martes, diciembre 29

once a month.

Piel y pelo secos, encías inflamadas, panza hinchada, dolor de tetas y cara larga... chicas sabrán entender de qué les hablo. ¿Por qué todos, toditos los meses este calvario?

martes, diciembre 22

sábado, diciembre 19

lluvia

Hoy la laborterapia parecía ser armar ese arbolito con las bochas doradas y rojas que compré, y las luces nuevas. Cuando la lluvia torrencial me mojó, a mí, al árbol, y a Pablo que llegó al balcón muerto de risa; cuando él empezó a juntar agua del piso para tirármela encima, y se asomó por fuera del techito para empaparse más y nos reímos de lo oportuno que fue armar el pinito justo hoy, y cantamos "la lluvia lava el mal y cura todas las heridas de tu alma", supe que la salvación estaba ocurriendo justo ahí. Quedándome o yéndome.

viernes, diciembre 18

derrumbe.

castillito de naipes, que no hace ruido
todo en apariencia sigue igual
pero yo oigo
escucho angustiada
el derrumbe acá adentro
de lo que no es ni fue.
Y yo tan ilusionada.

domingo, diciembre 13

Un breve post para contarles que René, alias tesina, alias tesis, alias pesadilla, tiene 112 páginas que incluyen portada, índice, conclusiones y bibliografía! Ahora -crucen los dedos, prendan velitas- si todo sale bien, en pocos días voy a subir al segundo piso (2º era, no Deb?) y así, la dejo ahí, y me voy campante, silbando bajito, escuchando el mp4, caminando las dos cuadras hasta la parada del 15, y haré ese recorrido por anteúltima vez (habrá que volver a defenderla).. y, y, y, seré libre y feliz! (me toco la teta izquierda por las dudas).

viernes, diciembre 11

no sé qué título ponerle (acepto sugerencias!)

Estoy en una tarde remolonera. Pero bien. Mi lado derecho quiere arrancar para allá, me habla de tesis, del trabajo, de jefes, de todo lo conocido, de lo que a veces agota mal, muy mal.. de lo que siempre pide más. Pero otra parte de mí, digamos la izquierda, o el centro, por qué no, se queda quieta acá. Husmea el blog de Vero -y todos los que ella sugiere- para corroborar que hay otras vidas posibles. Chicas que son felices horneando galletitas, o cosiendo delantales de cocina o armando changuitos de compras.. (lela! 10 años para comprar tu primera valija con ruedas, cuántos más para comprar el más vintage y práctico de los aminículos para hacer mandados?).
Por teléfono le digo a Agus, a ella que hoy hace su primera entrevista de carne y hueso, que el periodismo no me está dando mucha esperanza. No porque no ame preguntar, escuchar, conocer. (Incluso ayer a medianoche, en la puerta del cementerio municipal de Pergamino pude reírme con los colegas de Télam, y pude comprarme una cerveza, olvidar a los Pomar y reír un rato más mientras comíamos algo bajo el cielo estrellado del pueblo). No porque no ame escribir.. (creo que este blog es prueba de que escribir y comunicar son dos de mis grandes pasiones), no porque no ame enterarme de todas las vidas posibles y de sus realidades lejanas. No porque algo me asuste, ni porque no haya aprendido a tratar con quien haga falta. No porque me falte experiencia, amigos, colegas, contactos... Tampoco porque haga este trabajo "de taquito"... Creo que pierdo la esperanza cuando el desafío no tiene recompensa. Cuando una tarde de feriado, mientras tomo una merienda reparadora con Noe, recibo un llamado que me hace volver a casa nerviosa, temblando y llorando. No hablo de plata, de felicitaciones, ni de viajes de esos que se reparten para calmar a las fieras. O no solamente. Hablo de la recompensa de saber que trabajo en un equipo, que todos tiramos para el mismo lado. Y que así como yo cuido mi trabajo, y cuido a las personas que tengo alrededor, ellos me cuidan a mí. Somos personas, y no quiero perder de vista eso.
Releyendo creo que cuando hablo de "cuidado" en realidad me refiero al amor. Pensándolo bien el periodismo, como lo vivo hoy, me desencanta porque le falta amor. Y, como ustedes saben, yo busco las cosas que se hacen con amor.

sábado, diciembre 5

postales de René.

Me gusta escribirla en el living, porque aunque no tengo vista al balcón me siento menos aislada de todo.


El mate y Kathy me hacen compañía...

Cuando ya estoy podrida del sonidito de las teclas, pongo discos. Si son nuevos y todavía no me sé las letras, mejor, como éstos.

Cuando me agarra el fatídico e inevitable embole, me pongo a experimentar nuevas recetas.. acá uns cookies de avena con chips de chocolate!

Y, bueno, si mi culo sigue inquieto, le doy una buena excusa (como este post, por ejemplo) y me voy a la mierda!

Ah.. les dije que René se llama mi tesis y que quedan poquitos, poquititos días para entregarla?

martes, diciembre 1

NY

yo sé que te debo un post...

viernes, noviembre 27

siempre que llovió paró.


(Y siempre que paró, llovió). "¡Ojalá los tilos estuvieran en flor todo el año!", exclamé antes de salir de casa. Pablo me dijo algo así como que si estuvieran en flor todo el año ya no sentiría su perfume. "Bueno, que se extienda un poco más. ¡Más pan dulce y tilos!", dije, pero el guacho me dejó pensando sobre la duración de las cosas y sobre su valor por oposición.
Él mismo más tarde me terminó de completar la idea. "¿Por qué nadie dice que siempre que paró llovió?", se -y me- preguntó. "Quizá la normalidad no sean los días soleados". (Sí, los rubios filosofamos a veces).
¿La vida es, como dice Lacan, sólo soportable a pura negación de la muerte? ¿O es que la certeza del final vuelve más interesantes nuestros días?
Entra perfume de tilos por mi balcón y llueve, y sé que dentro de unos días ese perfumito se habrá ido pero habrá más sol. Quizás un día no haya ninguno de los dos. Pero me quedo contenta sabiendo que va a ser así.

miércoles, noviembre 25

de las cosas que se hacen con amor.


Definitivamente, cuando vas creciendo, definís qué te gusta y qué no. Y lo decís sin vergüenza. Estoy lejos de tener que demostrar -como podía pasar en los años de facultad- que sólo soy un cerebro carente defrivolidad. Bueno. Lo que más me gusta son las personas. Las historias de esas personas. Me gusta observar, conjeturar... aunque muchas veces la pifie! Y ese vicio lo despunto a diario en mi trabajo.. pronto me soltaré a contar más, supongo. Después, o antes?, no sé por qué hay que ordenarlos, la música. Música como mi Santa. Música como mi tatuaje. Música como la pila de discos que quise comprar y jamás bajar en mp3. Música como la que oigo ida y vuelta al trabajo. Música como la que me acompañaba con pucho encendido en el balcón, y que hoy me acompaña sin pucho pero con un balcón bellísimo. Música como la que recomendé siempre en este blog. Música como Los Beatles, Bob Dylan, Radiohead, U2... Aretha...
También me gusta la moda. Mucho. No me deliro el sueldo en prendas de marca, pero disfruto de verla, de estar al tanto. Un poco como las confesiones coquetas de mi amiga Agus Petit Alcorta.
También, esto lo saben quienes me conocen más, (y el que tiene la fortuna -y a veces desgracia- de degustar mis creaciones), amo la cocina. Por eso ahora voy a subir algunos links de recetas y de lugares donde comer rico ¡Estén atentos! Uno se lo tomo prestado Noe. Es de alguna fanática vegana, pero está muy bueno.
Todo lo lindo hecho con pasión -sea literatura, periodismo, humor gráfico, música, ropa, comida o cualquier otro objeto- me inspira, me genera admiración y me alegra el alma.
Por eso de ahora en adelante habrá una serie de links de CEV... cosas que ensanchan la vida. Podrá ser una cantina perdida de comida peruana, el blog de una shopahólica o la más top de las cupcakes neoyorquinas. Pero en todas, les aseguro, encontrarán vestigios de amor. Mucho amor. ¡Prueben, y después me cuentan!

jueves, noviembre 19

vida virtual.

Chica 1 y chica 2. La ex del novio de chica 1 vende objetos que él le regaló por Internet. "Regalos de un ex", aclara como argumento para la operación de venta. El actual de chica 2 dice en Facebook que "le gusta" foto sexy de chica 3 que desconocemos y busca infartar a contactos -y novias de contactos- con sus poses sensuales. Chica 1 pide ayuda por chat, entre otras cosas porque no sabe ella misma qué hacer con los objetos que le regalaron sus propios ex. Chica 2 envía sms de reclamo a novio que no obtiene respuesta. Los problemas que trae el mundo web ¿son también virtuales o tienen correlato en nuestras vidas de voces, miradas, palabras, carne y hueso?

salven a las palabras.


World Words Foundation anuncia que "gracias-denada-salud-hola-hastaluego-permiso-disculpá" son palabras en franco peligro de extinción. Buenos Aires es una zona de alto riesgo y hasta están planeando embalsamar a un par de ejemplares para exhibirlas en un museo para las generaciones futuras que se habrán criado sin ellas.

domingo, noviembre 8

saturday day live.



Sábado 7. Amanecemos con sol y con la sensación de que aunque quedan menos de 48 horas, hay mucho por venir. Para hoy, Pablo preparó un cronograma que incluye paseo por el Upper West Side, en especial el Central Park, porque el día de la maratón no habíamos podido disfrutarlo bien. Desayunamos en un cafecito cerca atendido por un hindú. Pablo se saca el gusto con un bagel que tiene, según este Apu del Greenwich Village, "everything" y además lo rellena con queso crema. Yo me tiento con uno de los muffins "fat free" que por su tamaño, calculo, la que va a quedar fat soy yo. Entra un señor muy gracioso. "Bon jour", saluda, y pide "a expreso, plis". Ante la primera pregunta de Apu, lanza "I don´t speak english!!" Después, un poco más simpático, cuenta que es marroquí y lo viene a buscar una francesa buena onda. Tomamos el subte y desembocamos perfectamente en el comienzo del Central Park, justo donde está la Trump tower y el Time Warner Center. (Nuestra performance en el transporte público fue impecable, aunque no soy yo quien se puede adjudicar los laureles, je).
En Time Warner entramos a una librería (buscamos la novela "Jazz" para el papá de Pablo) y escucho muy bajito "Moon River". Se me llenan los ojos de lágrimas. "Es MI tema", le digo a Pablo, "qué loco que lo pasen acá, no es un hit que suene en las radios". Conseguimos el libro (despachado por un pibe bastante taradito) y seguimos camino hacia el parque.
Buscamos la casa donde Pabli paró en su visita de 2001. Su precisión me deja pasmada. "Es ésta!", dice de golpe, y acto seguido suelta "aunque en realidad era en la vereda de en frente". "Blanca o bordó?", le pregunto, intentando achicar posibilidades. "No me acuerdo...". "¿La calle?", arrimo. "No sé si era la 69 o la 79". Mejor enfilar hacia el mosaico de "Imagine", que sigue donde estuvo desde el principio, justo frente al Dakota Building. Del grabador de un hombre parado allí sale "Strawberry fields" algo saturada, pero que viene bien. El mosaico, a mí, la verdad, no me dice mucho. Sí me gusta el bosque de más de cien especies de árboles de todo el mundo que Yoko le dedicó a su John. Del brazo, y tarareando, nos alejamos por los campos de frutilla, y cruzamos algunas ardillitas a nuestro paso. Encontramos un pequeño castillo que alguna vez funcionó como observatorio climático, un campo verde donde las parejas se miman y los nenes practican béisbol con sus papás; y, lo más lindo, el llamado "bow bridge" sobre el lago, en donde el sol se ve radiante y los colores cobrizos, verdes y amarillos de los árboles contrastan con la hilera gris de los edificios al fondo. Cerca del puente encontramos un mirador de madera. Desde ahí nos quedamos junto al lago mimándonos y haciendo planes 2010. Más adelante, entre los senderos, vemos aparecer unas rocas "techadas" con árboles otoñales. También ahí hacemos una parada panza arriba. El silencio sólo se interrumpe por el fluir del agua y por las copas de los árboles agitadas por el viento norte. Almorzamos en "Boathouse" (un restorán sobre el lago, el mismo donde Carrie y Big se caen al agua). Caminamos hacia la salida oeste del parque y vamos hacia el Lincoln Center (el mismo donde Carrie se desmaya en brazos de su novio ruso). la fuente es hermosa, y está dedicada a la memoria deun hombre. Pablo observa qué lindo "que después de muerto te dediquen algo tan lleno de vida". En el gift shop de la ópera -sub y mal atendido por dos empleados- le conseguimos regalo a Susana. Emprendemos la vuelta en subte. Justo cuando bajamos, del otro lado del andén, alguien toca Moon River en su guitarra. "¿Te das cuenta amor, de que si nos tomábamos el siguiente tren no la hubiéramos escuchado?". Este viaje por momentos parece orquestado por un par de manos mágicas y bonachonas.
Caminando al anochecer por nuestro barrio elegimos un lugar en donde celebrar nuestra última noche. "La cena romántica", ya saben. Vemos un restaurante en desnivel que nos atrae inmediatamente. Se llama "The Place". Reservamos con dos tipos muy mariposones. El primero de ellos nos "mide" de arriba a abajo. "Hm, estamos crotos", pienso. "Pero a la noche me vengo con mi vestidito nuevo de seda y ya a va a ver". Pablo se va a casita a limpiar y ordenar para hacer el check out con nuestro anfitrión Ben y yo hago escala en el Urban Outfiters decidida a encontrar un abrigo para la noche. Por más que recorro los dos pisos una y otra vez, no lo consigo. Me vuelvo apurando el paso, frapuchino en mano (y con carterita nueva, jeee!). Ya en casa nos preparamos para una de las noches más hermosas e importantes de nuestras vidas.

sábado, noviembre 7


Two drifters, off to see the world
There's such a lot of world to see
We're after the same rainbow's end
Waitin' 'round the bend ...
My huckleberry friend,
Moon River, and me.

jueves, noviembre 5

what´s going on.



Jueves 5. 7:15: Pablo está despierto otra vez. 8:30: me levanto con el ruidito de sus dedos sobre las teclas de la notebook. Escribe la crónica de ayer. Un té verde prestado y salimos rápido a la calle. A pesar del pronóstico del New York Times no llueve. Pasamos por el Soho (South Houston) y llegamos a Tribeca (Triangle Below Canal Street) –acá todo tiene nombre de siglas cancheras. Damos algunas vueltas por el barrio de Robert de Niro pero no encontramos la movida. Quizá porque son las diez y media y todos los locales abren después de las 11. El barrio en sí mismo no nos dice mucho, aunque nos hacemos de un taxi de juguete. Lo mejor de la zona son las donas que nos comemos con sendos cafés con leche (primeras donuts del viaje!). Entramos al Community College of Performing Arts abrigando cierta esperanza de encontrar algo, pero tampoco aquí hay nada. Entonces Pablo propone cruzar un puente y encarar hacia el río Hudson. Los rayos del sol se filtran entre las nubes y rebotan en este espejo celeste que es casi un mar. Lo bordeamos en dirección sur hasta el Yacht Club, atravesando parques verdes y floridos. Pensamos que uno de los secretos de Nueva York es que, estando en cualquier punto de la ciudad, en diez minutos podés escapar a alguno de sus ríos; no olvidemos que esto es una isla. Volvemos a meternos en la ciudad a través del Winter Garden, uno de los pocos resabios del World Trade Center. Después atravesamos una vez más el Ground Zero y la imagen de ausencia sigue siendo igual de impactante (sobre todo para Pablo que había subido a las Torres un mes antes de que las tiraran). Tras una recorrida breve por las casas de electrónicos en Fulton St. llegamos al encantador barrio del Pier 17 (uno de los varios puertos que rodean la isla que fue convertido en centro comercial al aire libre). Escala de pizza al estilo “Chicago” –algo en la masa, no sabemos bien qué, quizá que era medio crudencia-. Desde el muelle miramos hacia el puente de Broolyn, cada vez más soleado. Creemos que es aquí cuando me desprendo de mi nuevo paraguas, que ni siquiera llegué a estrenar (y no me alegro para nada por quien lo haya encontrado). Seguimos viaje en una tarde cada vez más fría pero a la vez hermosa. Decidimos ir a comprar entradas para los musicales de Broadway, que se consiguen con descuento en un local de Times Square llamado Tkts. Tomamos subte, nos ponemos en la cola y cruzamos los dedos para que lleguemos a las del Fantasma de la Ópera antes de que se acaben. El anhelo se cumple.. ¡La función será a las 8!!! Después Pablo hace el show del baboso frente a un grupo de modelos larguiruchas (acota que “tenían bastante carne”). Nos sentamos en las escaleras rojas con vista a los carteles multicolores y esperamos a que anochezca. Por error, caminamos varias cuadras bajo tierra sin saber que ese recorrido podíamos hacerlo en subte. Tomamos el A hasta 4 West y llegamos a casa. Otra vez felices y cansados. En 2 horas nos espera El fantasma de la Ópera.
Al igual que en el show del Madison del viernes pasado, cualquier descripción sería un intento fallido por contar lo que vimos y sentimos. Simplemente, emocionante y espectacular. A la salida nos sorprende el viento norte y huimos hacia el subte. Abajo nos espera un guitarrista negro que tiene tooooda la onda. Él y su guitarra nos conmueven. Aplaudimos, cantamos y bailamos hasta que llega nuestro tren. Las puertas se cierran y él canta su versión de What´s going on mientras nos alejamos de la estación. Pablo sonríe apoyado contra el vidrio de la puerta. Nos abrazamos. MÁS CRÓNICAS EN: www.mechupindingui.blogspot.com

miércoles, noviembre 4

3th rock.



Martes 3. El trayecto comienza a media mañana. Una vez más, nos preparamos para caminar, y caminar. No hay caso, en esta ciudad el chill out panza arriba se contradice con las ganas de conocerlo todo. La 5º avenida está soleada y la recorremos limonada en mano (supuestamente es casera pero tiene gusto industrial). En una placita nos llama la atención una ardilla, y una señora local nos interpela medio enojada ("Why do you like those? They are rodents!") Le decimos que es porque en Argentina no hay de esas. Después nos cuenta lo caro y difícil que puede ser vivir acá. Buena onda la sra... Llegamos al lado Este del Central Park y sacamos entradas para el zoo (el de Madagascar, sin Gloria, Melman ni Alex, pero con unos Skipper y Kowalski divinos!!). Almorzamos en el café del zoo, muy mala onda, pero con unos wraps de atún muy ricos, y nos adentramos al parque. El paisaje es bien otoñal. Los árboles pierden sus hojas amarillas y coloradas. Silbo Moon River, de Henri Mancini que va perfecta con esta caminata. Hay bandas de jazz, un chelista increíble, un dúo con instrumentos australianos y hasta un titiritero entreteniendo a los más chiquitos... Vemos el sol anaranjado sobre un lago hermoso y tiramos una bellota a una fuente llena de water lillies -como las de Monet- con el deseo de volver a visitarla alguna vez. Hacia las 4 ya empieza a caer el sol y es nuestra intención ver el anochecer desde la cima del Rockefeller Center (paseo conocido como "Top of the Rock" que rivaliza con el Empire State, aunque el primero es mejor justamente porque deja ver al segundo, siempre imponente). Pagamos los 21 dólares de la entrada (uno de los paseos más caros hasta ahora) y después tenemos un pequeño inconveniente a la entrada: no nos dejan ingresar con la Victorinox de Pablo pero tampoco nos la quieren retener hasta que bajemos. El negro tiene cara de pocos amigos, así que decidimos dejarla afuera en un escondite y volver a subir. Ceci se angustia un poco por el mal trago, pero enseguida pasa. El lugar es increíble. Un ascensor nos sube los setenta y pico de pisos en sólo segundos mientras proyecta imágenes en el techo. Ya rriba vemos los ríos a cada lado, el Central Park, los edificios con sus luces encendidas... es hipnótico. Pese al viento nos quedamos largo rato.. Es un momento inevitablemente -gracias a Dios- romántico. Pablo pregunta "¿Te gustó más el puente Brooklyn, el Central Park o esto?" No logro elegir. Por estos días todo desborda belleza. Bajamos y -previa recuperación de la Victorinox- caminamos hacia la 5º Avenida, donde tomamos el M3 que nos lleva a casa. A la noche hace frío, pero nos espera un hogar a leña y unas quesadillas con cervezas artesanales en Blind Tiger, un bar sobre Bleecker St. lleno de estudiantes. Pablo observa acertadamente qué bien conviven en una mesa un japonés, un negro y un rubio bien neoyorquino. Después volvemos caminando con la promesa de no decir "qué frío" ni hacer "brrr". Los dos la cumplimos. Ya en casa jugamos un Scrabble pero antes de terminar nos gana el cansancio y nos acostamos. MÁS CRÓNICAS EN: www.mechupindongui.blogspot.com

lunes, noviembre 2

maratón dominguera



Domingo 1. Pablo amanece temprano. Cuando Ceci abre los ojos desde la cama aérea, él ya averiguó –hasta se suscribió a Twitter a los efectos- desde dónde podemos ver la 40º maratón anual de Nueva York. Desayunamos con café colombiano, tostadas de pan rico y jugo de naranja y allá vamos, en colectivo, a la zona del East Side. Efectivamente por ahí, pegado al Central Park, pasan los maratonistas que alcanzaron el último tramo. “Qué grositud, cuánta voluntad esta gente”, opina Ceci. Hay cientos de entusiastas aplaudiendo y tocan bandas de rock. Es una fiesta. Un señor irlandés (acá son una colonia muy importante) se armó con un sartén un instrumento de percusión para alentar a los atletas, lleva adosado un cartel que reza “Go, go,go, you did it, marathonists”. Contra el borde de cemento del Central Park, Ceci se hace su tercer moretón (y no maratón) en las piernas. Caminamos por el hermoso parque, lleno de rocas, árboles, caminos y puestos de comida. Encontramos una pista de patinaje sobre hielo instalada por el magnate Trump, un carrusel y un café que parece de cuentos de hadas. Compramos sendos panchos con mostaza picante como los chiles que se come Homero. Seguimos caminando y volvemos a interceptar a los atletas. Los hay de todo el mundo. Voluntarios y público les acercan vasos de agua que ellos se tiran para aliviar el calor (corporal, porque el termómetro marca 8 grados). Después, ya en el West Side, nos salimos del parque hacia la avenida Columbus. Suena el celular que nos prestó Noe: es el Checho desde Washington. Queda pendiente la decisión de ir a visitarlo a él y a su novia en la semana. Caminamos hasta Barnes & Noble.. En la librería (sucursal recomendada por Horacio de Dios), nos compramos libros de yoga, cocina y arquitectura, y notamos que el peso de nuestras valijas va a ser considerable a la vuelta. Ceci encuentra una bolsa en oferta de El mago de Oz. Tomamos un café en el 3º piso (Starbucks, en donde conseguir un asiento lleva unos 10 minutos) y, ya repuestos, enfilamos hacia el Dakota Building, famoso por ser la última residencia de John Lennon (afuerita nomás lo mató Chapman). Las calles están repletas de maratonistas con medallas y capas de aluminio que la organización de la maratón les dio para cubrirse del frío (Pablo se pone una para la foto y nota que está todavía empapada en sudor cuando ya es demasiado tarde). Llegamos al edificio. ¡Ahí, además de John & Yoko, vivió Judy Garland!!!! Seguimos nuestro camino, intentando dar con Strawberry Fields, dentro del Central Park, pero la seguridad de la maratón nos impide llegar. Pasamos frente al museo de Historia Natural y nos prometemos volver para recorrerlo. Cargados de bolsas caminamos bajo una luna llena y preciosa por los caminos internos del parque, oscuros de verdad, pero nunca da la sensación de estar en peligro (decimos y nos tocamos la porción izquierda de nuestras partes pudendas). Salimos en el East Side y tomamos el M3 en la 5º Avenida. En casa Ceci llama a sobrino Juli por su cumpleaños nº 7 (“¡La tía Ceci está en Estados Unidos!”) y le promete conseguirle “la mejor espada de toda Nueva York”. Después hablamos en videoconferencia con Susana –qué maravilla el Skype!- y Pablo prepara una deliciosa cena de latas Campbell´s (sí, las de Warhol) que consiste en porotos negros y minestrone con pan tostado. Ibamos a ver a Ron Carter tocar en el Blue Note, pero Pablo cae rendido y Ceci se pone a escribir estas líneas en medio de una noche silenciosa. Música no va a faltar.
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domingo, noviembre 1

beautiful day (wonderful tonight)

Llegamos en subte. El Madison Square Garden por fuera no deja adivinar su inmensidad. Subimos las escaleras ansiosos. Una, otra, otra y otra más. Nuestras piernas, maltrechas de tanta actividad, no quieren más. Nuestras ubicaciones son biiieeeeen al costado del escenario, pero muy cerquita. No podemos creer que el conductor del evento sea Tom Hanks. Habla sobre el rock and roll y no se sabe bien qué dice, pero no nos importa, porque es Forrest ahí a unos metros y porque vinimos a escuchar música! El show arranca con Jerry Lee Lewis –sí, el de Great balls of fire- que con sus 84 pirulos nos toca su hit al piano. Lo sigue Aretha Franklin, enfundada en un vestido rojo con un chal brillante, con Baby I love you, Chain of Tools y Respect, entre otros. Ceci llora apenas la ve entrar, tan regordeta y orgullosa. Empieza a asomar nuestro asombro cuando hace dúos con Annie Lennox (más hombrecito que nunca) y Lenny Kravitz (que hace un papel medio soso). La sensación de estar en el ombligo del mundo llega con “New York, New York” entonada por la mismísima reina del soul. Después llega Jeff Beck, con su guitarra implacable, sus aires ruteros y esa bajista tan grosa como joven. Invita a Sting (primera sorpresa de la noche!!) y hacen una hermosa versión de People get ready. Después es el turno de la 2º sorpresa de la noche, Buddy Guy, un mito viviente del blues, y tocan Let me love you. (Pablo feliz!!) Al ratito llega Billy Gibbons, de ZZ Top, con su barba larga y nos regalan “Foxy Lady” (de Hendrix). Cierra Jeff con su versión de A day in the life de los Beatles y da paso a Metallica, que después de tres temas que suenan compactos y potentes, invita a Lou Reed. El público corea “Louuuuuuuuuuuuuuu”. Suenan los primeros acordes de Sweet Jane y Pablo lanza un alarido de felicidad. Tocan un tema más y es el momento de la 3ª sorpresa de la noche: Ozzy Osbourne. El estadio estalla en ovación. Tocan Iron Man y Paranoid; el viejo tiene toda la onda! Después, James Hetfield, con su chiva canosa (sí, el tiempo también les pasa a los metaleros), invita a Ray Davies, el de los Kinks, que toca You really got me y All day, all of the night. Pablo recuerda sus años de bachiller desaforado. Cierra Metallica con dos temas más (entre ellos, Exit Life). Después un video emotivo enlaza a los Beatles con los Rolling Stones y con U2. Las imágenes y el sonido ponen la temperatura a punto para que entre Bono y al grito de “1, 2, 3, 14!!” y con el riff de The Edge larguen su Vértigo. Es Bono, dios, se nos cumplió el sueño de verlos (por distintas razones ninguno de nosotros los habíamos visto en vivo). Sigue Magnificent y después…….. suben Bruce Springteen (4º y hermosa sorpresa de la noche) y Patti Simth (a quien no reconocimos!!) a cantar Because the night. Ella parece perdida en la canción, así que dos minutos después la vuelven a arrancar. Después I still haven´t found what I´m looking for, U2 con Bruce. No lo podemos creer. Entonces llega el turno de Misterious ways. Felices los dos (es uno de nuestros temas preferidos de la banda). Empalman con Where is the love, de Black eyed peas y, cuando menos lo esperamos, está Fergie con toda su banda sobre el escenario (5º sorpresa). Cuando la canción se funde hacia One y, al menos para nosotros, precedido por el estallido del público, lo vemos a Mick Jagger, su mismísima majestad satánica, que ya entona Gimme shelter con Fergie haciéndole la 3º voz. Ceci grita como una condenada, Pablo -todo un profesional-, registra el momento con la cámara. Sigue Stuck in a moment –tema hermoso si los hay- con Mick y cierra U2 con la canción que resume –y cierra (¿qué más se puede agregar?) esta crónica: Beautiful Day.
video

crónicas compartidas III


Jueves 29. Es un día espléndido. Arrancamos con un viaje en colectivo (previa corrida monumental) hacia el downtown. Ya en Battery Park nos tomamos el ferry a Staten Island. Vista de la estatua de la Libertad, Manhattan desde el agua y su famoso perfil. Después pegamos la vuelta para volver en el mismo ferry (todo gratarola gracias a Horace of God, nuestro guía espirittual). Vuelta por Wall Street, paseíto por Tifanny, donde Pablo sostuvo en su mano un reloj que valía 75 mil dólares, hecho de oro blanco y diamantes.
Minutos después vimos por primera vez el Ground Zero, ocupado por grúas y obreros que están levantando la Torre de la Libertad. Dimos la vuelta hasta el río Hudson, bajo un sol tibiecito nos sentamos en los banquitos al lado del puerto donde está la escuela de navegación. Caminamos todo por el borde del río hasta el punto más sur de Manhattan, con una arboleda hermosa de fondo, los edificios de New Jersey del otro lado y algunos pescadores desperdigados como en la Costanera de Buenos Aires.
Volvimos a meternos en la ciudad siguiendo el camino marcado para la maratón anual del 1º de noviembre y llegamos nuevamente al Ground Zero, lo rodeamos, pasamos por el Winter Garden, y terminamos en el espacio dedicado a la memoria de los atentados del 11-S. Pablo, después de estar todo el día sin fumar, se decidió a pagar los 10 dólares que cuesta un paquete de Marlboro y se fumó orondo el pucho más caro de su vida con vista a la Saint Paul Chapel, la capilla más antigua de NY (1766), que está al lado del gran agujero que dejó el atentado (y ni siquiera recibió un rasguño).
Para “alegría” de Pablo entramos a Century 21, una mega tienda tipo Shopping toda de ropa y zapatos, un verdadero laberinto de prendas que marea por lo grande, desorganizado y mal atendido. Ceci encontró anteojos de sol y después de dar muchas vueltas nos fuimos un poco frustrados y mareados. La única mancha del día, pero al menos comprobamos que no nos gustan las megatiendas.
El M1 nos dejó de vuelta en casita y después de un descansito salimos a cenar a Dojo, un bar de estudiantes universitarios y cartelitos de neón (excelente pasta con mariscos!!!)
CRONICAS IV EN www.mechupindongui.blogspot.com

jueves, octubre 29

crónicas compartidas II



Martes por la noche. Me despierta alguna canción ruidosa por la 102.7. Abro los ojos sobre la alfombra suave. Lo veo a Pablo acostado a mi lado. "Amor, a la camita". Afuera, la calle Sullivan está adormecida. Exhaustos, éste es el final de nuestro segundo día en Nueva York.
Arrancamos temprano con una llovizna persistente. La enfrentamos con un paraguas tomado prestado de Isabelle, la dueña del departamento, y otro nuevo, que compramos en el deli de la esquina. Desayunamos en el Peanut butter Co. en donde le pedimos "algo que no tenga peanut butter" y nos enchufa dos CFL gigantes con un bagel con philadelphia y déco de zanahorias (?). Caminamos por la sexta avenida. Me duelen mucho las piernas y no terminamos de reponernos del viaje. La primera compra del viaje se produce en Urban Outfiters cuando en el sale del subsuelo veo un vestidito por 10 dólares. Nos prometemos regalarnos un tocadiscos para casa antes de volver. Pablo visita el baño del Starbucks y opina que es una cagada (y compartida encima). Minutos después - y porción de pizza de por medio- empieza a mostrar su faceta consumista (la mía ya es archiconocida). El resumen nocturno: zapatillas y camperas para los dos, jean, buzo y jogging para él y un libro de moda (ese, sin duda, para mí, je). Nos elegimos un lindo lugar de sushi por Bleeker st. El mozo nos debe putear en japonés después de que le preguntamos qué es cada cosa del menú. La Sapporo y la Asahi hacen mella y acá estamos, con esta modorra que nos gana, rendidos sobre la alfombra que Isabelle nos sugirió pisar con los pies descalzos.

martes, octubre 20

legados.

Siempre lo digo: Marvin Gaye se debe haber muerto tranquilo -y pese a todo- después de haber hecho "Let´s get it on". Algo parecido debe haber sentido Mercedes Sosa, cuando hace dos semanas se fue del mundo sabiendo que le dejaba "Como la cigarra".

eet!



primavera y vacaciones, qué más se puede pedir?

jueves, octubre 15

no lo dice.

cómo hacer para sentirse mejor después de tener una discusión fuerte con Fulano, ni cómo arreglar las cosas con Mengano. No lo dice, no lo dice, y si dice algo, no es vos, y no es Fulano, es otro, y no le creés, no va, no sirve, no hay remedio. Google es bien jodido en ese sentido.

miércoles, octubre 14

yo hoy.

tengo un día gris y fulero. Por eso quiero irme a casa, poner el tema que me pasó Ana Clara, después el disco nuevo y por un rato no pensar mucho en nada ni nadie.

martes, octubre 13

=/

"Sos demasiado elegante para el policial vos, hay que ser más cabeza para amar el barro policíaco".Lo dijo la colega Fernanda Sández-

jueves, septiembre 24

sofisticada.

En la vida sofisticada el colmo es sentarse con toalla en la cabeza, jogging viejo y remera percudida a ver los abdominales torneados y la dentadura blanco-Ace de Megan Fox. Ya una sabe que no va a ser ella, pero se amedrenta por sólo dudarlo. Y después comer la deliciosa coproducción conyugal de milanesas con puré a sabiendas de que proteína e hidratos no, no deberías. ¿Por qué alguien tuvo que informármelo? Tenemos música para viajar en subte, compañeros con O que ya sucumbieron a la Coca con edulcorante, procesadores de texto para escribir lo que haríamos bien en expresar de puño y letra, Google y Crl F si nos impacientamos para saber algo. Teléfonos celulares que ponemos en vibrador para no enterarnos si suenan. Tres casillas de e- mail+facebook+messenger+twitter que mantenemos abiertos. Pastillas y geles para las contracturas que nos genera este preciso estilo de vida.
No estoy diciendo nada nuevo, lo sé. Pero no por eso carece de lógica. Me pregunto si sofisticarse un poco más que los artesanos de la calle Perú trae alguna recompensa.

miércoles, septiembre 23

allá vamos!


lindaaaaaa. Te juro que es como en las pelis. Las chicas se re producen y andan en tacos por la ciudad como Carrie. Es todo lindo, copado, estético, diverso. Es increíble!!!!!!

lunes, septiembre 21

primavera II.

Buenos Aires está espléndida. Si les da por desinfectar hoy en Marceloté, con este sol no es una mala noticia, porque decido caminar hasta el trabajo. Entro a la 5º Avenida, en donde los vendedores perzosos aún no abrieron. Me siento en una plaza cerca de Tribunales que no sé cómo se llama. Hay turistas, en mis orejas suena Marvin Gaye, Let´s get it on. Estiro las patas blancas sobre un banco de piedra. El mp3 se me cambió a repeat, así que suena una vez más. Mientras mastico una manzana por la 9 de julio, un puñado de lugares y olores empiezan a cuestionar el orden en que fueron las cosas: paso a una cuadra de la joyería de Roberto, en la esquina una paloma me vuela al rás (sí, ratas aladas, pero vuelan, ah?). Después por Manpower -tanto dato y entrevista y nunca un trabajo- y suena Mika que es = a Cris y los almuerzos en Puerto Madero hace dos años. I could be brown/ I could be blue/ I could be violet sky/ I could be hurtful.. Entonces el tenedor libre chino que nos gustaba ir con mamá. Avenida de Mayo. Los zapatitos rojos no son para caminar. El pelo suelto, brillito de labios, mensajes primaverales por celular. La oficina frente al Tortoni que fue mi primer trabajo, el edificio junto al Tortoni que fue mi última casa. Rumbeo para Chacabuco, saco la billetera para fichar. I could be purple/ I could be anything you like y "¡Feliz primavera a todos!"

miércoles, septiembre 16

primavera.


Con ustedes, Prima. Llegó a casa el mismo día que Soda Stéreo volvió a los escenarios, que no sé cuál fue, pero era alguno durante la primavera de 2007. Me maravilla que renazca cada año. Y me emociona escuchar su voz contándomelo al otro lado de la línea. Tiene una hermanita, que aún no apareció, que se llama Vera. (Je, qué ingeniosos). Y ahora, a centímetros, están sus nuevas amigas -muy rosadas ellas: Lovely y Rita... Ya vendrán las fotos.

martes, septiembre 15

periodismo.

Tuve que pensar mucho sobre él estos días. Por distintos motivos le di 20 vueltas al asunto. Pensé en el pasado, en cómo empezó todo para mí. Me pregunté si volvería para atrás en algún aspecto. En si es mejor reflexionar sobre el periodismo en seminarios y congresos, o mejor seguir y seguir escribiendo. Pensé en el sentido de la justicia. ¿En qué punto se roza con la sensibilidad? ¿Se pueden conjugar ambos? Después de un día entero en City Bell, de trabajar 15 horas seguidas, de escribir la nota contrarreloj e irme a dormir llorando angustiada por la suerte de mi entrevistado, me pregunté si con lo que hago le hago algún bien a alguien. Y para eso aún no tengo respuesta. A veces atisbos de luz, como un sólo renglón de cualquier nota de Josefina Licitra o de Leila Guerriero, el mensajito de Pablo "fuerza mi workin class hero", mi nombre pegado al de Liffschitz, la empatía de mis amigas... me dicen que voy bien, que por acá el camino puede ser prometedor. Después están las frases como la que acabo de escuchar de boca de alguien quien -con sus más sanas intenciones de lo que cree es el buen periodismo- me recomendó "lográ una foto que muestre bien su decadencia".

domingo, septiembre 6

casita.

 

Colores, muchos colores. Nemo. Baño compartido. Un montón de "palitos de olor". Muchos discos, mucha música. Lecturas desde Quino y Fontanarrosa a Murakami. Anhelos y proyectos de viajes. Tés e imanes de delivery para cuando hace hambre. Plantita de albahaca y pino de Navidad. Kathy. Dana. Una máquina para que escribamos mil cosas.-
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miércoles, septiembre 2

que todo siga.

La canción, hermosa, dice "que todo vuelva". Hermosa de verdad. Puse el volumen en 28, porque 31 como suelo usar, es demasiado para la redacción. (Sí, ya sé, perdoname, ya sé que no te gustan los pares). Hoy, a diferencia de Aristimuño, quiero que todo siga. Que sigamos avanzando como lo hacemos, pero no como en una escalera empinada que nos lleve sin escalas a algún tipo de éxito de esos que la gente alrededor aplaude. Lo nuestro lo imagino más bien como una colina suave y soleada en la que caminamos de la mano. Vamos despacio, a veces nos sentamos, otras corremos, otras volamos. Todo el tiempo hay música, palabras, mimos, colores. Está ese hogar que los dos soñamos y ya tenemos. Está la solidez de tu mirada y el calorcito de tus abrazos. Está ese constante velar, vos por mí y yo por vos. Como ves el tesoro no está al final: lo llevamos con nosotros.

domingo, agosto 16

us now.


Hay un lugar entre la rambla y el mar. Una playa en La Perla que no imagino en un día cálido. Cristina, la chica que nos cuidaba, usaba calzas, decía que andar en moto "era un manjar" y tenía amigos de la galería "2001", conocida en Mar del Plata por vender pasacasettes de origen sospechoso. Nos llevó por primera vez una tarde otoñal de 1987. El olor de la marea alta se mezclaba con el de la fábrica de alfajores Havanna. Los edificios de Cabo Corrientes o las torres de Manantiales a lo lejos eran sitios aún ignotos y los adolescentes en grupos sobre la escollera pintada con graffitis el súmum de todas mis aspiraciones. Mientras me sacaba mis Pampero y arremangaba mis vaqueros con pitucones para remojar los pies en el mar, contemplaba con admiración sus ropas flúo, sus vinchas, sus flequillos punk y sus jopos. Escuchaba en sus radiograbadores a pilas Eveready esta canción. No sabía que 20 años después la protagonista de Mannequin sería Samantha en mi serie favorita ni que yo volvería sin vinchas ni hits de los 80, pero abrigada y enamorada.Y te diría que whatever it takes, I´ll be with you.

lunes, agosto 3

luka.


Como aquella de The Housemartin´s, o como esa otra de Sydnead O´Connor, esta canción atraviesa momentos. El otro día no te conté por qué me gusta tanto... Por alguna razón, Luka se coló en varias etapas de mi vida. Y quizá por eso me ponen siempre tan contenta esos primeros acordes de un instrumento que no alcanzo a descifrar (un órgano quizás?). Primero la recuerdo sin música, sí, escrita en la "Carpeta de letras de Martín", en una hoja rayada n° 3 Rivadavia con prolija Bic trazo fino -mi hermano era fan de esas biromes-. Después recuerdo la casa de Parque Luro en Mar del Plata a oscuras, con la lucecita roja del equipo de audio de papá como toda iluminación. Yo sobre una frazada, y la voz de Suzanne Vega a través de los parlantes. Martín tomaba la punta dela frazada y me arrastraba por toda la casa como en un trencito de carga. Yo me reía y me dejaba desplazar feliz. Y cuando grabé mis primeros compilados en TDK´s ahí estaba, "pisada" por la voz de una locutora de FM. Después, ya en el CBC, cuando clavaba mi equipito portatil en la 102.3 (no conocía muchas radios además de Aspen en BsAs) me ponía a bailarla en la cocina de la pensión. Y más tarde con Rafa, Eleo y las Pezzutti -en épocas de de la Rúa y Gran Hermano-, haciendo coreografías en el balcón de Las Cañitas, ofrecíamos a los vecinos nuestro propio reality show.
Esta última vez suena en casa, en el Sessions de Sony -lo único potable que encuentro mientras te espero de madrugada- y ahí, justo antes de quedarme dormida sobre el sillón, me desperezo, subo el volumen y la bailo una vez más. Y te digo que me encanta. Ahora ya sabés por qué.

(Se las dejo en vivo, hagan la prueba de escucharla como por primera vez. Aahh, sí, esa guitarrita atrás... cuánta felicidad !!)

lunes, julio 27

googloca.

No sólo nos tiene agarrados con la casilla de mails, el blogger, el facebook y su bendito buscador... al menos a mí me produjo un efecto peor: necesito googlearlo todo. Desde la frase que busco en un libro impreso hasta el zapato que se perdió debajo de la cama. Ya no soporto ese transcurrir entre el necesitar algo y su hallazgo. Ese lapso que solíamos llamar "búsqueda" y que a veces nos deparaba cosas interesantes.

viernes, julio 24

tiempo.

"Ah pero tenés unos regalitos acá", dice mientras corre de mi silla contigua en Babieca bolso, bufanda y los susodichos regalos. "Ahh, las mujeres y los trapos. Trapos y trapitos". Le mido los años que son muchos. Y los de su mujer. Veo que el tema no se soluciona con tiempo, les digo. "Ah, no querida, tenés que salir sola a hacer shopping", me guiña ella. "Puf, ¡placares y placares!", suelta él.
En la mesa detrás de mí, una treintañera sin pelos en la lengua le preprocha a su mamá que utliza todos los temas de conversación par hablar de sus problemas. Su tono es directo, el de la madre algo engolado, ensayado, poco creíble incluso cuando le dice dice que tiene razón. En la mesa de enfrente una nena -que ya terminó su torta de frutillas- me mira embelesada. Al principio no entiendo mucho, pero después me pongo detrás de sus ojos y me contemplo ahí, con mi coquita light y mis rodajas de limòn, libro, birome y anotador. Ella ya debe aspirar a ser esto que yo soy, supongo, como me pasaba a mí hace veinte años con las chicas que me parecían así, cancheras e independientes.

El tiempo resulta ser algo que simplemente no puedo contabilizar . Puedo describirlo, utilizar sus mediciones para ordenar algunas cosas, pero es inútil , no puedo medirlo en verdad. (...) Pero está. Tal vez solo como contingencia. Digo, el tiempo mismo ¿no lo es? (G. Liffschitz)

jueves, julio 23

esquizocierre.

Mientras recibo y contesto mails de santiagueños indignados con la corrupción de su provincia, ojeo blogs de moda, pienso notas para el próximo número, y notas para otros medios; chusmeo con las chicas Pronto, Caras, Gente y Semanario; googleo y critico a Camila Velasco en Playboy; entro a los diarios santiagueños para seguir el rumbo de los hechos; chequeo mi gmail; recorto mi nota sobre Sanford y Chapur; atiendo el teléfono; me pongo brillo de labios, me abrigo, me duermo, posteo.

martes, julio 21

popolandia.

Les voy a contar de una historia que nació en septiembre del año pasado. La invitación al viaje nos llegó a cada uno por separado. Yo soñaba con conocer Bahía ¡y se me estaba dando!(aunque fuera 400 km al sur) Primero nos hociqueamos tímidos en una reunión en la Embajada de Brasil. En medio de esa arquitecutra Bauhaus y aún un poco tiesos nos sentamos alrededor de una mesa. Elías, de la agencia de viajes nos parecía simpático -todavía. Matías de Gol líneas aéreas parecía serio adentro de su traje, Clara del diario Perfil asomaba como periodista formal (repartiendo una tarjeta a cada uno a su llegada), Veronique con cuello mao y nacionalidad suiza pintaba como la fifí del grupo 8y no como la hippona sui generis que resultaria ser), Fernando, lic de comercio de la embajada, no perfilaba como el líder carimástico que sería ni Guido como el periodista torturado de los planteos filosóficos a los veintipocos recién cumplidos. Eugenia de Ohlalá, Mariela la fotógrafa y Marcelo de La Capital Rosario-qué picardía- eran todavía signos de interrogación.

Nos encontramos diez dias después con caras de dormidos en Ezeiza y partimos hacia allá. En el avión Fernando acaparó el pasillo y nos contó de su ex que era linda, pero qué poco podían compartir y Mariela hacía muecas y esfuerzos desmesurados por deformar aunque más no fuera un poquito su cara de Brigitte Bardot. (Otra prueba de la belleza rosarina). Charlábamos como si nada, como si siempre...

Ya en Ilheus tomamos una combi que nos llevó a un ferry. Y no sé bien los detalles. Sólo recuerdo mi primera charla en el asiento trasero con Clara, que trabjaba un piso más arriba que yo, y recién ahora nos conocíamos. Cuando la luna se dejó ver al costado de la ruta la señalamos al unísono. Era una cosa desmesurada. Una mancha blanca y redonda, un buen augurio.
En ferry nos transportaron a la isla de Comandatuba, repleta de palmeras, en donde nos dieron una bienvenida de champagne y bailes típicos y un collar que Marcelo se colgó y nunca más se sacó. Entonces empezaba la magia de un grupo que sigue hasta hoy.

En cinco días, que parecieron mucho más, nos metimos al mar, hicimos spa, bailamos, contamos historias, comimos de lo lindo, dimos caminatas,armamos coreografías a bordo del Popó Car, aprendimos (¿aprendimos?) golf.... Matías nos habló pro primera vez de sus ganas de conocer China. (Y ahí se fue, nomás, 2 meses y encendió la mecha de un espíritu viajero). Vero nos mostró sus dotes artisticas, Euge nos ocultó (no sé si adrede) sus chispa literaria hasta el regreso, Brigitte nos hermoseó en sus fotos (¡hasta me convenció de que soy fotogénica!), Fer nos hizo reír, reír y reír, Guido desplegó un paso de baile multifunción, mezcla de reggae y carnavalito que nadie nunca jamás logró imitar, Elías mostró enseguida su fasecta de orangután zumbón, Marcelo (que se ganó el inexpicable mote de "Marzelo marzelo") aflojó la cara y las ganas y se divirtió como nadie, y yo... yo me reí. Sobre todo me acuerdo de haber reído mucho.
En el medio nacieron personajes entrañables, como Erasmo , nuestro guía allá, que con su militancia anti Coca Cola nos mostró su amada Itacaré. Y también, cómo no, Papá e Pópó. Contar quiénes son estos venerados líderes espirituales requeriría post aparte. Sólo puedo decirles que nació una mística que ya tien canciones propias, coreografías y videos alusivos.
Ya en Bs As hubo reuniones con pizzas o fondue, viajes interurbanos (a visitar a la comitiva rosarina o viceversa), un viaje a Cariló, noches de salsa en Azúcar y de dígalo con mímica en Acá Bar.. (Ya lo sé, ni hace falta que lo marquen: a la mitad de esos eventos no asistí, pero uds saben entender) Además Fer encontró su media lima y Clara trajo a Valeria, así que tuvimos dos integrantes más.
Hoy - sin todo ese tiempo para disfrutar y con un horizonte de asfalto- el espíritu turmero sigue intacto, y hasta se acrecentó. Por eso puedo chocar mi vaso de caipirinha : hoy tengo nueve amigos más con quienes brindar.

miércoles, julio 15

horas.

Pasaron muchas cosas en estas dos horas antes de llegar a casa rengueando y con el maquillaje algo corrido. Angustiada y repleta decidí que basta hasta mañana de la verborragia santiagueña y del pus que emana de esa provincia. (Además de vos y de mí que nos cuesta entendernos cuando las cosas no marchan sobre ruedas). Entonces lloro, y asisto como testigo desconcertada al consuelo de quienes me consuelan. Hasta que por chat ella me arranca una sonrisa. Dice que soy talentosa, y que me esforcé mucho. Después sí el subte a la guardia, y enla guardia una espera eterna. Un hombre grita "¡Seguridad!" con desesperación desde el baño. Sólo necesitaba papel higiénico. Por el televisor se asoma Randazzo ahora dispuesto al diálogo. Una señora gorda acampa con marido e hijo en la puerta de traumatología. Y el traumatólogo que me manda al radiólogo. Entre consulta y radiografía termino el libro que empécé anoche. Gabriela Liffschitz habla del tiempo, la angustia, la muerte, el futuro que nunca es... Y yo sólo vuelvo a llorar cuando recuerda a su ex marido, que en las peores madrugas le leía poemas en alemán con ese tono de voz "grave y bello" que la tranquilizaba. Pero entonces lo del pie es sólo una tendinitis ("el viernes compramos zapas nuevas" me decís cuando te lo cuento desde Farmacity). Llueve en Santa Fe y Pueyrredón, y en el andén de otro subte -o quizás el mismo- pero ya sin libro, escucho a un chico de pelo largo cantar sobre el amor "amala, amale, amalo", dice sobre una pista tropical que sale de un parlante rodado. En el vagón, decide subir conmigo, y cantarla tal cual, y congrega a un grupo de chicos que ya terminaron la venta de hebillitas del día, que encajan perfecto con la melodía. La mayor se hacen mucho cargo de su rol, y los insulta, les pega suave, recrea pasos de baile tumberos. Una nenita más chica que ellos y con el pelo engrasado recorre el vagón como perdida. Los cuatro miran con fasincación al cantante, que ahora gira sobre sí, y le canta al amor del creador. Le husmean el parlante y el micrófono. Buscan con los ojos su complicidad. De repente esto parece una escena del nuevo cine argentino. Después pasa una gorra que apenas se llena y los chicos bajan en Palermo. (La chiquita, rezagada,se escurre entre las dos puertas a punto de cerrarse). Y sigue lloviendo, no hay mucho para comer en casa y vuelvo a tener ganas de fumar. No sé si responder a este impulso de irme a dormir temprano: temo que mañana llegue demasiado rápido.

miércoles, julio 8

suelta.

La tarde para mí. Casi respondo al automatismo de discar el 3007 y vuelta a la tarta o ensalada del buffet del primer piso. Pero con los mates previos y unas enormes ganas de ver la tarde de un día hábil sobre Buenos Aires salí. Caminé por Av de Mayo, que me gusta tanto. Me senté a comer en La Clac, que sigo recomendando aunque esté un poco caro, ¡y me hicieron una limonada fuera de menú! Caminé unas cuadras más y conseguí el libro que necesitaba para la tesis (Estereotipos y clichés se llama). Y después, ya dándole la espalda al Congreso, me fui hasta mi querida ZIvals en la esquina de Corrientes y Callao que por alguna razón que desconozco me insufla energía. Y estaba el flaquito de pelo largo y cara de duende de siempre y me dijo que no, de Lisandro Aristimuño no le quedaba nada. Seguí (con el mp3 clavadisimo en el susodicho solista) y entré a revisar las bateas de Notorious. Del muchacho sureño nada. Pero me dio por preguntar (igual que con la limonada, por las dudas) y apareció Azules Turquesas. Me pregunté si yo entera no sería un cliché como los de mi libro."QUizá sí", me respondí con felicidad y un cd nuevo en mi bolso. Apenas eran las cinco y ya estaba hecha. El mate con galletitas, Kathy y el atardecer con música en casa... toda una yapa.

martes, julio 7

1.

Un año. (Ya saben, me gusta recordar aniversarios). Llegué el 7 de julio. El año pasado era lunes. Me instalé cómodamente entre el Club de las Divorciadas: Marta, la correctora. Liliana, mi editora, astróloga con su cronométricamente emitido comentario "tengo hambre", y Moni, editora de Cultura e Internacionales, con su sobrepeso, sus collares y su menú fjo de tarta, coca light y ensalada de frutas. Durante seis meses hice unas tres entrevistas por semana a los más varipintos personajes del espectáculo, el modelaje y etcs. Después llegó la hora de "jugar en primera" (así me lo vendieron mis jefes) y de escribir en la más candente sección "Información General". Debuté con la Ruta de la Efedrina, tuve al obispo Williamson, al tatuador de Tinelli, dimes y diretes de Pergolini, el secuestro de Bergara (¿alguien se acuerda de eso?), Grassi, chicas Berlusconi y tráfico de bebés en Añatuya. Los jueves de cena afuera con Pablo se convirtieron en días de clausura: 15 horas en las instalaciones de Perfil con combo de empanadas,Coca Light y Para Tí recién salida. Ahora chateo con Anita (a la que tengo sentada en frente) e intercambio textos por mail con Ivana. Tuve pleito y tregua con Daniel y lecciones de policiales con Fernanda. Los viernes amanezco cerca de las dos de la tarde. Entonces, con el último aliento, arranco de nuevo hacia Chacabuco 271 y -conla revista aún por publicarse- propongo unas cinco ideas para el número siguiente y todo vuelta a empezar. Es lo que se suele llamar "Periodismo de actualidad". ¿Vendrán otros 365 días más de esto?

domingo, julio 5

tristes heroínas.

Las hay de pelo rubio teñido,jean ajustado con dobladillo y botas en punta. Esas piden capuchinos y se sirven medialunas en el lobby del hotel, que para muchos santiagueños de la capital es un sitio a donde ir a pasear. Sonríen apretado y se maquillan para desayunar el domingo por la mañana, y sentadas a la mesa - un sobrante de pancita les cuelga por encima del cinturón- comentan las noticias de Crónica TV mientras le echan edulcorante al café. Sus hijos, sentados a sus lados insisten "Ma, mamá, ¡ma!" Ellas contestan apenas con un "chst, comete el budín".

Pero también están las otras. Las vi en sus casas y ranchos de Añatuya. El pelo suelto y prolijo detrás de las orejas. Ojos grandes que miran reflexivos como los de Eloísa, algo sumisos, como los de Silvia o profundamente desencantados, como los de Yolanda. Sus hombres nunca están. Están trabajando en la ladrillería, desflorando maíz en alguna provincia del norte o simplemente borrachos en casa, al borde de los nervios y la paliza.

A ellas, como no tienen todos sus dientes, las llaman locas, prostitutas o en el mejor de los casos "chinitas". Caminan rodeadas de sus hijos, que las abrazan y las llenan de besos. (No pude adivinar bien de dónde es que estos chicos sacan siempre una sonrisa). Ellas son tristes doncellas en medio de este palacio seco, despojado de su tren, cines y teatro. En donde el Obispo es Rey y sus bebés la moneda de cambio.

miércoles, julio 1

éxito y fracaso.

La existencia es un cúmulo infinito de matices; podemos tener un sonoro acierto profesional y estar al mismo tiempo afectivamente rotos por dentro, o viceversa. Y, además, todo es mudable, todo es relativo. El éxito no es un lugar en el que uno se instale, como tampoco lo es el fracaso. Más bien subimos y bajamos moderada y ambiguamente todo el rato. (...) Y ni siquiera la crisis es un punto final, sólo una ola más grande. Que también se navegará y se pasará. El mejor antídoto contra la opresión del éxito y del fracaso es saber que en realidad no existen.

Leer nota completa de Rosa Montero en El País.

celeste.

Gris mi mirada ayer y anteayer. Gris tu remera sobre el sillón, celestes tus ojos sobre mí. Me gusta creerte eso de que soy linda... porque el cielo se vuelve más celeste, y yo soy linda por el resto del día.

jueves, junio 25

mundos paralelos.


Acá se mueren Micheal, Peña, Doria, Farrah. Detienen a Carrascosa, habla Ocaña, vociferan Kirchner y Lilita. Acá asisto cada media hora al inadmisible "tudu bom, tudu legal" de la AFIP, y a los spots lacrimógenos del kirchnerismo. Acá tengo una taza con restos de té, un mate con yerba usada y un vaso vacío con restos de Coca light. Acá veo en la Para Tí todo lo que no puedo comprar. Allá él la malcría con pescado y cucharaditas de yogur. Allá ella ronronea, mientras él termina su libro de McEwan y escucha Radiohead. Allá él se entera de las mismas muertes en la notebook que apenas llegué a estrenar. Allá se oye a Seinfield, a Homero y a J.D de Scrubs. Allá él pone en un vaso hielitos y limón y lo llena con Coca Light. (Después de todo en algún momento voy a llegar).

viernes, junio 19

tres granos.

Nubes. Las comisuras de mis labios enfilan hacia abajo. La facultad está terrible hoy, abarrotada de carteles políticos, con el gris afuera y su desierto de alumnos. El de anteojos escucha Los Redondos en su puesto de fotocopias con vista al baño de mujeres. Consigo el libro, pero igual tengo los ojos húmedos. (Hoy decidí no llorar). Tomo un café con leche y consigo sacarme el frío. Estos tres granos en el espejo del bar no son una buena señal.

jueves, junio 18

mis cookies.


Acabo de participar de un sistema de intercambio de recetas por mail. Mandé la mía de cookies. Y pensé: ¿Por qué no dejársela también a los lectores del blog? Ahí va:

Encendé el horno a fuego mediano. Después mezclá sobre el sartén a fuego bajo 100 g. de avena arrollada y copos de maíz con semillas de las que tengas, frutas secas (nueces y almendras preferentemente), hasta que se tueste todo un poco. Luego apagá el fuego, agregá pedacitos de chocolate amargo y pasas de uva.
En un bol batí 75 de manteca a tº ambiente con 75 de azúcar rubia. Agregá un huevo (apenas batido previmanete) y seguí batiendo. Luego incorporá esencia de vainilla. Por último, agregá 3 cdas de agua helada. A esta preparación le incorporás 175 de harina integral fina, 2 cditas de polvo de horneal, una pizca de sal y 3/4 partes de la preparación del sartén. Si ves que está muy chirle agregá más harina. Si está muy dura, más agua helada (apenas!!!)
Hacé un rollo sobre la mesada, cortá pedacitos, formá con cada uno una bolita y aplastalos sobre la placa enmantecada y enharinada. (Te van a quedar con forma irregular) Mezclá miel derretida a a preparación de cereal que te quedó y pegala sobre las galletitas. Llevá al horno. A los 20 minutos deberían estar listas (quizás antes) ¡Y ñam!!!!!!!

= )Son moiii nutritivas, ricas e ideales para regalar en una bolsita de celofán cerrada con cinta bebé a alguien que quieras mucho.

viernes, junio 12

mi sol.


Para mí "veggie", para vos lomo.
Para mí Cuba Libre, para vos Whisky.
Para mí Ohlalá, para vos La Nación.
Para mí un poquito dulce, para vos amargo.
Para mí frutilla al agua, para vos banana.
Para mí Sex and the City, para vos 24.
Para mí angustia, para vos enojo.
Para mí anhelo, para vos proyecto.
Para mí vos, para vos yo.

Imagen: tuteblog.

miriam.

Si yo fuera bibliotecaria me quedaría leyendo detrás de un escritorio con mates o tecitos verdes. Hablaría en susurros, usaría anteojos de marco grueso y ropa suelta. Si fuera bibliotecaria me llamaría Miriam. Leería La República de Platón o La Distinción de Bourdieu sentada en una silla y con luz apropiada, sin el traqueteo y los frenazos del colectivo, sin las chicharras sonoras y el aire viciado del subte. Si fuera Miriam saldría a las cinco a comprar unas Frutigran. Saldría, que no es poco. Seguro tendría menos onda, más sweaters de cashmire, menos jefes, más silencio. Si fuera esa bibliotecaria –y ciertamente estoy llenando el formulario para las vidas que vienen– me pasarías a buscar a las seis y yo, en vez de hablarte de los otros –siempre los otros– te contaría de mi pacífico mundo interior.

jueves, junio 11

pausas.

Leo el relato de Gabriel, (alias del menor por cuyas denuncias fue condenado Grassi) y tengo que parar para tomar airecada cinco minutos. No soporto las escenas de abusos, ni saber que este chico se intoxicó con chorizos en mal estado, que pasaba sus fines de semana solo porque nadie lo iba a buscar, que el cura infame se aprovechó de esa situación, que les repartían alfajores Maradona con la recomendación "si están verdes sáquenles lo verde". Lo que menos soporto es saber que este chico ante todo quería un padre.

lunes, junio 8

anoche.

A mí, muchas veces lo dije en este blog, me gusta romper la temporalidad. La noche de ayer fue eso. El corte de luz en la cuadra no hizo más que reforzar nuestra idea de que sólo éramos nosotros y nuestro festejo. Entonces vestirnos, vos como mi príncipe, yo como tu princesa. Maquillarme con la luz de las velas. ("Una de dos: me salió mejor que nunca, o hice un mamarracho"). Tu perfume flotando en la oscuridad, ("Me pongo corbata?"). Que por favor Edenor no nos de bola hasta la vuelta. Un boleto de colectivo en el bolsillo de mi tapado es una manchita de vulgaridad entre tanto estreno y taco alto. El Día abierto que cruzamos camino al restaurante, un exceso de mundanismo para gente que alquila peli y come panchos. Para nosotros todo se detuvo: ésta es nuestra noche de excepción. Todo lo rico es más rico,la música suena mejor, los regalos son más regalosos, tu sonrisa más hermosa.

viernes, mayo 29

1990.



Puedo usar esta canción como excusa para escribir. Puedo hacerlo porque en definitiva me transporta hacia allá. Hoy un amigo nos pedía para la obra que escribe que le pasemos recuerdos felices de nuestra infancia. Acá va uno. Verano de 1990 en Mar del Plata. De día el trayecto de 10, 15 cuadras hasta Bahía Sol, Sapolán, barquillo y piletitas en la orilla. De noche el protagonista es mi hermano, que ya tiene 12. Ya los asaltos, la remera blanca recién comprada ("Brilla con la luz negra, ma"), los papeles celofán sobre los foquitos de luz, los brazos de ella sobre sus hombros. Nothing compares. Mueven la boca como si supieran la letra. Cuando Sidnead termine seguro empiece Elton John con su Sacrifice. Y yo los miro. Soy todavía una nena que no empezó cuarto grado, pero anhelo desparramarme como ellos sobre el sillón –la cara abúlica, la jerga que no entiendo, pero que suena bien–. Veo a mi vecina Muriel con sus mini shorts y la camisa anudada sobre el ombligo. El brazo lleno hasta el codo de pulseras de goma. Veo a Carolina con su jopo bien de costado haciendo globos con el Bazooka de menta. Veo a los chicos mirándlas. Bailan con pasos "americanos" (así dicen ellas)y cuando no hay asalto van a Archie o a Gup. Me muerdo la lengua para no decirles, yo quiero ser como ustedes, porfa. Pero una noche me van a conceder el deseo. Cuando armemos una carpa en el jardín de casa, comamos galletitas con Gini y cantemos Igual que un niño abandonado y El extraño del pelo largo. Así sí está bueno; así yo también soy cheronca.

incomprensible.

Hay una cosa que me resulta mucho más absurda que todo lo anterior junto. Y es "My heart will go on" de Celine Dion ejecutada por un grupo de mapuches, provistos de quenas y amplificadores en Florida y Diagonal Norte. "Rekitch", dice una compañera muy optimista.

miércoles, mayo 27

mi mundo hoy.

En el mundo absurdo en el que hoy habito hace 25 grados menos que tres dìas atrás. La música que escucho, la escucho sólo yo. Una chica camina apurada con botas, gorro y orejeras. Otra, bajo el mismo sol, va en musculosa. Un puñado de personas que esperan quietas la llegada del subte, apenas lo ven venir empiezan a caminar nerviosamente hacia el fondo (hábito inexplicable). En la puerta del vagón un pibe se queja porque se me ocurre pasar antes que él (con mi consiguiente "¡Ah, qué bien! ¿Entonces vos me vas a enseñar a mí a ser "caballero"?, y su balbuceo como respuesta). En este loco, loco mundo un semáforo cambia de rojo a amarillo y de amarillo a verde´en una avenida en donde el tránsito está cortado. Las voces por megáfono de una manifestación tapan sin imaginarlo la música que escucho sola. Un compañero llega, se sienta y no saluda a los presentes. Sobre su cabeza, un televisor trasmite imágenes que nadie mira. En esta locura de mundo, alguien le dice a un chico de 20 años que "vale" 254 millones de Euros y un ex presidente corrupto y procesado tiene aire en prime time (y uno no sabe cómo, pero los dos íconos de los 90 están de vuelta allí).

martes, mayo 26

en síntesis.

Nosotros. (Fuente: http://tuteblog.blogspot.com/)

martes, mayo 19

microcentro.

Hoy comprobè que así como las chicas chinas (o coreanas, no distingo bien) pueden comerse una banana en el colectivo o en pleno Chacabuco y Avenida de Mayo, yo puedo caminar por Maipú escuchando a Bob Marley. ¿QUién dijo que para el microcentro sólo pegan Moby o Air? De repente imaginè una playa en Jamaica, en donde un grupo de personas tomaba este mismo sol que los edificios se empecinan en ocultarme al ritmo de este mismo tema. I wanna love you, every day en avery night. Imaginé que les causaban gracia mi ceño fruncido y el taca taca de miz zapatos apurados. ...wanna love and treat, love and treat you right ...

sábado, mayo 16

j.m.

¿Se puede llorar más con Jerry Maguire? No. La culpa la tienen Bruce Springteen y esa frase.. "You complete me".


miércoles, mayo 13

comestible.


Tiene ropita de acelga!!! (Imagen de Vanessa Dualib).

sobrina.

Tu voz irrumpe chiquita, infantil, soleada en este mièrcoles gris. Decís que te van a operar de la garganta."Como a mí", te contesto sonriendo. "Sí, el 1º de junio". Fua, ya te sabe decir fechas. "¿Tenés miedo?" "No, porque va a ser con láser". Pasaron unos 13 años desde mi operación. Vos no eras ni un proyecto. Y ahora, al otro lado de la línea, me hablás de técnicas de cirujía. Y pienso que creciste, y me muero por estar ahí con vos, haciéndote panes con manteca, comprándote golosinas, mirando dibujitos, delirando a la par de tus fábulas. Te extraño.

sábado, mayo 9

suspiro.

Oh you are in my blood like holy wine
And you taste so bitter but you taste so sweet
Oh I could drink a case of you
I could drink a case of you darling
Still Id be on my feet
And still be on my feet

viernes, mayo 8

porteño.

"¿Me llamás en diez? Estoy en una reunión", dice, y corta. Su interlocutor, el de carne y hueso, (no el que estaba al otro lado de la línea), perplejo se pregunta si ese diálogo que mantenían –él parado camino al dispénser de agua, el primero sentado a su escritorio– podía catalogarse como "reunión". Vuelta a la charla. Lo ve y oye beber a ruidosos sorbos un café en pocillo. Se le pega en el bigote. Por qué no pedirá jarrito, y cortado, se pregunta. Más rico,más amable, más generoso. Vuelve a sonar el celular, y el mitín se vuelve interrumpir. Esta vez le hace un gesto con la mano indicando que lo espere y se aleja, hablando un poco a los gritos, inclinando la cabeza hacia arriba y hacia abajo repetidas veces, gesticulando. Él permanece de pie con el vaso vacío en la mano. Hojea el diario desplegado sobre el escritorio, abierto en la sección "Deportes". Ya leyó todo eso –más otros diarios locales y extranjeros– en su versión web. "Flaco, me tengo que ir", escucha que le dice su compañero de regreso. "Ah, ¿tomás el subte?". "Naaaah, me tomo un taxi, en 15 minutos me lleva por.. nada, 20 mangosssh. ¿Te tiro en algún lado?".

jueves, mayo 7

inesperado.

Más lindo que recibirlo por gentileza de Alfaguara, y de manos del cadete de Intendencia, es encontrarlo envuelto en un sobre que tiene un moño y dice "Prometeo". Mejor aun si es a de regreso de un día de mucho trabajo. Y el sobre está sobre la mesa, y se entremezcla con tu gata ronroneante, y sabés que fue él; entonces no te dan los dedos para marcar su número de teléfono, y decirle gracias, gracias y después sí, preparar un café con impaciencia, sentarte, y con el libro entre las manos, romper con los dientes el celofán que lo envuelve, pesarlo, olerlo, recorrer el índice... Leer por decimocuarta vez que su autor nació en Bruselas en 1914 y murió en París setenta años después. Y, con delicia, adentrarte en sus palabras.

miércoles, mayo 6

fulanos.

Primero fue un empujón. "¡Pida permiso!", le dije, mientras le echaba un vistazo. Tenía el pelo engominado peinado hacia atrás, nariz de quirófano, anteojos negros. Vestía un blazer a rayas y un par de zapatos acharolados. Viajaba con su amigo, calvo él, similares lentes oscuros, blazer con remaches dorados, anillos. Olían a perfume caro. En Catedral subieron por la escalera mecánica, entonces me les pegué para observarlos. Parecían ofuscados por el gentío. A través de los cristales de sus gafas, nos veían a todos con desdén, y -por supuesto- más pardos. Comentaban por lo bajo. Quise pedirles perdón por tanta muchedumbre, quise hablar en nombre de la plebe, pero -por alguna misteriosa razón- las palabras se me atragantaron. Cuando ya por Florida el empujón de los dos me señaló, no me detuve a averiguar por qué: unos plebeyos más allá tocaban Libertango de Piazzola y allá fui, a retozar por unos minutos con esa música.

lunes, mayo 4

la vida huele.

El viento antes de la tormenta; ajo friéndose; tuco con estofado de mamá; pasto recién cortado; lluvia sobre el asfalto; birome de frutilla; ropa secada al sol; crema de vainilla; torta de limón; chocolate caliente; armani remix en su cuello; ropa nueva; libro viejo; tilos en flor, nardos y jazmines.

sábado, mayo 2

sábado

9:15 pm. Coca light con 3 hielos, Back in the USSR, play. Mis docs/ CECI/TESIS/ Mi tesina. Clic... yeah, how lucky you´re girl!

miércoles, abril 29

esta mañana.

Una rayita. Una mísera rayita de batería en el ángulo superior derecho del mp3. "Tendría que haberlo cargado", pienso, mientras empieza a sonar "Mr. Taxman" y subo al subte. Qué grata sorpresa esta de Revólver entre las carpetas archiescuchadas (delicias del reproductor conyugal). ¿Y si paso el tema? Quiero oìr mis preferidos antes de que me diga "Bye Bye". PEro ahora suena Eleanor Rigby (qué políticamente incorrecto es decir que esta canción no me gusta demasiado), le calza perfecto a este apretado vagón. Qué bien van juntos las escaleras de Bulnes con el viento en contra, el bamboleo de mi pollera y la tabla de Harrison en Love you to. Entonces sí, me toma de sorpresa.... When I wake up early in the morning/ Lift my head, I'm still yawning... "Ah, qué viva", me dijo una vez papá cuando le conté que éste era mi tema preferido del disco. Cruzo Santa Fe. Running everywhere at such a speed/
Till they find, there's no need
. La batería languidece pero no quiero verlo. Si tiene que ser, que sea. Entonces suenan los primeros acordes de Here There and everywhere. To lead a better life I need my love to be here... Gracias al cielo, hoy voy a tener un buen día.


martes, abril 28

el señor de las moscas

La vida de una mosca es como una maqueta de nuestra vida. Somos muy parecidos. Viví una niñez muy pobre y lo único que tenía gratis eran las moscas. Y siempre pensé que las moscas eran las hadas de los pobres. Tenía una deuda con ellas.(...)

Eso (la muerte) toca cuando tiene que tocar. Después de ver morir a una mosca me doy cuenta de que la muerte es algo muy mínimo. Pero creo que no ha habido un solo día en que no haya pensado en la muerte. (Juan José Millás, nota completa en Crítica).

Y una más de Millás:

La escritura surge del conflicto: si no hay conflicto, no hay escritura. Igual que la lectura. Uno empieza a leer porque está mal. Por eso siempre digo que las campañas de lectura que se hacen son bien inútiles, porque un adolescente que está bien no lee, anda por ahí (risas). Se escribe para resolver algo, para desatar un nudo, para curar una herida, para entender algo, para entenderte a ti mismo. Por eso alguien que no tenga desacuerdo ninguno con el mundo podrá hacer otras cosas pero no escribirá. En ese sentido, es cierto que tiene que haber un malestar, o llámelo desacuerdo, extrañeza, inquietud, que es lo que te empuja a escribir. (Nota en Página/12)

domingo, abril 26

nenes.

Sólo los escucho los sábados y domingos. En mi cuadra, cortada a un lado y al otro, practican andar sin rueditas, suben y bajan de autos que los llevan a casa de sus abuelas, reclaman que los miren, exigen atención. Aparecen con los ojos bien grandes mirando por las ventanillas del subte, o dando pasitos apurados junto a papá y mamá. No están disfrazados de nada. Sólo son. Por eso a mí me gustaria verlos y oírlos más seguido; mucho antes de que se conviertan en otros como yo, pugnando en esta misma cuadra por un lugar para estacionar, abriéndose paso a empujones por la calle o quitándome el asiento en el subte.

martes, abril 21

tu abrazo.

Es lunes, pero acá da igual. En una tarde sin tiempo te encuentro en el cuarto tendido sobre la cama. Los jeans, la ropa puesta, los ojos muy cerrados. Me acuesto a tu lado y enseguida me rodeás con tus brazos. ¿Cómo sabe tu cuerpo dormido lo mucho que le gustan al mío tus abrazos? Balbuceás que me extrañaste. Fue una hora, pienso. ¿Me extrañaste? Sí, algo que soñé. Las copas de los árboles y los pájaros se aquietaron. A mis oídos atentos ya no llega nada. Apoyo mi mentón sobre tu pecho; tus dedos apretan mi hombro. Después, a la tarde silenciosa se le suma tu respiración tenue. Pienso que esto es ser feliz.
Cuando ya despiertos en el mundo de la gente que se sienta enfrentada, ella cuente de la mujer en India que da los mejores abrazos, y vos acotes sobre su poder curativo, no me ves asentir y sonreír para adentro.

jueves, abril 16

gente.

1. ¿Cómo lo aguantó 14 años Robles a TInelli? 2. ¿Qué va a hacer Maru Botana cuando crezcan sus hijos? 3. ¿Por qué Ricardo copia el look de su padre Raúl? 4. ¿Por qué se les hace notas a las novias de (charly, pacino, matías alé!!!)? 5. ¿A quién querés engrupir con tu fasceta solidaria, Nalban? 6. ¿Cuánto tiempo les queda a gonzalo heredia y su chica antes de que los engulla la vidriera fashion? 7. ¿Tenía que irse hasta la India Pacho o Donell a buscar espiritualidad? 8. ¿Volverá a los hombres Lindsay Lohan? 9. ¿Puede ser màs lindo el vestido de casamiento de giselle bundchen? 10. ¿Otra nota a Kenzo??? 11. ¿De verdad esperás que alguien te crea que estás enamorada de Sofovich? 12. Ayy, qué linda pareja Solita & Chacho. 13. ¿Pueden ser más grasas el Cholo y la Chola?

(preguntas- saldo de una hojeada rápida a la revista Gente).

miércoles, abril 15

música.

El pelo corto en las sienes te da un aire masculino. Pero te movés con la gracia de una mujer. Tus zapatillas sucias bailan en la esquina de Florida y Avenida de Mayo. La banda suena fuerte, pero vos disfrutás sola. Me recordás a Lisa Simpson, salvo porque vos sos de verdad y con tu instrumento -una trompeta o un saxo, no distingo entre esos- le ponés música a la esquina de Musimundo. ¿Por qué nos regalás esto, hoy, este mediodía? Supongo que ante todo te resulta un gran disfrute. Por eso resplandecés; y todos nosotros somos casi una anécota.

martes, abril 14

tiempo de.

dejarme crecer el pelo, de hacerme los chequeos, de ahorrar peso sobre peso y comprar dólares, de hacer un poco de ejercicio, de soñar y planear el gran viaje, de llamar una y otra vez hasta conseguir las notas difíciles. De sentar el culo en la silla y escribir mi bendita tesis.

lunes, abril 13

inconformismo.

Cuando hoy caminé hacia la facultad, cuando recorrí su pasillo principal y pedí un agua en La Barbarie ("Como pa`matienzo?", me dijo el chico), sentí nostalgia. Una chica sin otro horario que el que le imponen las clases, pidió despreocupada una medialuna con jamón y queso.
En la época de estudiante anhelaba sólo laburar. Pensaba: ¿qué problema puede tener alguien que sólo tiene que cumplir un horario y volver a casa y no tiene que cargar con la mochila del estudio?
Yo, que intento furiosamente levantarme temprano, tengo amigas como Ile que preferirían, como yo, acostarse tarde y arrancar pasadas las 10.
¿Será que siempre queremos lo que no tenemos?
Si alguien siente lo contrario, que levante la mano, o deje un comentario

jueves, abril 9

rubiecitas de BA.

El corte carrè, la tintura rubio ceniza, los lentes de sol a modo de vincha, la bijou dorada. Y las perlas. Con las comisuras de sus labios hacia abajo parecen las tres chirolitas de Belgrano. Sus bocas no sonríen, pero lo peor: sus ojos tampoco. Llevan puestos algodones claros, carteras de cuero caro. En este vagón son bichos de otro pozo. Pero es feriado y las chicas querían hacer turismo safari por su ciudad. Con voces ásperas y ceños fruncidos se dirigen mensajes breves. Me recuerdan a Kowalsky, Rico y Skipper, pero sin el humor. Una de ellas centra su atención en una nena. Miro a una y a otra en forma alternada. Me pregunto si esta señora un día fue como esa nena. O peor: si esa nena un día se convertirá en algo parecido a esta señora.

- En la próxima bajamos, no sé si por acá o por allá.
- Eso no lo sabemos.
- Pronto lo veremos.


En 9 de julio bajan las tres, mientras yo empiezo a ejercitar mis labios para que apunten siempre hacia arriba. "No seas como las viejas", me repito. "No te trasnformes en una de ellas".

miércoles, abril 8

paparrucheando.

6 mil caracteres de pura nada. A esto no lo llamo periodismo.

martes, abril 7

a nadar con las chicas.

Por fin empecé natación! Estoy cansada, bostezona, algo dolorida, hambrienta y muy contenta! Mis compañeras, Ángela y Cuca, son un poco fiacas, pero macanudas. A Ángela se le sale el escote por su enteriza atigrada. A Cuca, las antiparras le quedan muy graciosas en su gran cara redonda.

lunes, abril 6

canje.

Cambié mi antojo de Coca Light por un ramo de jazmines. Dijo el florista que ya quedan pocos.

virtual.

Con sólo dos clicks imprimo 2 x 1 para Temaiken. Con otros dos establezco contacto con periodistas de Bahía Blanca. Un par más y ya cambio mis argentinos pesos por norteamericanos dólares. Algunos pases mágicos extra y hago la compra de la quincena del súper (con dos tintos de regalo!); unas palabras intercambiadas por chat y leo el cuento de una compañera; ahora la crítica literaria de un compañero. Otros clicks y enters y recibo una corrección a mi nota y un mail de una persona malaonda. Alguien me pasa una receta de cocina, una amiga me envía una foto del secundario, otra me invita invita a ser su amiga en Badoo (¿?); mi propia madre me agrega en Facebook. (¿?!!) Fabuloso mundo online, sin tregua cyberespacial.

sábado, abril 4

in the night.

Come away with me in the night
Come away with me
And I will write you a song


A las calles de Palermo, este anochecer, Norah Jones les va justo. Las luces doradas, los artesanos arrastrando en bolsos con rueditas lo que no vendieron durante el día, amigos brindando con cerveza y encendiendo cigarrillos sin culpa. Otros compartiendo un café tardío. Del minimercado las bolsas salen cargadas de quesos, vinos, pan o algo de todo eso que no se permitirá en la semana. Y yo ahora comprendo por qué siempre esta canción. Quisiera que vinieras esta noche conmigo. Y lo mejor de todo: vas a venir esta noche conmigo.

viernes, abril 3

7 pm.

Anochece en el balcón. Tomo un mate largo y saboreo esta tarde de yapa. Hoy metimos otra cuña en la temporalidad. Vimos una película a mediodía, almorzamos tarde junto a turistas despreocupados, tomamos un tren casi a modo de paseo. Belgrano R fue bellisimo de tu mano. Me prometiste ir a comer pronto a esa pizzería. Se me rompió el paragüitas. Y no hubo caso, por más que intentaste no pudiste arreglarlo. "Ahora es un conito de chocolate cualunque". Estaba rico igual. Después la vuelta con letra incompleta de Los Redondos. Con tu blazer de corderoy marrón y tu sonrisa...
Me cebo otro mate. Desearía que el tiempo se detuviera aquí; que todo siempre se viera asi. Igual anochece. Eso es lo irrefenable de la temporalidad.

jueves, abril 2

feriado.

(JUEVES, 12 AM)

- Me parece que voy a reposar un ratito más... La culpa la tiene tu gata.
- ¿Kathy?
- Sí, ¡me influencia!


Por primera vez voy al trabajo de zapatillas. Paraguas, mp3 y libro de cuentos por si consigo asiento. Está fresco y lluvioso. Buenos Aires es de verdad muy linda. Normalmente le sobra gente, eso pasa. En el 59 todos vamos de zapatillas. Una chica en jogging deja que el viento le pegue en la cara. Veo a una nena cruzar 9 de julio con su mamá y su abuelo; usa un paraguas de bastón. En la puerta de un club nocturno un hombre fuma con la camisa a medio desabrochar. Un coreano prende un cigarrillo en la entrada de su minimercado. Un señor, sólo uno en todo el recorrido, va de traje y corbata muy apurado.