viernes, febrero 27

coquito se recibió




... ya es Profesora de Historia, y con promedio 9,67 !!

sábado, febrero 21

miércoles, febrero 18

¿más o menos que el bronceado?

¿Cuánto durará el impulso que traje de nuestras hermosas vacaciones? Cuánto me tomará volver a apurarme sin saber hacia dónde ni por qué, entrar y salir sin decir buen día, sumergirme en el riacho de obligaciones inconducentes, quejarme por casi todo, caminar sin mirar al costado o arriba, dejar de sonreír y agradecer por lo que tengo?.
Le temo a esa versión de mí. Espero poder ahuyentarla.

jueves, febrero 5

entrevista




En el arte de la entrevista hay alguien que me gusta mucho. Nadie lo quiere demasiado. (En sí es un tipo bastante desagradable). Enrique Symns puede preguntar alguna cosita así, como al pasar, y arrancarle lo mejor a su entrevistado. "¿Tenés esperanzas religiosas?", le inquirió a Carla Peterson para la nota de tapa de Crítica el domingo. En su respuesta, Peterson dejó uno de esos párrafos memorables. Báh, al menos a mí me conmovió, y lo pego acá por si alguien más lo siente igual.


No, no tengo, quizá tener un hijo es como
dejar algo en el mundo. Un maestro deja algo en
el mundo. Su paso por la tierra tuvo una razón de
ser.La muerte más reciente y dolorosa fue la de
mi maestro, Miguel Garveró, a los 67 años. Son
las únicas muertes que conozco, la de mi abuelo
y la de Miguel, que fue hace un año y medio. Pero mi abuelo no
fue un viejo que yo quisiera mucho. Miguel, en cambio, era mi
mejor amigo y se murió además en forma sorpresiva. No fue un
hecho que se anunciara. No era que él estuviera preparándose.
Miguel decía que había que evitar el hospital, pero se murió ahí.
Cuando le dijeron que podía llegar a ser un enfermo cardíaco
dijo chau, les mando un beso. Fue todo muy breve. Llegó al hospital
a la tarde de un día después de que le dio un paro, lo revisaron,
lo encontraron bien, todo normal y se murió la mañana
siguiente. Yo sin saberlo me despedí de él. Esa noche vimos una
película en la tele del hospital, vimos ¿Quién le teme a Virginia
Woolf? y nos despedimos. La última broma me la hizo a las doce
de la noche y a las siete de la mañana estaba muerto. Mientras
lo acompañaba en el hospital, era algo casi obsceno porque yo
sentía que la muerte nos estaba acechando. El estaba bien, no se
daba cuenta de eso, me hacía chistes pero yo estaba como simulando
porque presentía la muerte, a pesar de que los médicos no
habían encontrado secuelas. Era nuestra primera escena de
hospital, lo nuestro eran los bares. A la mañana
me llamaron y cuando supe me quedé aturdida,
en silencio. Después lloré. Encima después viene
el velorio y todos los espantosos trámites de la
muerte. Cuando un ser tan hermoso se esfuma,
el mundo cambia, pierde gracia.

nota

Tengo una compañera que dice "de diez" y "fenómeno".