, o parrilla; mucha música, amigos... dosis gigantescas de buena onda.

Recibimos a mi sobrina hermosa, en una de las noches más mágicas de mi vida!
En esta casa me animé por primera vez a armar un arbolito de Navidad en Buenos Aires. Un pino de verdad en nuestro balcón, lleno de luces. con vista a esas callecitas soñadas.

Acá empecé, padecí y terminé mi tesis.
Tomamos enormes decisiones, individuales y de pareja.
A esta casa volvimos un día con anillos y la promesa de casarnos.
A esta casa volvimos un día efectivamente casados.
Acá recibimos a nuestro amado Rolfi.
En esta casa nos embarazamos.

En Ancón descubrí el significado de la palabra hogar, que más que un lugar físico es un sentimiento. La última vez que lo había tenido, era demasiado chiquita para registrarlo. ¿Sabés lo que es estar sobre un paraíso terrenal, a miles de kilómetros de casa y extrañarla? Bueno, eso es tener un hogar.

Con su tren, sus tilos, sus naranjos, su silencio de noche. Con Roberto el gurú cuidacoches, Martín el quiosquero -el laburante más inspirador que haya visto jamás-, con Martín del videoclub, con su cerveza, su Bachata Roja, su Sarah Voghan... nuestra vecina y amiga Lucía, a quien vamos a extrañar tanto.

Hace algunas semanas me desperté sobresaltada de madrugada pensando en el momento en que tuviéramos que cerrar la puerta de Ancón detrás de nosotros. Esos segundos están tan cerca que puedo decir que hoy fue el último lunes por la mañana en casa.

Estoy triste, sí, o mejor dicho melancólica. Pero tengo la felicidad de estar empezando una nueva era.
En Ancón sembramos la semillita de esta familia hermosa que hoy tengo.

todo empezó con este sillón





 








 



  





  




  


Ancón es y será siempre parte de todo lo que amo.
Pero el hogar es donde está el corazón, y eso se viene conmigo.
Feliz lunes muchachada!

martes, julio 17

encintada la encinta.

Un día, llegaron.


Volvía de almorzar y Pabli, de recepción, me dice las palabras mágicas: "Ceci, para vos!" y me alcanza un sobre. Remitente: Pau Visne desde Bélgica!




Junto con mi sobre está también el de Eushi, la otra ganadora del sorteo de La punta del Obelisco. Me muero de intriga, pero sólo abro el mío.
Y tadá!


Tres rollos de washi tape, un corazón de origami de Pao Kokoro y una cartita de Pau son todos para mí!
Cruzaron el océano hasta llegar acá, a mi escritorio, donde ahora las contemplo y pienso en sus múltiples futuros usos.
La de frutitas es genial para la cocina, la de la bailarina con trenza para mis cosas en el nuevo cuarto, y la azul, obbbbvio, va para bebucín, a quien en adelante -y esto es un anuncio!- hemos de llamar Tomás.


Gracias Pau por este regalito. Me hiciste sonreír!

Perdón la ausencia muchachada. Embarazo, pilas de trabajo e inminente mudanza copan mi cabeza y mi cuerpo tiempo completo. Pero estoy, eh? Acá estoy, nunca me fui, nunca me iré!

miércoles, julio 11

y llega un día...

...en que una madre advenediza les pregunta a las mamás expertas cómo elegir la cunita para su bebé. Esta inminente mami no entiende por qué hay una diferencia abismal de precios (entre 600 y 2.000 o más!). Tanta diferencia hay entre unas y otras? Qué hay que fijarse? Conviene que tenga rueditas? Qué onda los barrotes? Mejor que sean redondeados, no? La altura? El colchoncito? 
A mí me gustan las de madera, pero hay quienes aseguran que mejor las de tela (porque son más prácticas y lavables)

Agradezco opiniones, y sugerencias de marcas y lugares!

Besos enormes!
c.

martes, julio 10

el poder de desear.

Hay que hacer listas de lo que uno quiere, porque ayuda a identificar los propios deseos. Y así se está más cerca de cumplirlos.



(Pajaritos para mi pajarito)

Este fin de semana me dediqué casi exclusivamente a tachar ítems en la lista, y sumarle alguna yapa. Arrancamos con flores, picada casera y peli el viernes a la noche (No hubo pochoclos, pero sí una bolsa de totopos).
El sábado lo empezamos con una mega caminata por el lago grande. Amo ese lugar. Me pone feliz de sólo pisarlo. Rolfi correteaba contentísimo. Nosotros, más! Vimos a los gansos, jugamos con toooodos los perros que nos cruzamos, tomamos aire fresco y culminamos con un sandwich al sol.
Después una excursión a Palermo con Anita, la mejor compañera para pasear. Mientras Pablo recibía a los nuevos dueños de nuestra casita, nosotras recorrimos hasta dar con tres lindos regalos para bebuchino. Una lámpara muy canchera para el cuarto, los vinilos de pajaritos que ven más arriba y un conjunto de shortcito de jean y remera a rayas que me derrite. =) La futura mami y su amiga se mimaron con alguna comprita y una merienda de café con leche gigante y french toasts en Muu Lecheria. 
A la noche, una panzada de risa de Les Lutthiers (¡Gracias por existir!!!), seguida por una panzada de pizza en La Rey. Ñam, ñam, ñam. El domingo llegaron todos los mimos que no tuvimos tiempo de darnos antes, y tarde de truco, tés y cocina en casa de Wil. (No llegamos a las clases de tejido, pero no faltará demasiado!).
Y el lunes una visita a nuestra casita nueva, ahora mirada con ojos de "En tres semanas ésta será mi casa", seguida de un almuerzo parrillero, una tarde de revistas Living, charla intensa, rica cena y un intento de lectura coronado por esa modorra que te lleva al sueño....
Hoy amanecimos los 5 con mates y tostadas.
Calentitos y remolones, pero listos para arrancar la semana.







Ustedes también hacen listas? No es placentero tachar cada punto, así sea una obligación o algo que nos da mucho placer? MIren más abajo qué bien la performance este fin de semana!
Besos y buena y corta semana, muchachada!!!
c.

viernes, julio 6

quiero.

Les voy a contar todo lo que quiero hacer (y por ahora no estoy pudiendo)

Hacer ejercicio .. en lo posible ir a nadar alguna que otra vez con mi delfincito on board.
Comprarle un regalito a mi bebé *
Elegir su nombre
Ver pelis *
Comer muchos pochoclos, como Sole *
Comprarme un pijama suave y calentito
Salir a caminar con Pablo, con Rolfi, con amigas o sola. Sobre todo por los lagos de Palermo, que pronto los voy a tener lejos. *
Tomar cafés con leches en barcitos para ver el invierno desde adentro.*
Fantasear con la nueva casa *
Cocinar para la cena y cosas ricas para la tarde *
Trabajar un poco - aunque más no sea un poquito!- menos *
Muchos MUCHOS mimos. Necesito caricias, abrazos y lo otro también... *
Terminar "El verano sin hombres"
Aprender a tejer con las clases de Wilma
Mandarle algo por correo a una personita muy especial que vive muy lejos.

En síntesis: estar tranquila.

Este último tiempo viene siendo bastante distinto de lo que desearía.
Espero pronto poder empezar a tildar ítems en esta lista, antes de que se venga la mudanza, y el sucundum de pintores y albañiles.

martes, julio 3

chiquitín.

La primera vez que escuché esta canción estaba en el colectivo. Uno que agarró Avenida de los Incas. No sabía ni de quién era, pero retuve un pedacito del estribillo para después buscarlo. (No sé si en Google porque fue hace muuucho). Era una tarde de invierno, de árboles pelados como hoy. No podía creer la maravilla de esa melodía y de esa letra.

Cuida bien al niño
Cuida bien su mente
Dale el sol de Enero
Dale un vientre blanco
Dale tibia leche de tu cuerpo 


Hoy Geo hizo una vez más gala de su sexto sentido. Algo olisqueó, porque me la dejó en el facebook con un guiño. Yo sonreía camino al trabajo, por Avenida de los Incas... Iba al lado del papá.
Acabábamos de verlo con sus piernitas cruzadas como indiecito muy pancho en mi útero.
Sí: contra todos los pronósticos nuestro bebucín es un bebucino. Nuestro chiquitín. Que en realidad no será "nuestro" exactamente. Será del viento, como casi todo.


Hasta que lleguen los días claros, hasta que los árboles se llenen de hojitas, hasta que vos llegues, tan nuevecito a este mundo, hasta que mi cuerpo te de leche y brille el sol de verano, voy a esmerarme por ser toda la madre que necesitás. Para que ahí dentro sólo recibas paz, mimos y mucho amor. Te lo prometo.

Ya te quiero.

c.