miércoles, noviembre 17

Florencia.

Vamos a pasar por alto la noche en Roma. Que igual se podría sintetizar así: hotel moderno dentro de edificio super antiguo, una cosa rarísima. Una habitación pensada para un señor muy business que viene a un mitín de negocios con unos tanos, a tomar expressos y fumarse unos puros, un jacuzzi muy copado pero que rebalsa y un desayuno de locos. Más: excursión a Roma Termini, sacado de tickets en la expendodra automática, y ensalada caprese en el patio de comidas de la terminal. Nada muy glam. Dicho esto, nos vamos volando -báh, en realidad, deslizando- a Florencia.
Dicen que es una de las ciudades más rómánticas del mundo. Creo que eso podría apreciarse en un set de filmación que -como de hecho vimos-logran despejar a las hordas de turistas y quedarse con la escenograf{ia urbana original, la que ya ni los propios florentinos ven. Yo miraba fijo al Ponte Vecchio e intentaba imaginar a Jean Baptiste Grenouille formándose en el arte del perfume... pero me despertaban frases como "Ya le sacaste foto a esto?" "Sí", "Ah, bueno, entonces sigamos". O los japoneses con su ¡tratratratra! disparando como si su objetivo fuera Messi corriendo el balón y no su hija de 12 años que no se va a ir a ningún lado. ¿Hace cuánto el puente será lugar de estricto paso turístico? Por suerte ahí estaban el Arno, y el dorado del sol sobre el agua, y Pablo extasiado...



Y un montón de tórtolos enamorados, viendo en qué hueco meter el candado que confirme y eternice su amor...


Florencia es despampanante, es cierto. Los florentinos lo son, eso también es cierto. Ellas y ellos caminan o pedalean por las calles como si transitaran la pasarela de Milán. Desde nuestro hotel-depto veíamos a ellas muy diosas estacionar sus Vespas con casco, minifalda y tacos. Veníamos del sur, y fue un poco contrastante ese glamour y cierta altanería con que nos trataban. Lo mismo los precios, porque todo era un poquín más caro. ¡Y nos querían hacer un cambio de dólar que era un robo!
El Duomo era algo parecido a NADA que hubiera visto en mi vida. Hermosísimo. Sobre todo me atraparon las puertas de bronce, que llevaban 500 años - o más!- talladas ahí para nuestros ojos asombrados.



Al David fuimos a verlo a ultimísima hora, lo cual fue un gran acierto. POrque había poca gente y pudimos disfrutarlo a nuestras anchas. Pablo puede pasar -de hecho en su infancia lo hizo- horas enteras contemplando la maravilla de Michelangelo. A mí me impresionó. Es colosal y de una sensibilidad única, pero por razones probablemente muy cercanas me enganché más con una muestra sobre la importancia del matrimonio en la historia, contada a través de pinturas de Veronese o Boticelli.
En esos dos días hicimos una caminata hasta la parte más alta de la ciudad, y nos acordamos de nuestro amigo Agustín, que durante un año y pico se ganó la vida tocando la guitarra ahí. También le tocamos el hocico al Porcellino, recorrimos los Uffizzi y el Palazzo Pitti. Tantoarte, tanto, que no sabría por dónde empezar a contar.



Será que soy así, y no puedo evitarlo, pero para mí Florencia cobró su verdadero sentido la última noche, cuando salimos hacia la terminal para comprar los pasajes a Venecia. La ciudad estaba casi despoblada, con algunos valientes turistas que no se entregaron al zapping nocturno. Todo era más hermoso con esa luz. El ritmo y los sonidos eran otros.

[amoestafoto!]


Desde la plaza de la Repubblica nos atrajeron una música y unos aplausos. Sobre una escalinata unas cien personas miraban y escuchaban a un músico onda Damien Rice que hacía covers de U2, Robbie Williams y James Taylor entre otros. Fue una pausa, un momento mágico.


Le dejamos unos euros, pasamos un altra volta por el ponte vecchio, majestuoso a esa hora, y nos fuimos a dormir contentos y relajados, listos para levantarnos y emprender el camino a la fabulosa ciudad acuática.

jueves, noviembre 11

Ischia.

Una filmación rutera frustrada.
Un personaje de antología.
Un viaje en bondi.
Nuestro primer chiste propio.
La caminata de nuestras vidas.

Así podría resumir lo que fue Ischia para nosotros. Salimos un domingo desde Positano (que se había empacado en retenernos). El plan era manejar hasta Nápoles, dejar el auto en una cochera que nos recomendó nuestro almacenero positanense, y tomar un barco a Ischia, la isla preferida de los napolitanos, menos comercial y más agreste que Capri. para volver al día siguiente y seguir hacia Roma. En el camino los paisajes seguían sorprendiéndonos como el primer día. Y oh, si, filmemos. Pablo maneja y yo enciendo la cámara. Suena Elvis a full, una cosa así. Pasamos la costa sorrentina, dejamos de ver el mar.. cuando me doy cuenta de que.. no-gra-bé na-da (todavía me da cosa decirlo! jajaja. Cámara: "Tú y yo no nos llevamos bien, admitámoslo"). Aquel momento sólo quedó en nuestros recuerdos.
La entrada a Nápoles es, como imaginábamos, caótica. Se les entiende poco porque hablan a mil y el parcheggio que nos dijo el almacenero no lo conoce ni Magoya. PEro conseguimos otro garage, de un fan de Maradona, y partimos hacia el puerto.
Hay una colección muy colorida de personajes. Uno de ellos es el mozo, que viene, con 30 grados a la sombra con una bandeja de facturas y te las mete abajo de la nariz a ver si le comprás una. O el japonés borracho, que con el mismo calor, y el mismo sol, se baja un totin sin problemas. Pero el personaje mayor es él. Creo que a la foto no voy a tener que agregarle nada.


Oh, brainmastery!

El camino es hermoso, el viento baja 3 grados la térmica, vemos una islita donde "reforman" a menores de edad y después sí visualizamos Ischia, enorme, con una gran torre en uno de los extremos. Enseguida un tano nos ofrece su casa para parar ahí, y termina recomendándonos un hotelito en la playa. Los precios ascienden al 50% de los que veníamos habituados. Es lugar es precioso, pero lo atiende un flaco que 1) amaga a darnos un cuarto que cuesta el doble 2) es leeeeentooooo 3) nos enchufa el último cuarto en el subsuelo al final del pasillo, con vista a: los tachos de basura!!! Igual zafa, y es sólo una noche.
Decidimos tomárnoslo con filosofía, y salir. La tarde está hermosa, las calles son anchas y soleadas. Nos subimos a un colectivo que da "il giro all´isola", es decir que, por 2 euros te da la vuelta a la isla. No imaginábamos lo grande que era! Después de un rato atardece y nosotros seguimos ahí. Vemos huertas, pastizales crecidos, una plaza llamada "Mar del Plata", la torre de la punta.. y sigue siguiendo.....dirían Les Lutthiers. Entonces, fruto de nuestras mentes inspiradas surge un chiste que les dejo al final.



Cuando ya sentimos que necesariamente tenemos que estar cerca, porque es de noche y nosotros seguimos dando il giro all isola, nos bajamos. Bajo la premisa "Debemos estar acá nomás" empezamos a caminar, y caminar... y caminaaaar... Sólo se ve un hueco oscuro donde sabemos que está el mar, autos y motos que pasan a las chapas, y grandes parques de grandes casonas. Entro al único local abierto a comprar algo de comer, y resulta que es.. un supermercados de bebés, que hoy domingo a la noche, está lleno de gente que necesita comprar artículos como pañales, biberones o fécula... Pablo se caga de risa porque me lo había advertido.
Después de hora y pico de caminar y cantar (salieron hits de los Cadillacs), sin perdernos nosotros ni nuestra esperanza de llegar, arribamos al Giardino degli Aranci (Jardín de los Naranjos), un restorancito increíble. "¡Uh, es con show!", nos reímos, cuando vemos un dúo cantar canzonettas románticas. Un grupo de señoras toman tragos y festejan. Nosotros pedimos un vino, charlamos con el mozo que es un capo, y cuando estamos rendidos nos volvemos a dormir.


dueño orgulloso posa con Maradona, capo regional.

señoras chupan y cantan a lo loco.

El lunes estamos fundidos. ¿Vamos a la torre o enfilamos ya para Nápoles? Nos decidimos por esto último. Bajamos unos minutos a la playa del hotel, juntamos nuestras cosas y nos vamos al puerto.



1° acto: Bob come sushi
2° acto; Bob tiene los ojos rasgados
3° acto: Bob dice "Arigatoo"
Cómo se llama la obra?

Lo pongo alvesre para que no espíen antes:
ajnop se boB


Y estaaaá bieeeennn!

martes, noviembre 9

a pedido del público

La sacudida fue de Agus, que estaba sorprendida, después de leer por años este blog, de que decidiera cerrarlo hasta nuevo aviso; También Pablo se animó a decirme que no hacía falta ser tan radical y que disfrutaba mucho de los relatos lunamieleros.. entonces empecé a pensar que sería bueno continuar la saga hasta su final. Al fin y al cabo también va a ser un recuerdo para mí!!!
En cuanto al blog, bueno, es sólo una decisión del momento. Como le decía a Lu, sosloqueamás ya es parte de mí, así que es probable que pronto me sorprenda a mí misma cliqueando en acceder, llenando el password y pa freinchi. Por ahora necesito esto.
Desde chica escribo ficción. Pero un poco por la carrera, tan larga y académica, otro poco por el periodismo, que hace ya 10 años me llevó por el lado de lo pragmático, tan palo y a la bolsa, tan "te tiro tema, fuentes de la realidad, deadlines, lo ves publicado al toque y encima te pago"... y otro poco por el blog, que calma (sólo momentáneamente) mis ganas de escribir, (con la yapa de que acá intercambiás con los lectores), dejé de sentarme frente a un Word sólo con mis ideas, mi imaginación y mis dedos listos para enfrentar la hoja en blanco. Sólo logré terminar cuentos para algún que otro concurso que a veces ni llegué a mandar, pero que me servían como excusa.
Siento que estoy en un buen momento para recuperar esa escritura más auténtica, más desde la necesidad limpita y sin reparos en el qué dirán. Al periodismo no puedo ponerlo entre paréntesis, porque me gusta y porque me da de comer. Pero sí quiero averiguar qué pasa si por un tiempito concentro en un mismo lugar mi energía, mi tiempo y mi sed de escritura. Al menos intentarlo!
Bueno, sigan sintonizados que se viene nuestro paso por Ischia, Florencia y la gloriosa Venecia. Hasta que un tren nocturno nos deposite en una París otoñal y otro tren -con tramo subacuático- nos traslade a la bulliciosa Londres.
Can´t help it.

viernes, noviembre 5

un últimito


Les hable tanto, tanto de ellas que no es justo hoy no traerles esta nota que por fin salió hoy en el suple Las12 de Página.










Espero que la disfruten tanto como yo haciéndola!

hasta la vuelta!

A casi 4 años de su inicio sosloqueamás cierra hasta nuevo aviso
no es que no tenga ganas de escribir
ni que de repente ya no sepa qué cosas amo
es que necesito guardar energía
frenar el impulso de compartirlo todo
preservarme a mí y a los míos
probar otras cosas
darme tiempo
fantasear
anhelar
pensar
soñar...


Igual voy a seguir leyendo sus blogs
Chaucito o me pongo a llorar.

jueves, noviembre 4

Ravello.

Camino hacia allá hicimos excursión a la Grotta dello Smeraldo, que más que hermosa (que lo era!!!) fue divertidísima. Primero tomabas desde la ruta un ascensor que descendía en minutos eternos hasta la orilla, después te recibía un gondoliere que era un personaje de antología. Nos tomó un poco el pelo a todos, una masa. Para que se den una idea, de acuerdo al país al que pertencías te hablaba en tu idioma. Y en las estalactitas, a los yankess les dijo que tenian forma de Mickey Mouse, a los brasileros que se parecía a Lula, y a nosotros a Néstor "Kissshner". No parábamos de reírnos.
Seguimos viaje, todavía riéndonos del flaco este y paramos para comprar bebidas. El almacenero me dijo "He conocido muchos países, pero ninguno que me disuadiera de vivir acá, Ravello es el lugar más hermoso". Habría que ver para creer.


Un gran y hermoso jardín encima de una montaña majestuosa, con vista panoramiquísima (acabo de inventar el término) al mar Tirreno. La gloria. Después, y como si fuera poco, la plaza central con sus locales de cerámica. Las heladerías que no dan abasto, la Iglesia de San Francisco de Asís, y el restaurante de Villa María, con su música clásica, sus platos hechos con productos de la huerta que ves ahí mismo, al ladito y su vista solemne. Tan pero tan solemne, que lo de los yankees gritando una mesa más allá era casi una irreverencia.




Nos esperaba Villa Cimbrone. Ya sin cámara (Yo te lo dijeeee: "Amooor, nos vamos a quedar sin batería, no filmés cualquier cosa") recorrimos un jardín inglés del siglo XIX con rosales, bosques, fuentes y esculturas. El camino nos llevó a esa terraza indescriptible, que igual ninguna cámara podía captar. Sentimos vértigo por lo alto, y por lo inmenso de todo. Se llama el "Belvedere", que en italiano significa "bella vista". Le quedaba chico el nombre. El mar se abría ante nosotros, y lo que había delante, atrás, alrededor.... no se parecía a nada que hubiéramos visto ya.
Después tuvimos la suerte de que un matrimonio de suecos nos sacara unas fotos. Y los muy copados nos las mandaron hace unos días!



Le tuve que creer al almacenero.

prófugo

Todos los días, pero sobre todo cuando me voy a caminar o a correr a Palermo con Soda en mis oídos, lo extraño un poquito. No hay día que no piense en el, que, como decimos con Pablo, es el mejor guitarrista y cantante del país.



3 observaciones:

Qué linda frase "tus ojos nunca mentirán"
Qué linda la gente saltando y llorando de emoción
Qué banana es Zeta.

Una cuarta:

(yo soy de cuarta) ¿Pude ser tan naba de haberme quedado en casa teniendo entrada?

martes, noviembre 2

esta canción.

La escuché recién cuando prendí una radio nueva, la 104.3, que pasa buena música y que nuestro equipo capta (a Aspen, la 97.1 y la Rock and Pop no logro sintonizarlas!). Apenas la sentí dije, mezclando un suspiro, "Mi amor!". Y no, no es que esté enamorada del Flaco larguirucho y ya vejete, es que esta canción me recuerda a mi Pablo, a nuestro primer encuentro, cuando Spinetta nos unió tanto. Era una época en la que yo gastaba Artaud, y otros discos de él ya solista. Así que si un pibe me venía a tocar esos temas en la guitarra estaba destinado a enamorarme, y fue lo que inevitablemente pasó. Después pudimos ir a sus recitales y cantar esos temas juntos.
Había una escena de una peli con esta canción. Creo que se llamaba EL mundo contra mí, la actriz andaba en moto con su chico mientras sonaba ".. y si acaso no brillara el sol.." Era una escena tan brillante y liberadora! En una época -1997- donde no había blogs de chicas que contaran sus conflictos, sus dudas, no había Murieles Santanas, ni nada de eso, a mi versión teen una peli así le venía al pelo.
La semana pasada Luis Salinas en una entrevista me habló TAN bien de Spinetta, de su luz y de su generosidad, que hoy su voz, sus acordes y sus arreglos me parecen más que nunca un regalo del cielo. O de un tipo celestial, mejor dicho.
Sé que no vengo con un hit año 2010, y ni siquiera novedoso, pero recomiendo subir el volumen y ponerle PLAY. Es una inoxidable.

lunes, noviembre 1

Po-po-po sitanooo!

(Mi versión del hit reaggetonero de este año). Era el lugar al que queríamos llegar. Y fue mágico. Cuando nuestro Fiat Punto metió su trompa en este paisaje soleado nuestros ojitos no daban crédto de tanta hermosura. Siempre que decían "un pueblito colgado de la montaña" no entendía qué quería decir. Ahora lo sé, porque Positano está construido sobre una montaña que el mar, con paciencia, erosionó de forma majestuosa. De repente yo, junto a mi flamante marido, estábamos en ese lugar que tanto había anhelado en fotos!


Después de levantar a una pareja serbia que hacía dedo, el destino nos recompensó con una señora en nuestro camino, Carla, que después de indicarnos cómo llegar al B & B que teníamos en mente nos ofreció su departamento, con vista al mar, dos cuartos, una cocina genial... y bien en el centro, lo cual nos aseguraba no tener que subir y bajar lomas cada vez que quisiéramos acercarnos a la costa. Además, nos daba estacionamiento gratis! (En Positano no baja de los 15 o 20 euros el día), así que mejor imposible.
Cuando estábamos listos para nuestro primer almuerzo, fuimos al Net Art Cafe. Las ensaladas, los tés helados, la vista y esta canción que por más ñoña que sea, adorooooo mal -gracias Jim!-, me hicieron largar un suspiro tan largo y sonoro, que Pablo estalló en carcajadas.


En una caminata descubrimos los Bagni da Ferdinando. Una playita mágica, donde el gran anfitrión Guido te alquilaba unas sillas buenísimas (importadores de artículos de playa, avívense y traigan de esasss!) Nadamos con vista a las montañas, preguntándonos cómo podíamos ser más afortunados.


Descubrimos nuestro almacén, atendido por un napolitano charleta y temperamental como la mayoría, donde conseguimos las mejores aceitunas, jamón crudo, queso rico "a caballo", se llamaba), un vinito buenísimo, y... mis preferidos: los corazones de alcaucil en oliva. Comerlos era más orgásmico que cualquier chocolate, una cosa de otro mundo que hasta fantaseé -en un delirum alcaucilísticum- con traerme en una bolsita.
Locales con productos de limón (velas, jabones, y lo que se te ocurra), helados de nutella, túnicas blancas (cómo zafamos del sol en pleno agosto!), picaditas en el balcón, tardes de sol y mucha natación en el mar, carcajadas hasta decir basta intentando subirnos de a dos a la colchoneta inflable, caminatas al anochecer, cervecita con luna llena, picnic nocturno en la playa, y una excursión a Ravello que merece post aparte. Eso fue Positano. Una maravilla que no voy a olvidar jamás.




Y ya sabés amor, que si te portás mal, llamo a la ovejita del terrooorrr!