lunes, mayo 31

catamarqueando (última entrega)

Cuando llega el viaje de vuelta, aparece inevitablemente la síntesis, y ahí la cabalgata robaba. Todo lo demás (antes y después) fue genial, pero superado el cansancio y el cuiqui (me ahorré contarles que me caí de cabeza galopando cuesta abajo, muy feoo...) sólo apareció la belleza de lo que veíamos y sentíamos ahí arriba. El viento en el pelo, el cloc cloc del caballo sobre las piedras o los arroyos, el sol, las yungas húmedas, las llamas y vacas que cruzábamos en el camino.... Y esa sensación de momento único. De que ahí sólo éramos nosotros, que no había otra forma de llegar que no fuera sobre el lomo de Chispita, Paisano, Paloma o como se llamara el equino en cuestión:


[foto por Denise Giovaneli]

Cuando repasás aparece también la música. Esta canción -hermosa- la toqué en Las Queñuas con Marco, uno los guías. Él hacía la armónica y cambiaba los acordes (que yo no sabía), y yo rasgaba. Fue un momento muy lindo. Estábamos al lado del hogar, con la hermosura de Julia y con Denise. La otra es ésta, y es más mágica todavía, porque la canté durante las 9 hs de regreso a caballo. Y pensaba que era un buen modo de conectarme con Pablo desde allá. Hice fuerza sobre todo al cantar "voy a soñar con ese beso al regresar". Esa noche -ya en San Miguel de Tucumán yo, y en pleno festejo del Bicentenario él- me dijo por tel que unas horas antes había oído esa canción y que se había emocionado porque le hacía pensar en mí. Entonces yo le conté que la había cantado todo el día. Esas cosas pasan.
Les dejo fotos del último tramo del viaje en San Fernando de Catamarca.




El hotel -"La Aguada"- era un sueño. Ya algo les mostré, pero el último día salió el sol y pude recorrer el jardín:


Después la vuelta en auto a Tucumán, desde donde salía el avión. El cielo y la luz fueron protagonistas.



Denise me recomendó algunas pelis



Y nos reímos bastaaaaaaante..


En el vuelo de Lan no probé ninguno de los dulces de Havanna, porque ya no me entraba nada más!!! Pero sí planeé una cena temática norteña/ bicentenaria con tamales que conseguí congelados en el aeroparque tucumano, quesillo de cabra, y dulces norteños. El vinito y las velas los puso Pablo. Y el beso al regresar, -avísenle a Andrés Ciro-fue más dulce de lo que soñaba =)

viernes, mayo 28

Ancasti & la Tunita.

Ya se va terminando. Tengo unas ganas terribles de volver y estar en casita con Pablo y Kathy. Contarle los detalles, mostrarle las fotos y después recuperar mimos perdidos.. Ayer tuvimos pinturas rupestres en LA Tunita. No lo creerían. Sólo puedo decir que hace 1200 años un grupo de chamanes drogones se metían bosque adentro, se encerraban en cuevas de piedra muyyy flasheras, le daban a la chaucha del cebil, veían cosas psicodélicas mucho antes de Lucy in the Sky... Pero muucho antes, eh? Y las pintaban. Era un lugar fuera de este planeta. Sentía que estaba en medio de He Man y que en cualquier momento aparecía Horco volando.




En Ancasti compartimos unos tamales con Bernarda, la vaca- perro:


con, Uma, y con su dueño, un pequeño apasionado de los dinaosaurios que hablaba un catamarqueño muy singular.




jueves, mayo 27

catamarqueando.

Llegamos ayer a la noche. Después de recorrer el centro de Tucumán, donde vimos, por ejemplo, la fabulosa casa Padilla:


Y el Parque 9 de Julio de Carlos Thays:


También nos agarramos flor de amargura con los de AVIS que hacían todo mal, y compramos -yo báh- cosas ricas frente a la casita de Tucumán (que, obvio, ellos no llaman así, sino La Casa de la Independencia). Seguimos con dos hoteles en Yerba Buena -un barrio top en las afueras de San Miguel-, y después emprendimos camino hacia Catamarca a bordo del Corsa Rojo, con mate, Colores Santos y Música para volar.


Ya al anochecer, cuando entrábamos a San Fernando del Valle, sonaron Dylan y Neil Young (por suerte con Denise somos súper afines musicalmente).
Encontrar el Hotel La Aguada no era sencillo. Nos ayudó el dueño al tel, y un taxista. Por fin, pasando por completo el centro, y metiéndonos por un camino de tierra apareció la entrada.


Nos esperaban Inés y Hugo, un matrimonio hermoso que ya les contaré mejor. Y este hotel de ensueño en el medio de una Catamarca verde que nadie sospechaba..








Tras una ducha perfecta, comimos una cena riquísima de terrinas y postres caseros deliciosos (hechos por Inés... ñam, ese mousse de limón con arándanosss..) y nos fuimos a dormir piponas. Atrás quedó la austeridad y la incomunicación de la cabalgata por los cerros calchaquíes. Eso sí; hay mucho por ver, hacer, y conocer.

miércoles, mayo 26

tucumán 03. (y fuimos por más)

La primera noche la pasamos en lo de Enrique y Ester. Hubo empanadas y guiso. Hacía frío, pero nos tapamos con unas colchas bien gruesas.



Ah, y se tomaba vino. Mucho vino.


El domingo la niebla se había ido, y aunque las fotos daban menos misteriosas, pudimos ver los paisajes que estábamos recorriendo. Una cosa de locos!



Hasta que después de otras siete horas de cabalgata llegamos a este lugar llamado San José de Chasquivil, al que sólo se accede a caballo, y donde nos esperaban en Las Queñuas, la más cálida y acogedora posada de montaña..




Esa noche me senté a charlar con Rufo. Un hombre que durante años caminó dos horas y media de ida y dos horas y media de vuelta para ir a la escuela. Cuando llovía o nevaba se quedaba llorando abajo de un árbol y seguía camino. Hoy está convencido de que todo empieza con educación. Y casi todo se termina sin ella. También, viviendo ahí arriba, a 12 hs caballo de su Tafí, aprendió que la distancia apega más. Acá está él:


Al día siguiente nos mostró su casa de la infancia, a 3 mil metros sobre el nivel del mar. Le brillaban los ojos de orgullo. De ahí no saqué fotos. Porque nada que intentara capturar con el lente de mi cámara automática iba a concordar con la inmensidad, el aire, el sol, el viento, los sonidos y olores que encontramos ahí arriba. Marco Avellaneda, uno de nuestros guías, tocaba la armónica, y los demás cantábamos, o lo oíamos en silencio. La hilera de caballos bajo el sol avanzaba en medio de una tarde perfecta.



El regreso fue al día siguiente, 25 de mayo. Arrancamos bien temprano cantando el himno. Después sí, 9 hs y media de cabalgata cuesta arryyyiiiiiiba y cuesta abaaaaaajo. Durísimo. Pero más hermoso que el día anterior. Con yunga, paisajes áridos y quebradas. Tampoco de eso traje fotos, pero esta vez porque me había quedado sin pilas. Todo lo que llevé para esos 4 días cabía en dos alforjas. O sea: lo mínimo indispensable, ni una cosa más. Una experiencia que en mi vida voy a olvidar.

martes, mayo 25

tucumán 02. [O cómo pasar 4 días a caballo]

Con ustedes.... Chispita!


... y la troupe viajera!


Juli, la más linda de todas...


y la bruma del 1º día


otra amiguita que encontré por ahí.. miren como posa!


él:


este cawboy del far west en los cerros calchaquíes...


ella:


estoy notando que me gusta captar el momento en que alguien está pensativo, mirando hacia abajo) y lo de Díaz, donde estaban faneando una vaca... les juro que no sé bien cómo sobreviví a eso. Y hasta comí milanesas al rato.





Esto transcurrió en las primeras horas... nos quedaban muchas, muuuchas más! Continuará...

viernes, mayo 21

tucumán.

Para nuestra colección de flores fotografiadas!

El Botánico de Lillo

La Biblioteca

El globo terráqueo de Lillo








Con Denise, antes de entrarle a este postre llamado "Mix regional". Ñam.