jueves, septiembre 27

hoy es mejor


Luis maria campos no tiene onda (no hablo del pobre Luis, que no sé quién era, sino de la avenida que dio en llamarse así). O no tenía onda hasta hoy.. si alguien la conoce sabe del solar de la abadía, del adefésico hospital militar, de los cafés oscuros y las galerías desiertas..Bueno, hoy es mejor. Hoy descubrí en una caminata a medianoche que -tomando la vereda de los milicos- se la puede atravesar sin molestarse en cruzar calles ni respetar semáforos. Y que además hay olor a pasto húmedo y la posibilidad de fijar la vista en la luna, de pensar un rato. Si tenés ganas, claro. Si suena Just in time, o Got life, mucho mejor. El lado milico de la avenida sin onda hoy me ayudó a contabilizar -que no está tan mal sacar cuentas de vez en cuando- todas las cosas buenas, las que tengo y las que sueño. Las que me ocupan, y las que anhelo (y no ya me preocupan). Caminé sin detenerme. Pensé en mi mitad del amor, en mi amiga la sumadora Álvarez y en la torta rica que tengo para desayunar mañana. Hoy fue mejor y mañana.. mañana es mejor.

viernes, septiembre 21


No creas que ya no hay más tiniebla,
tan sólo debes comprenderla,
es como la luz en primavera.

jueves, septiembre 20

gente revista, gente careta

Cuando bajé lo encontré en el asiento trasero del taxi, la frente pegada a la ventanilla. Ignoraba sin disimulo mi presencia. Había algo de intención, hasta de enojo en su gesto. Tenía puestos los aurriculares del walk man (sí, walk man…Gustavo es retro hasta en eso). Escuchaba un punk furioso. “Vamos hacia la zona de Cabello y Cerviño”... le dije al chofer, decidiendo a último momento un cambio de rumbo. Después volví a mirar a Gustavo. Hola Gus- le dije- él apenas me devolvió una mirada y un balbuceo que interpeté como “hola”.
Era un sábado limpio de junio. La noche anterior había recibido un llamado de Loli, la editora general de la revista. “Necesito que hagas una ronda por Palermo”, me dijo, “que encuentren famosos paseando, parejitas, vos sabés…”.
Ya llegando al barrio de Juanita Viale, Julieta Ortega, Mariana Fabbiani y Pablo Echarri entendí que el enojo de Gustavo era con la situación. Pasábamos frente al edificio de la nieta de Mirtha cuando vi a Enrique, un paparazzi free lance petiso, pelado y de aspecto fumón. “Frene”, le dije al taxista.
-Estoy tratando de hacer a la conchuda ésta.. – nos dijo apenas nos vio.
-¿Hace mucho que estás?- preguntó Gustavo sacándose los auriculares.
-Nah.. un par de horas.
Nos quedamos en silencio la vista en dirección al hall del edificio. Un bocinazo nos despabiló. A bordo de otro taxi iban Alejandro –también redactor- y Fabián, alias “el huracán”, fotógrafo.
-¡Eh!- los saludó Enrique- ¿Qué hacen por acá?
-Estamos con una misión top secret..-, dijo Sese exagerando el misterio.
-Vamo´a comer unas empanadas?-, propuso entonces Enrique
Lo miré a Gustavo.
-Un ratito-, acepté.
Entramos a una casa de comidas regionales y pedimos unas cuantas de carne y el vino de la casa. Había pasado más de una hora y media cuando Enrique salió corriendo la cámara al hombro. Vi cómo Juanita intentaba taaparse de los disparos de la cámara, oí que gritaba “¡Salí, cuervo! ¡Cuervo!”
-Gus- dije entonces- esto es así, si estás acá… esto es lo que hay, sino tenés que irte a otro lado.
-Sí, puede ser- dijo él.
Minutos después nos despedimos del grupo y -comentando apenas la coincidencia del encuentro- fuimos hacia Plaza Serrano. Mientras caminábamos me contó de su novia escultora, de su casa en San Telmo, de sus laburos "más gratos" para Rolling Stone… Ya en plaza Armenia cantamos algunas del álbum blanco y Artaud completo y compramos cosas ricas para la merienda. Cuando se cruzó Lola Berthet del brazo de un chico Gustavo se hizo el distraído, pero yo los vi, así que no tuvo más remedio que sacarles una foto.
A las dos semanas renunció. Yo me fui un año después. Desde ese sábado fuimos amigos, aunque ahora hace un tiempo largo que no nos vemos.

miércoles, septiembre 19

tristeza teim fin


Si notan que la alegría me "descreativiza".... hablen con él.

lunes, septiembre 17

desconfiá de ella

Si tarda más de dos minutos en comer un alfajor
Si le gusta “todo tipo de música”
Si tiene un disco de Chayanne
Si tiene un libro de Coelho
Si lleva un retrato de chiquita en la billetera
Si se delinea los ojos por dentro
Si usa botas en punta;
Si usa jeans Rapsodia (o, peor, imitación Rapsodia)
Si se puso extensiones
Si se tiñe de rubio
Si se depila finitas las cejas
Si pide té con leche (o café únicamente con crema)
Si odia la cebolla
Si pide la carne “tipo suela”
Si nada la saca del daikiri de frutilla
Si hace Pilates
Si consume Activia.

jueves, septiembre 13

dia gris


dale color.

desconfiá de él

si usa barba candado
si su gaseosa preferida es la sprite
si abre las galletitas y les raspa la cremita
si pide una lágrima
si le pone mucha mayonesa a todo
si toma el mate extra dulce
si nunca convida bizcochitos
si usa la camisa adentro y desabrocha tres botones
si lleva la mochila colgada de un sólo hombro
si ajusta los cordones de forma exagerada
si usa el reloj en el brazo derecho
si se cuelga el celu de la cintura
si sonríe sin dientes
si sólo escucha El regreso de calamaro y el nuevo de sabina

lunes, septiembre 10

we know the sound of two hands clapping
but what is the sound of one hand clapping?

martes, septiembre 4

mi otra abuela

Se llamaba Concetta Antonia, pero eso permanecía en secreto. Todos la llamábamos Pichina. Vivía en un departamento con empapelado de flores y grifería dorada al lado del Sacoa de Mar del Plata. Tenía amigas que se llamaban Tita, Porota o Beba con las que jugaba a la canasta todas las semanas. Apostaban y comían hasta la noche. Siempre había salado y dulce, ¡pero guai que yo o mis hermanos fuéramos a meter los dedos! Para nosotros había unos fideitos llamados "Nápoli" que eran unos tirabuzones con salsa instantánea (una porquería, pero a nosotros nos enloquecía más que el tuco de mamá). Fue una de las primeras médicas del país. Era feminista más bien por conveniencia, porque así podía darle vueltas al mundo de convención en convención. Una vez, supe, se paró frente a una imagen de Perón en La Habana y se puso a cantar la marcha peronista. (aunque estuviera muy lejos de sus preferencias políticas) Era sorda de un oído y friolentísima. Si venía a casa traía una tarta de manzana que yo aborrecía y, cuando terminaba de almorzar, se iba rápido a dormir su inamovible siesta. De chica le hice un desplante en medio de la calle porque quería un alfajor y ella en cambio quería comprarme una "chuchería". Desde entonces juró no llevarme más a ningún lado y cumplió. También -esto me lo contaron- me trajo de un viaje una muñeca negra que no me gustó y sin agarrarla dije "ma, mamo a tomar la leche?". A mi hermano ese día le había regalado una pista de autos a control remoto (Excalectric se llama?). Años después se lo llevó a ver el Mundial de Italia. A mi me dio a elegir entre Cataratas o Ushuaia. Me decidí por el destino austral, pero murió antes. Nunca tuvimos mucha onda la abuela Pichina y yo. Pero quizá de ella venga mi amor por Italia. Y en algunas fotos empiezo a verme tan parecida...