sábado, mayo 20

siempre llegué tarde a todo.

siempre llegué tarde a todo.
Siempre llegué tarde a todo, o a casi todo. O siempre tuve la sensación de llegar tarde a todas partes.
Porque me bauticé a los 10 años, porque me perforé las orejas a los 11. Porque fui la última en desarrollarse (qué palabra, eh?). Porque era la última que elegían para el equipo del Matador. Porque fui la última en usar corpiño, y en ponerse un bikini. Porque tardé en besar, porque tardé en tener mi primera relación sexual.
Me tomó 20 años tener mi primer novio. Llegaba tarde a todas las modas. Siempre alguien iba adelante, con más cancherez y aire de autoconfianza. Me tomó unos 21 años amigarme con el ejercicio físico. Recién a los 28 aprendí a nadar.
Llegué tardíamente al deseo de ser madre. Cuando ya estaba embarazada pero no lo sabía. Tardé en adaptarme a ese nuevo ser, extensión del mío, parte dependiente en mis días y mis noches. Me tomó tiempo adaptarme al cielo y al infierno del puerperio.
Tardé en aceptar que el amor se puede terminar; o que sólo con amor no alcanza.
Aprendí recién ahora de qué se trata el amor con desapego.
Llegué tarde a confiar en mi escritura y a publicar mi primer cuento.
Me tomó años de grabador en REC sentirme quién para indagar la vida de alguien.
Me tomó años de pararme frente a una clase sentirme quién para enseñarle algo a alguien.
Tardé como 35 años en aprender a decir no.
Tuve que ser mamá, para cuidar mi salud con más responsabilidad. Cuidarme por alguien más. Y tuve que ser mamá para aprender a hacerle caso a mi intuición.
Llegué tal vez tarde a confiar en mis sentimientos, que no están bien, ni mal; no son verdaderos ni falsos; justos o equivocados. Son.
Me tomó todo este tiempo escuchar y aceptar la naturaleza cíclica de mi ser femenino. Disfrutar de mi cuerpo, entenderlo y amarlo.
También necesité todos estos años para hacer realidad mi compasión por el sufrimiento animal.
Llegué tarde a ponerles límites a quienes pretender un pedazo de mí. Esos que muchas veces, y sin proponérselo, actúan como psicópatas. Necesité 36 años para comprender que nadie se puede quedar con algo que vos no les das.
Tuve que sufrir mucho, pero mucho, para comprender eso de que el dolor duele inevitablemente. pero el sufrimiento es opcional. Y que la tristeza no es un mal sentimiento. Por el contrario, habla de cierta aceptación.
Recién ahora percibo mis ambivalencias, mis contradicciones, mis matices, mis exabruptos y mis claroscuros, dedicándoles apenas un desprecio que se evapora rápido.
Todavía hoy me comparo. Todavía hoy juzgo y pre- juzgo. Más seguido de lo que quisiera.
Todavía hoy me culpo por casi todo.
Pero escribiendo esto, - hoy que estoy parada acá, despierta a la vida- pienso que hay una diferencia entre "tardíamente", "tarde" y "demasiado tarde". Y me pregunto si además todo eso no es una ilusión; otro juego de mi mente. Si no será que cada cosa demoró lo que tuvo que demorar y duró lo que tuvo que durar. Como las frutas que caen cuando están maduras, por su propio peso. (y no culpan al viento cuando las arranca antes).
Quizá no soy la mina que siempre llega tarde a todo: tal vez soy sólo Cecilia, en su única y posible existencia: ésta.

domingo, mayo 7

pst...

¿Están ahí, todavía?
Quería contarles que ayer casi cerró el ciclo de mi cuento "Un labial rojo". Fue en la Feria del Libro. Practicando un poquito antes se me anudaba la garganta, y se me llenaban los ojos de lágrimas. Y lo mismo pasó una vez ahí, pero pude avanzar sin que me ganara la emoción.
Sólo estuvo Noe, mi amiga eterna, y Laura, mi analista, que propuso venir sin que la invitara, y que vino sin que la esperara. Dos personas que son pilares de mi existencia en los últimos diez años.
También llevé el labial rojo en cuestión, al que -viejito como es- hay que meterle el dedo para sacarle algo de color.
Fue perfecto.
Hoy publico para ustedes ese cuento que en su momento leyeron por entregas y en tiempo real. Y ahora sí, ya está. Le ponemos moño a toda esa historia, y vamos por todo lo nuevo.


Un labial rojo

Es sábado, es otoño, tengo 26 años y estoy sola­. En tardes como ésta me siento rebotar contra las paredes de mi monoambiente. No sé si le temo más a esta soledad o a la autocompasión que empieza a inspirarme.
Está por anochecer y cae una leve llovizna cuando enfilo hacia Cabildo en busca de gente moviéndose, librerías bulliciosas, olor a café y garrapiñadas*, una película para ver. Paro en un Farmacity, me acerco a la góndola de maquillajes y me tomo unos cuantos minutos para elegir mi primer lápiz de labios rojo. Lo hago con detenimiento. Necesito dar con el tono justo. Examino: carmín, coral, carmesí… Todo suena a declaración de principios. Me decido por el Sangría Ice, intenso y cremoso. Al salir con mi nueva posesión me siento equipada para lo que venga.
Sigo camino en medio de la tarde cada vez más oscura y fría. En un quiosco compro un paquete de gomitas* de eucalipto y una Paso de los Toros*. Después cruzo al Arteplex*, que proyecta su luz menta sobre la avenida. Saco una entrada para una película* italiana que dura como tres horas. Mientras subo las escalinatas hasta el baño, advierto que junto a tres jubilados constituimos todo el público de la sala. Ya frente al espejo e iluminada por un tubo fluorescente, tomo el lápiz, le arranco el código de barras y me lo paso por los labios dos veces. Lo hago con cierta exageración torpe, casi melodramática. Todo lo que quiero es un rojo escudo para mis ojos, mis facciones. (Tal vez, pienso ahora, mi mirada y mis emociones).

Con los días compruebo eso que leí por ahí de que el rojo en los labios retiene las miradas como tres segundos más que cualquier otro color. Debe ser que me lo tomo demasiado en serio porque ahora, al otro lado de la mesa en el restorán peruano de la estación Echeverría, mi amigo Federico me observa con ojos divertidos. Pone entre dos dedos una servilleta de papel y la extiende hacia mí:
− ¿Qué?
− El labial, sacate un poco – Dice, y ríe.

A los árboles ya no les quedan hojas cuando con mi amiga Ana armamos plan para la noche del viernes. No me siento del todo linda. Me pongo un vestido amplio dentro del que moverme cómoda, medias negras y un par de botas. Suelto los rulos y remato con mi labial nuevo. Salgo. Nada indica que esta noche va a nacer mi gran historia de amor.

Pasan semanas y noto cómo de a poco el rojo se vuelve talismán de nuestros primeros encuentros: augurio y garantía de sus besos. No me preocupa que el color se pierda entre sus labios y sus Cuba Libre*. No hay relojes, ni deberes, ni cansancio. No hay diferencias, sólo afinidades. No hay capricho, sólo necesidad. Hay un ir y venir entre el living con sus discos y tragos y la habitación, con su cama deshecha y sus persianas bajas. Lloro de miedo y belleza al comprender que estoy enamorada.
Después, sin saber cómo, las madrugadas elásticas van cediendo territorio. El tiempo - el nuestro- se empieza a medir en meses. El vestido deja su lugar al jean, el taco a la zapatilla, el labial al brillo transparente. Ahora mismo, por ejemplo, miro la foto en el Podestá*. No recuerdo el cumpleaños de quién era. Lo abrazo, perfectamente maquillada, los ojos brillantes, los labios sonrientes. ¿En qué momento eso que era imprescindible se vuelve excesivo?, me pregunto. Se pierde en seducción pero se gana en complicidad, me contesto.
Llevamos viviendo juntos un año cuando en nuestro viaje a Nueva York compro un lápiz de labios más moderno. De un lado tiene líquido rojo, del otro un gel transparente para fijar el color. Es inquietante cómo en el neceser los maquillajes se corrompen. Ese que en la publicidad se veía único y que en tus manos refulgía novedad, ahora es uno más, vacío hasta la mitad, con la tapa rota, el plástico antes transparente manchado con sombra de párpados. Uso el nuevo labial la noche que - aún allá - me propone casarnos. Lo pierdo antes de volver.

Peleamos mucho, pero celebramos puntualmente cada aniversario. Los primeros con regalos, brindis y cartitas. Los últimos son cooptados por la inercia y la pereza. Para qué desempolvar el juego de la conquista, para qué ponerse el disfraz si en un par de horas vamos a ser los mismos: mismo vos, misma yo. Hay un retaceo bobo en esta disyuntiva entre celebrar el amor o dejarlo donde está. Y después, ya siendo padres, hay un recién llegado que puede volverse coartada perfecta para la mezquindad amatoria.

Llevo un año en mi rol de mamá en el que maquillarme es tapar mis ojeras. Puestas así una cosa parece consecuencia de la otra. Pero en realidad estoy ojerosa porque estoy cansada. Estoy cansada porque duermo mal y lloro mucho. Y si nadie se pinta los labios para gritar cosas feas yo no soy la excepción. Los alaridos furiosos e impotentes se abren paso entre mi boca desnuda y reseca. Estoy rodeada de marido, hijo y mascotas pero me siento desprovista como en aquel monoambiente a mis veintitantos. Miro el viejo labial. Pasaron siete años y está tan gastado… el lápiz y todo alrededor.

Como le debe suceder a toda pareja que se quiso mucho se nos concede un último encuentro pleno. Acontece en un restaurante cálido y chiquito sobre Avenida de los Incas. Hay una vela encendida y tomamos vino. Nos decimos cosas lindas, nos miramos con entusiasmo y deseo, reímos con lágrimas. La puerta de nuestra historia se entreabre para recordarnos eso que de vez en cuando podíamos ser. Pero en el amor, está claro, no es lo que habría sido ni lo que debería o podría ser. Es lo que es.

With a smile in your face and a tear right in your eye, canta, tiempo después, Mick Jagger a través de los parlantes del auto. Anochece el domingo y con la cara todavía llorosa lo sé: es la última vez que los tres vamos como familia a algún lado. La última que viajo como la esposa a la derecha. Lo comprendo con una de esas certezas agridulces donde se mezclan la aceptación y la tristeza. Por alguna razón la canción me hace sonreír. Shine a light: una luz que brilla. Mi sonrisa se expande mientras, a través del vidrio, veo pasar la ciudad oscura.
Pero la palabra aletea y se posa sobre mi relación, mi matrimonio, mi amor. “Fracaso”.

Tal vez la que fracasa es la idea del para siempre, pienso, mientras me paro frente a un espejo en la planta alta de mi casa. Le sostengo la mirada a esa que está ahí. Está a cara lavada, flaca y extenuada. El pelo apagado, los ojos pequeños sobre dos surcos violáceos. Estoy a punto de darme vuelta para no verla más, pero por alguna razón ella decide soltarse la melena y desordenar sus rulos con las manos. Nos espiamos de costado. Arquea las cejas. De pronto pesco un brillo cómplice en sus ojos.
− ¡Estás ahí! − Le digo.
Ella no me contesta, pero sonríe, y con la cara bañada en lágrimas se sienta a escribir una larga carta de amor y despedida. “Perdoname, amor de mi vida. Perdoname por soltarte”, termina.
A la noche, ya reunidas – la espectral y la que consigue oír una musiquita vital a lo lejos – nos acostamos entre unas sábanas que nos envuelven y acarician como si nos esperaran hace tiempo. Dormimos con la serenidad del cansancio más profundo.
Por la mañana me saco fotos sin maquillaje y me animo a subirlas a mi WhatsApp y mi Facebook. Horas después algo me impulsa a mostrarme menos desprevenida. Entonces voy por un labial rojo y nuevo.


sábado, abril 15

qué ilusión.

.. y qué tremendo cuiqui tengo! Muchachada, anduve borrada. Viendo cómo llegar a fin de mes, haciendo, promocionando y vendiendo granola, dando clase, escribiendo notas, maternando al pequeño Toto y dándole forma a este proyecto.




En momentos en que todo indicaba que cómo, que para qué, que primero lo importante, que primero lo que redituara $, yo decidí seguir dedicándole tiempo y energía a este proyecto por el simple hecho de que me llena de ilusión. Porque al sentarme a compilar las frases, al llegar las ilustraciones de Seelvana, al recibir un mail de Marcos de la imprenta, al ver los avances del video hecho por Martín, me sonreían los ojos. Y eso no tiene precio.

Así es que estoy en condiciones de decir que ese pedacito de cielo que ustedes vieron nacer, ya está a punto de tener su librito ilustrado a todo trapo!

.
¡Se viene el libro de Tomás! from Cecilia Alemano on Vimeo.


Entrando en este enlace  http://bit.ly/2ozCgGL  te asegurás tu ejemplar en preventa -o alguna de las recompensas- y nos ayudás a hacerlo papel!

¡Gracias, gracias, gracias!



Pd: Ahora conocen mi voz!

viernes, abril 14

como tiene que ser.

"La vida está perfecta. Todo está siendo como tiene que ser".

Así me digo cuando, como hoy, me encuentro sola y me agarra una tristeza repentina.

Tomás se fue con su papá. Su papá y yo no estamos juntos. Tampoco estoy en pareja porque decidí abrir un paréntesis ahí.

En momentos así puedo sentir envidia por el matrimonio de 40 años que van al súper por la oferta de atún y que discuten en la cola si levar 5 ó 6. Pienso que mejor acompañada que sola, lo que va contra todos mis principios. Imagino que están casi todos en la costa o pueblitos de campo, disfrutando el finde largo.

Que el resto de la ciudad están comiendo asados refelices en familia. Y los que no, están en situaciones culturales retop tipo el Malba y el Bafici. Imagino gente caminando junto al río. Parejas cuchareando la siesta. Ninguna de esas imágenes se parece a esta yo que almuerza vegetales asados y se sienta a escribir con la única compañía de nuestra gata Risita,

Por eso  en un segundo me tiento de agarrar el celular y generar un encuentro. Al siguiente, entiendo que eso sería retroceder cinco casilleros.

Sé que esas son traiciones de mi mente, imaginaciones que crea para que la pase mal. Sé que todo tiene que ser así, sé que no estoy sola.  Sé todo.  Y si bien hay días en los que mis propias decisiones me pesan, por suerte lo tengo a mi corazón que está siempre buscándole la vuelta, cada vez más claro en lo que quiere.

jueves, marzo 2

agradezco.

Agradezco la bondad que hay en mí.
Agradezco mi salud, y la de mi hijo.
Agradezco su sonrisa, sus ojos, sus palabras, su amor sin límite.
Agradezco su risa.
Agradezco la buena relación que estoy teniendo con su papá.
Agradezco tener un hogar tan lindo.
Agradezco los amigos generosos, sensibles e inteligentes que me dio la vida.
Agradezco la existencia en este mundo de Gerónima.
Agradezco mi posibilidad de escribir y de enseñar.
Agradezco estar haciéndole cada vez más caso a mi intuición.
Agradezco la infinita música.
Agradezco tener a mi mamá, mi papá y mis hermanos.
Agradezco haber conocido a tres de mis cuatro abuelos.
Agradezco la memoria.
Agradezco la posibilidad de crear. Una nueva comida, un texto, una granola, una clase.
Agradezco la confianza que encontré en el telar de mujeres.
Agradezco que el tiempo haya sido un maestro que me enseñó tantas cosas.
Agradezco mis años de análisis.
Agradezco el sol, la lluvia, las nubes, los amaneceres, los atardeceres. Las noches y las marugadas.
Agradezco el amor de mi pareja, cada vez más compañero de ruta.
Agradezco haber aprendido sobre amor y libertad.
Agradezco el yoga.                      
Agradezco la paz y serenidad cuando medito, que logro encontrar cada vez más seguido.
Agradezco cada inhalación y cada exhalación, porque indican que estoy viva.

...

Hacer este ejercicio de agradecer durante por minutos, durante 21 días.
Así dice Louise Hay. ¡Le creo!

miércoles, febrero 22

inner "nos".

Creo saber cuál es mi propósito. No es poco. Ya tengo un sueño. Es totalmente posible (como todos, supongo.. .dicen que merecés lo que soñás). Estoy en la etapa de encontrarme con mis contradicciones que describe tan bien Prem Baba en esta entrevista que les recomiendo. La presión económica no contribuye a que me suelte, pero creo que el GRAN obstáculo sucede dentro de mí. 
"A simple, but very powerful way of starting this process of finding your purpose is to ask yourself: “If I didn’t have to worry about money; if I didn’t have to please anyone, what would I do? Where would I be in this moment?” The suggestion, in other words, is for you to allow yourself to get in touch with your dreams and find out what you really want for yourself. Allow yourself to remember your childhood, especially the happy moments, when you could be yourself. What did you want to be when you grew up? Who were the people you admired? Who were your heroes? Then see if this, in some way, has anything to do with the dreams that you have today or with your current life. There is certainly a connection.
I’m not trying to say that you should be irresponsible and quit what you’re doing. I’m just suggesting that you start to map out your life. Do a check-up in all the areas: relationships, professional, money, health, friendship, family and spirituality. Evaluate these areas and identify what you would like to be different, what is bothering you and creating anguish. Little by little, you will be able to identify what is preventing you from fulfilling what you want to fulfill.
You will get in touch with your limitations or beliefs that are inner voices telling you that you can’t do what you want to do. You come in touch with your ‘nos’, and as a result with your inner contradictions: on one hand you want it, on the other hand you can’t do it. There is a ‘yes’ and a ‘no’ acting simultaneously in your system".

domingo, febrero 5

el único camino.


A mis veintitantos, quizá cansada de que me hicieran notar la incoherencia de ser marplatense y no saber nadar, pero sobre todo por el deseo de moverme en otro medio, el acuático, mi frase era: "No me voy a ir de esta vida sin saber nadar". (Tenía dos más: bailar y el parapente, me falta este último). Durante casi dos años fui dos veces por semana, bien temprano, a que un profesor me enseñara. Jamás faltaba. Hubo días de tormenta en que estaba yo sola, y ahí él más me exigía. Lo que menos me gustaba era la flotación vertical: por mucho que mi profe insistiera en la potencial caída de un avión en medio del océano, eso de quedarse en el lugar me parecía un gasto inútil de energía.
La cosa es que después salía corriendo y con la lengua afuera tomaba dos medios de transporte para llegar a la redacción y encarar un cierre hasta la una o dos de la mañana. ¡Cómo te admiro!" me decía la editora general de la revista, mientras yo pensaba, por el contrario, cómo hacía ella para sobrellevar tanta tensión sin esas dos horas de braceo y pataleo previas.

Bueno, hoy sé que tengo un sueño. Y que no me quiero ir de esta vida sin cumplirlo. Tiene forma, olores, sonidos y colores. Y no es muy grande, ni mucho menos imposible. Es éste: ser escritora, publicar libros, escribir para las mujeres que -como ustedes- encuentran algo valioso en lo que digo. Y también algún que otro cuento para Tomás y sus amigos. Me imagino haciéndolo en una casa de una planta, cálida, con jardín,un limonero, un palto, una cocina vidriada que tenga una mesa donde tomar un mate,. Que haya por ahí una parra. Podría haber también un hogar a leña. No me importa demasiado dónde quede. Me imagino ahí mismo teniendo mi taller de escritura, y yendo de cuando  en cuándo a enseñar a la facultad.  Como cuando era chiquita y alguien me preguntaba "¿Qué querés ser?" Y siempre respondía "Maestra", "Escritora". A veces las dos cosas.

Ayer, con mi cumpleaños número 36 se inició una nueva vuelta al sol. Así es, no? Cuando cumplís años, desde el punto exacto donde arrancaste la primera, te das otro paseo alrededor de la gran estrella. Será por eso, pero también por otras cosas, que siento que estoy en un momento crucial. Me gustaría que no fuera así, sería más cómodo. (Siempre pienso en lo que sería más cómodo, como si la comodidad fuera una prioridad en mi vida: ser fan de Boca o de River, ser rollinga o cumbiera, ser hippie o intelectual, ser K o Pro... ).

Sería más cómodo seguir saliendo a flote, felicitándome -encima- por lo bien que salgo a flote. Con las que pasaste, con lo duro que fue, con un hijo, y separada, sin tu familia cerca, sola desde los 18, Y la infancia, qué difícil todo, claro.. Dándome palmaditas reconfortantes por los plus. Un premio, un comentario precioso en el blog, un reconocimiento, el que sea. Y en las puertas del paraíso me dirían:

- Bueno ¿y? ¿Aprendió a nadar?
- Ah, no, pero no sabe qué bien floto. ¡Hasta en vertical!

Hoy -que estoy redefiniendo de qué modo me gano la vida- comprendo con mucho pero mucho miedo que no puedo ni quiero seguir conformándome con hacer el perrito y algún que otro braceo torpe. Acepto también que yo también tengo algo de cómoda en esto de quedarme donde hago pie. La famosa zona de (dis) confort, supongo.

Igual que aquella vez asumo que el único camino para empezar a nadar es.. ¡empezar a nadar! Y hacerlo en la dirección que anhelo.

¿Qué es si no eso esta vida?

Espero no defraudarme en ésta. Espero pronto darles noticias de un taller de escritura pensado para mujeres como ustedes, que sientan que tengo algo para aportarles. Para así empezar a acariciar este sueño que tengo.

lunes, enero 23

mami.

En su libro "Amar y ser libre" Sri Prem Baba propone abrir el portal de la madre. Esto es clave para sanar nuestro sagrado femenino, esa energía que a veces se bloquea y no nos permite fluir, recibir, sentirnos merecedoras. Cuando lo hice, - después de vencer mis altísimas resistencias- me di cuenta de que:
1- No eran más que unos minutos de evocar recuerdos y de traer la energía de mi mamá.
2- El bache no estaba donde siempre creí. Donde se suponía debía estar. Es un período confuso y un poco oscuro después de la separación de mis padres.

Nop. Estaba en el relato. Lo que yo sabía sobre ella, sobre mí, sobre nuestra relación al principio de la vida, era poco y todo tenía un tinte de incomodidad. Era algo así como "Cuando naciste sentí que me partía al medio" "en el jardín les hacías desplantes a las seños", "revolvías el tacho de basura", "te fuiste con un pijama roto y sucio al acto y yo llegué emperifollada y me moría de vergüenza", .. Sí insistió siempre mi mamá en decir que era tan linda que las enfermeras y hasta otras mamás me venían a ver. ... Pero ¿Y ella? De repente me pareció obvia la pregunta: ¿Cómo me veía ella?

Y cuando los recuerdos ya eran míos, no aparecían momentos de complicidad madre hija. Por el contrario, mi sensación es de siempre haberla importunado. Sea porque me meaba en lo de los vecinos, me robaba Rhodesias en el super o exploraba mi entepierna con mis manitos..... Ni fotos de ella y yo. Ninguna. Se suma el hecho de ser la del medio... el nunca haberla tenido en exclusiva a mi mami.

Comprendí que mucho de mi inseguridad venía de ahí. Esa nena cabroncita, que no sentía merecer, el incomodar a donde fuera. Algo en mí no registró la mirada de amor desmesurado e incondicional con que seguramente me miraba mi mamá.

Entonces decidí preguntarle por whatsapp:

Hola Mami! necesito que me cuentes como era yo de bebe/chiquita... no lo del ririculo ni cosefina ni carajo ni tachó de basura ni pijama viejo y roto.. ni que el pis me quemaba...ni que sentiste partirte al medio cuando naci. Ni que todos me  venian a ver por lo perfecta que era. Otras cosas: Como me veias vos? Dormía de noche? Tomaba teta? A que edad camine? Gatee antes? Cual fue mi primera palabra? Que te gustaba hacer conmigo? Como me bañabas? Cuál fue mi primera comidita? Que sentias de tener una nena? Era más natural o más raro que tener un varón? Lloraba mucho? Que me hacía reír?  Y en el jardín además de cabrona y pochita morfoni como era? Alegre? Creativa? Callada? Seria? Cuál era nuestro momento madre - hija en mi infancia?

Para mi sorpresa mi mamá respondió encantada a mis reproches (no tan) velados: Cómo no hija, me dijo. Y se puso a escribir. Lo que me mandó en un mail es una de las cosas más hermosas que leí. Nunca antes me había dicho nada de esto. Estas imágenes no existían para mí.


"Hiji, te cuento que este es el tercer intento que hago de escribirte, relatándote cronológica y ordenadamente esos recuerdos "angelados" que vos con tu buceo en lo personal y especialmente en nuestra relación madre-hija, me pedís que te cuente, y un poco porque me moviliza mucho en lo emocional, y entonces me aparecen a borbotones...y otro poco porque no me resulta fácil poner en palabras esos sentimientos y experiencias mágicas y luminosas, me he enredado en palabras una y otra vez....Asi que acá voy chiqui, esta vez utilizando como guía tus propias inquietudes, que son las que realmente valen para este momento en que por primera vez vamos a hablar sobre la experiencia única e irrepetible desde sentirte creciendo en mi pancita, y todo el aprendizaje que hicimos juntas con tu llegada y "tu manera" de enseñarme que eras vos, Ceci y no otro quien había "elegido venir a mí", y que eras y serías siempre un ser con características "familiares", pero con tus rasgos físicos y de personalidad bien diferenciados de mamá, papá y del "primogénito" Martín....Un ser único que yo sabía que necesitaba hacer de mí, una mamá ünica...porque sí...porque es así de imprescindible esa "exclusividad"...¡Nunca antes y nunca después tendríamos esa oportunidad de "enamorarnos" madre e hija, la una de la otra...Sin interferencias ni distorsiones externas...todos tus sentidos en mí...todos mis sentidos en vos...Y a aprender ambas se ha dicho!!

Primer aprendizaje....Amamantarte por varios meses como no había podido hacerlo antes por falta de preparación de pezones...Qué placer sentirme "nutriente"...Ver tu boquita llena de mi leche, tu carita de "pipona" tras largos minutos de esmerada succión, que en pleno verano moronense te llenaba de sudor tu "bochita rubia y tu frente", pero que aún así, te bastaba y sobraba para dormir plácidamente largos y plácidos sueños, hasta la próxima teta.... Y dormías de corrido, desde la semana de nacida, dormías de corrido ¡Día y Noche!...Ohhh...sorpresaaaa...Mi bebita duerme en su moisés a mi lado, y de noche duerme seis o siete horas  corridas....taaaan quietita, tan silenciosa que casi que hasta preocupaba...jajajaaaa...Qué zonzos somos las jóvenes madres...Me despertaba sobresaltada por la madrugada y te miraba por un rato largo cómo dormías, cómo respirabas...y vos ni enterada...hasta que pasadas las horas y vacía tu pancita, te despertabas, y tus rezongos in crescendo reclamaban inequívocamente mi teta....No te imaginás hiji los pezones que me sacaste...No fueron más de 5 meses...pero fueron plenos...tus ojos azules se posaban fijos en mí, y mientras tragabas estruendosamente "gluc, gluc, gluc"...me agarrabas el dedo índice con tu manito y en ese momento yo sentía que formábamos un círculo virtuoso perfecto e inviolable....

Segundo Aprendizaje..."No porque ya hayas "criado un hijo" te creas que te las sabés todas"..
Y noooo...claro que me di cuenta que había que seguir aprendiendo....Vos tenías que enseñarme...A la hora del baño diario, tomar todas las precauciones....porque para vos era como "la hora del Gimnasio"...jajaaaaa.. ya desde los primeros bañitos te agarraba tanta alegría de estar en el agua, que no parabas de sacudir los bracitos y de hacer bicicleta con las piernas regordetas...Salir del agua? Niiii locaaaa...con sólo amagar sacarte, ya rompías en llanto...y había que reponer agua tibia porque la mitad ya la habías salpicado fuera a patadita limpia...Ahhh...pero era secarte, cambiarte y jugarte, volver a la teta y al toque...Plafff...profundamente dormida en mis brazos con la piel fresquita y perfumada...Mmmm....me costaba desprenderme y acostarte en el moisés....
Cuando con 5 o 6 meses creo, comenzaste a comer, también por la dentición, empezaron algunas pequeñas molestias durante el sueño...no llegabas a despertarte, pero te quejabas...o te despertabas en un grito y toda tensa....Pero yo había aprendido con vos (no así con Martín) que cada llanto, cada quejido bien entendido, me indicaba qué te pasaba....y generalmente acertaba de una...gases...reflujo...dolor de encías...cambio de pañal...hambre...frío...calor...todos tus sonidos eran diferentes y "me hablaban clarito"....Otra cosa...Vos almohadita nooo....Porque además a los dos meses ya "reptabas" por el moisés y toda la ropita de cama quedaba descolocada....Eso me llevó a armarte la cuna y al principio te ponía en el moisés dentro de la cuna, pero al poco tiempo también por tu peso y tamaño, ya dormías en la cuna, frente a la camita de Martín...Creo que por la fuerza y piernas morrudas que tenías, enseguida empezaste a pararte agarrada de los barrotes...Eras chiquita...no creo que pasaras los 6 meses...En esos meses que precedieron a "largarte a caminar", te encantaba como a Martín, que yo les cantara canciones de cuna, de ronda y de moda puro tachín-tachín...Tu recontra preferida... Pinocho...ajajaaaa...Te morías de rísa porque yo la acompañaba con la mímica...Y aunque la idea original era cantar para que durmieras...más cantaba, más te reías, más despierta estabas....Y entonces como en un reciclaje de tu energía, empezabas a hacer tus "monerías"...Todooo...todooo lo que habías aprendido hasta ese momento y hasta lo que no habías hecho nunca, lo hacías en la cuna y cuando se suponía que era la hora de que Todos Nos Fuéramos a Dormir...Qué linda manito...Cucoooo..Acá tá...Winsie la araña..."Las Gracias de Ceci"...Más allá de que yo estaba cansada, que todavía tenía unas cuantas cosas por hacer en la casa y para mí, y que al día siguiente tenía que levantarme temprano para ir al Juzgado, me parece que era el momento que yo más disfrutaba en el día....Era el momento en que yo también era una niña...Sólo me dejaba llevar por lo que iba surgiendo y que más nos divertía...Todo o casi todo estaba en silencio, no sonaba el teléfono, nadie interrumpía porque me necesitaba y hasta tu papá dormía, leía o miraba algún programa en la tele, pero no me reclamaba la tardanza...
Palabritas sueltas dijiste desde muy chiquita...para mi alegría si bien la primera fue "papa" por la comida, la segunda fue maaa..maaa..."abua" por agua...Luego Cucooo...acá tá....Papáaa...Matíiin...chicheee...y en un abrir y cerrar de ojos armabas pequeñas frases...cantabas conmigo las canciones..."Pieeena tés pates piyadaaaa" (por Pinocho), claro que ahí ya tenías un año o algo más y habías pasado de pararte en la cuna y el corralito, a caminar, prácticamente sin gatear, salvo un tiempito en que echabas pesadamente al piso tu colita cargada de pañales y te desplazabas así, de cola...Es que como buena Alemano, te pesaba la cabeza y te dificultaba el gateo tradicional....Pero eras tan simpática llegando "de cola" hasta tu objetivo y allí  aferrándote a cualquier cosa fija y firme que se te cruzara, trabajosamente te parabas y se te iluminaba la cara...¡Veías  y alcanzabas muchas más cosas así!!....
Así fue que ya hablando y caminando, nos llegaron para disfrutar otros hermosos momentos según yo los recuerdo...Los juegos inside y outside...Enseñártelos y compartirlos...El veo-veo...el Antón Pirulero, bañar y peinar a las muñecas, prepararles la comida y darles de comer...mirar los dibujitos animados...Y en el outside desde esconderse en el fondo o seguir a las hormiguitas, hasta lo que más disfrutábamos y seguido hacíamos...¡Ir a la Plaza y a la Calesita de Morón! La hamaca y la Calesita eran tu debilidad, en ambos casos con todos "tus recaudos" porque siempre fuiste muy precavida y no muy afecta a tomar riesgos como Largarte de un tobogán alto, o elegir un juego móvil en la Calesita...
A medida que crecías también iba creciendo tu "coquetería" de nena, y vos peinabas y vestías muñecas y yo peinaba y vestía a mi muñequita....Hasta los 2 años o casi tres no fue problema el cabello porque lo tenías naturalmente tan lindo, con bucles tan perfectos y tan rubios y brillantes, que ni se enredaba, ni era un complicado armar unas colitas, o poner una hebillita, o una vinchita...Pero a medida que vos y el pelo se hacían más largos...aparecieron los enredos y te pusiste reácea al peine...Había que correrte y casi atarte para peinarte...También creo que tenías más sensible el cuero cabelludo y buehhh...un poquito "escandalosa" eras....Jajajaaaaa...fue en ese momento en que te decíamos "la Pequeña Lulú" un personaje de historieta que cuando lloraba se le veía hasta la campanilla de tan dramático que lo hacía...Pero peinada y cambiadita para salir a pasear eras y Te Sentías una Princesita....Ahhh...que tampoco salías si no te ponía tu colonia de "Coquetas", y con alguna carterita que te habían regalado...
Siempre fuiste muy "femenina"...muy de mirar el detalle en lo propio y en lo ajeno...Me observabas a mí cuando y  cómo me vestía, me peinaba y me pintaba...Te debas cuenta cuando yo tenía puesto algo nuevo o me peinaba diferente...Por supuesto que ya de muy chiquita, con tu fino olfato, reconocías si alguien tenía un nuevo perfume...Y lo aprobabas..O nooo! Y a mi eso me gustaba...Otra mujercita observándome con "ojo crítico"...Bien ahí!
Vos me preguntás si en el Jardín (Primera Salita de 3) además de todas las anécdotas harto conocidas y que a vos no te cae bien que yo cuente una y otra vez, eras creativa...Es que cuando yo lo cuento, lo que digo es que Eras Creativa!! Las Salitas de 3 hace más de 30 años vista, no eran lo que ahora... No daban a los chicos tanta oportunidad de demostrar su potencial creativo en plástica o música...Se suponía que debían permanecer pasivos y receptivos...no mucho más...Lo loco en tu caso es que con tus pequeñas ocurrencias, con tu personalidad, con tu rapidez para reaccionar, lograbas sacudir las estructuras de las maestras...¡Cómo que una nenita de 3 años va a entrar y salir del salón cuando quiere y a contrapelo de lo que está programado!! ¡Cómo que se me va a plantar y me va a hacer frente!...Vos hiji tal vez no te acuerdes o no te hayas dado cuenta por entonces...Pero tu maestra se sorprendía y divertía día a día con vos y tus insólitas respuestas a sus consignas...¡Vayaaaa...si a los tres años eso no es tener personalidad y ser creativo, no sé que es...!
Y prueba de lo que digo está en que en Salita de 4 y de 5 ya en Mardel, fuiste tan creativa y tan participativa, que te designaron abanderada...Siempre fuiste la misma Ce...Sensible, perceptiva, disconformándote con "lo que está instituído" cuando lo considerás errado y/o injusto, y buscando siempre la excelencia...Autoexigente y exigente...No te callabas a los 3 años, no te vas a quedar callada ahora...Si no hubiera desde tu nacimiento un mismo hilo conductor, que para tus alegrías y tus reveses, radica en tu gran sensibilidad, creés que escribirías como escribís, creés que a alguien le interesaría leer tu blog, que hubieras recibido menciones y premios por trabajos de tu autoría...????
Bueno....sigo teniendo recuerdos desordenados...tal vez amerite aún más tiempo para responder a tus inquietudes de hoy...Intenté centrarme en ellas pero igual medio que se me van algunas cosas por la tangente...Me dí cuenta que focalizando un momento determinado de nuestras vidas y de nuestra relación madre-hija, fluye mucho más de lo que parecía tener para evocar...Es muy estimulante, pero también muy avasallante...Seguiré tirando de la piola y depurando mis memorias...Que me parece excelente oportunidad la que te das y me das.."

...

Siento que sano y sano y sano.

viernes, enero 13

perfecta.

Buen día, buen año! Este mes Sosloqueamás cumple una deácda de existencia. Intento pensar quién era cuando arranqué este blogspot. ¿Cómo era mi mundo? ¿Cómo era el mundo todo?
Tenía diez años menos. Es decir, que si ahora estoy a punto de cumplir 36, en ese momento estaba a punto de cumplir 26. ¿Cómo se veía con 25 años las cosas? Mucho de lo que hoy soy me hubiera parecido de una rareza extrema. Mamá, por empezar. Ni siquiera me había pensado, imaginado, soñado madre. Menos imaginaba la cara, la voz, la risa de mi hijo. Ni aún siquiera la cara del que sería su padre, aunque viviera a apenas tres cuadras y cursara en las mismas aulas.

Pero quién era aquella no es más incontestable que quién es ésta. ¿Quién es ésta? Cuando pienso en los rótulos con que aquella solía ordenar los frasquitos de su vida sobreviene el horror mismo. Tipo: cree en los signos del zodíaco! está divorciada! tiene novio teniendo un hijo! no tiene un empleo fijo! tiene arrugas bajo los ojos! tiene más de treintaaa! Un escándalo por donde se lo mire.

Alguien para quien tocar el cielo con las puntas de los dedos era escribir en la revista La Mano, jamás hubiera suscripto la idea de realizarse preparando el almuerzo a su hijo.. o ganando lo suficiente para estar cómoda durante el mes, sin grandes gastos ni ambiciones más que el bienestar y la presencia en casa.

Aquella que se torturaba con la belleza imposible de Celeste Cid, ni en pedo imaginaba a ésta aceptándose, queriendo a este cuerpo que ahora está más atravesado por el tiempo y las circunstancias.

Esa Cecilia de ningún modo se consideraba merecedora del amor de alguien. Y si eso ocurría lo menospreciaba, o lo atribuía a alguna cuestión azarosa. Me recuerdo sentada al diván de mi anterior analista perpleja:  "Pero cómo?! Cuanto más me conocen y menos esfuerzo hago más les gusto!", No sólo no encontraba relación entre una cosa y la otra, sino que me parecían contradictorias. (?)

De hecho, había un chico que me gustaba mucho. Con los primeros celus nos mandábamos mensajes de texto y si no, mails. Estaba clarísimo todo, pero algo en mi se negaba a aceptar que pudiera querer algo conmigo. Cuando fue tan obvio como que me llamara un sábado por la noche, o tenerlo en camino a casa una de esas noches que te brillan los ojitos y el pelo está exactamente como lo necesitás. ...le cancelé.

Había llorado demasiadísimo a mi ex novio, tenía unas migrañas terribles, padecía a mi jefa de entonces, aún no conocía el yoga, iba y venía con el cigarrillo, estaba dejando mi adicción al gimnasio, me acababa de independizar completamente de mi papá, todavía no era amiga de mi gran amiga Noe, ni escribía en la revista Ohlalá porque todavía no existía.

De cierta manera, repasando quién era -y no era- esa, más se delinea quién es - y no es- ésta. Y no me interesa mucho que entonces tuviera el culo más parado y los abdominales marcados, porque igual no me daba cuenta.

La sensación de la perfección no tiene que ver con la perfección. Sentirse perfecta es sentirse merecedora. Aceptarse tal como se es. Integrando lo oscuro con lo claro; los días luminosos, y los sombríos. Es conocerse en el gusto, en el placer, en el límite, en el desagrado, en el sí y en el no. Y sobre todo, es despojarse de la idea de que ser es tener. La sensación de perfección no se adquiere.

Me costó océanos escribir la tapa "Sos perfecta como sos"Me costó porque mi naturaleza autoxigente, que a diferencia del resto  se mantuvo más o menos constante durante estos diez años, se me reía en el oído: "Pero nuuu..ridícula! Si siempre hay algo más por hacer!

La callé, me senté, leí, escuché, medité, le di durísimo al teclado.

Lo logré, Acá está




miércoles, diciembre 21

modo diciembre.

Voy a escribir sólo porque me siento extrañísima y no se me ocurre algo mejor.

Diciembre siempre es extraño. Antes algo de toda esa excitación me copaba. Ahora me produce cierta incomodidad. Como si todo se alejara- De hecho, cuando veo a alguien con cara apacible y normal, haciendo lo de siempre, siento que medio desentona. ¿Qué te pasa que leés el diario sin apuro y tomás café con leche con medialunas? ¿Pero no ves que ES DICIEMBREE??

Claro, es que venías de lo más bien con noviembre, sus noches tibias, el olor de los tilos, las cervecitas en la vereda, soñando las vacaciones y de repente zás. Es diciembre. A las vacaciones ya no hay que esperarlas, hay que organizarlas! Las rutinas empiezan a resquebrajarse, el calor aprieta, los días se alargan, el calendario apura.. un cierre atrás de otro. (Si sos madre hay algunos extra. Si tu hijo cumple en diciembre se te suma un bonus track). .. Quedás con todo el mundo en encontrarte a tomar algo y no das abasto, recordás que hay cuentas que pagar antes de irte; que las plantas van a necesitar agua; .. que todavía no te depilaste, que las uñas, ay, que los regalos y los bolsos para dos.. Tu cabeza ya está en otro lado, pero tu cuerpo está acá, comiendo cualquier cosa casi como por obligación, con un acelere que no se condice con el ritmo que el calor normalmente impone... está desvelado por los mosquitos a la noche -y huele a off- y los amaneceres precoces. El sssss del acondicionador de aire te golpea la cara donde entres, estornudás,te resfriás... estás blanca y ojerosa aunque ya haya estallado el verano.  Y lo peor: los mails y llamados entran con la frecuencia habitual (o intensificada), como si nadie se percatara de que vos en un punto ya te fuiste.

Si viajás por las fiestas y/o vacaciones lo que se abre ante vos (o al menos ante mí, está claro que hablo de mí), es un abismo insondable.  Más que una combi a la costa pareciera que estás por tomarte un cohete a la Luna. Y si sos como yo, que te cuesta despegar, siempre, y que los cambios te comocionan, que no te tomás vacaciones hace varios años, entrás en estado de alerta, te sugestionás. ...brrrr... grrr. dicoeimbre, diciembre, diciembre, a mil a mil a mil, repetís. Como loro.

Querés ser como el barrendero que va a barrer la vereda hasta que el sábado alas ocho de la noche se dé una ducha y vaya a comer lechón y pan dulce. Pero no, vos no podés, vos estás en puro estado diciembre.

¿Será por rebelarme al frenesí de esta época del año, que anoche - en vez e preparar bolsos,protector solar, baldecito y documentos- me pasé una hora viendo fotos de famosos con y sin photoshop (?) y hoy me colgué leyendo las profecías de Parravicini. (?!)?

...

pd: gracias, gracias, gracias por la onda en los comentarios del post anterior. Sí, ya no! Se terminó. Con la angustia e incertidumbre y el alivio que eso conlleva. Las abrazo, muchachada.



lunes, diciembre 12

ya no.

Sigo scrolleando las noticias del Facebook a ver si me dice algo. Cae la tarde, no se larga aún la lluvia. Suena Soda. Ahora Extreme con su More than words, me doy cuenta de que las respuestas no las tiene ningún meme, ni el horóscopo negro, ni House of Alchemy siquiera. (Dice que contesta en menos de una hora, podría aventurarme, tipo "Ana, qué onda esta angustia?".. no creo que me llevara muy lejos), .Las respuestas las tengo yo, ya las sé, no me gustan a veces, Y es una:

Sí, otra vez.

Tiene que ver con una cuestión laboral muy incómoda, pero que me puso en un lugar ya demasiado conocido para mí. Como un hit viejo, viste? Como ir a una fiesta y que te pongan bate que bate chocolate, o dale a tu cuerpo alegría Macarena. Sí, te sabés el pasito, y la letra, todo, pero ya no los querés bailar. ¿Qué tiene que ver esto con mi vida hoy?

Todo me viene hablando de este cambio. Y a la par que me angustia también me entusiasma. Viste cuando dicen que los miedos suelen ocupar el lugar de los sueños? Es eso. Pasa que ahora que tengo más resto para afrontar las incertidumbres, para aceptar lo que no va y para emprender,... también tengo una vida que requiere ciertas seguridades materiales. Un hijo, básicamente.

Y después está lo otro. Y es que otra vez.

El destrato, la falta de respeto, la humillación por momentos. Sé que no lo merezco pero una parte de mí responde a todo eso. Siempre quise ser de esas personas con las que simplemente-no-se-meten,.. pero yo soy carne de psicopateada, y no parece que pueda correr así nomás de eso.

Yo me la sé Macarena y Bate que bate también. Y ellos saben que me las sé. Y cuando me sacan a bailar y sonriendo digo "No, gracias", se produce un momento de tensión, una irritación profunda, Tan clara la tienen que me las sé. Y entonces empiezan a sobrar las palabras, porque yo sola me voy zafando de toda esa energía, y nadie dice nada, y está todo tan claro. Me empiezo a sentir como una papa que quema, una papa incómoda. No puteó, no gritó, nunca hizo nada malo, siempre cumplió, una dulce, pero la necesitamos bien lejos.

Hay gente que disfruta de ejercer su poder sobre vos. Y parece que por mucho que evolucione una, se los encuentra igual. Tuve tantos episodios y hasta periodos enteros de desamor, donde yo funcionaba bajo este modo. Pero ya no, ya no, no quiero. No.


domingo, noviembre 13

la entrega del chico.

"Yo evito la escena de la entrega del chico en la puerta porque me genera violencia", me dijo ayer en la plaza una mamá del jardín recién separada. Me dejó con el mate en la mano, la vista fija en la arena, pensando.

Un par de horas después, cuando Tomás ya dormía, retomé el libro de Virginia Cosín, Partida de Nacimiento. Donde describe un momento junto a su hija. Miran fotos:

En el álbum ella se baña, gatea, camina, sube la escalera del tobogán. 
La familia veranea
Mendoza, Uruguay, Brasil.
Algunas fotografías, pocas, tuyas.
Pocas porque en la mayoría de los casos te encontrás del otro lado del objetivo
Ella mira y relata lo que ve. Lo que vivió, Recuerda. Resignifica. Da entidad. Crea. Hace presente lo ausente. 
Re- vuelve.
El timbre las sobresalta.
Es él, que la viene a buscar. A ella, a la pequeña.
Rápido. Vestirse. Vestirla.
Rápido, la remra, la pollerita, los zapatos.
(...)
Él espera junto a la puerta del auto, arrimado a la vereda.
Cuando la pequeña lo ve, corre. Se abrazan. Se besan. Festejan.
Vos, a un costado, observás la escena. 
Ustedes se miran. Se saludan con un movimiento de cabeza.
(...) 
Se asoman a una inminente discusión. Sin gritar.
Se despiden. Besás a tu hija. La retenés un segundo más contra tu cuerpo. Ella te besa apurada y se desliza entre tus brazos.
Chau.
Suben al auto.
Medio giro.
Entrás. Subís al ascensor.
(..)
Te asomás, antes de presionar el botón, para verlos ir. 
El auto ya arrancó.
No existís más en la geografía de sus cerebros.
Desapareciste.
Prestidigitación.
Magia
Empezás a derramate como la cera de una vela encedida.
Goteás.
Abrís la puerta del departamento.

Llorás como un perro.
Gemís como un perro.
Parada en el medio del living.

Hoy fue todo así, tal cual, para mí. Salvo que la nena era un nene, que en vez de mirar fotos jugábamos a que estábamos en nuestra casita de sábanas y acolchado y que en vez de pollera le puse unos jeans. Y que no lloré, sino que con un nudo en la garganta me senté a escribir esto.

A mí la escena de la entrega del chico en la puerta no me genera violencia. Me genera tristeza. Me hago la que no, pero sí.

Como no tengo ayuda de ningún tipo en Buenos Aires (tíos, abuelos, etcétera), más que la de Gero dos veces por semana, encontré que la ausencia de mi hijo me deja tiempo para mí, para trabajar, para salir, para descansar. Pero ciertamente no es algo que elijo. Si pudiera elegir no sería así. Separarme de él tres veces por semana es una tortura que la mayoría de las veces sufro de modo solapado, fingiendo que no me afecta. . Momentos antes lo abrazo, lo exprimo, como si quisiera sacar un extracto de Tomás para meter en un frasquito y que llene el ambiente cuando no está. Después me planeo alguna compra, de cualquier cosa. Creo que busco que  algo amortigüe la distancia entre esa casa ruidosa y poblada, y esta casa vacía y silenciosa.

Una amiga me dijo una vez "Al final vos tenés todo" (por el hijo, el tiempo sola, el tiempo en pareja). Sí, y también la horrible sensación de desaparecer como por arte de magia cada vez que el auto arranca. Y de derretirme luego, como si una parte de mi identidad quedara derramada en el piso hasta su regreso.

sábado, noviembre 5

hola Ohlalá!

Muchachada bella, gracias por todos los comentarios en los últimos posts! Les fui contestando :))

Les cuento que escribir las notas de tapa de Ohlalá de los últimos meses me vino como mendicrim al dulce de leche para trabajar algunas cuestiones: la paciencia, la flexibilidad (que la aplico para TODOS menos para mí) y, la última, la sensación de perfección.  (Ésta fue la que más me costó por lejos. Cómo me resistí al tema, meu deus).

Les dejo los links de las dos primeras -"Sos perfecta tal cual sos", por ahora sólo en papel- para que las lean si quieren!

Sólo hay que hacer click en el título!

Entrená tu paciencia

Volvete más flexible

Que las disfruten! Después me cuentan!

viernes, octubre 28

coraje.

Y yo que quería ser más tetona, o tener el pecho más abierto, una sonrisa más amplia, los labios más carnosos, la carcajada más suelta y sonora.

Que quiero morder bien, y usé aparatos diez años para tener los dientes derechos.

Yo que siempre detesté mis dedos de los pies chuecos. Que admiro tanto a la gente que sabe bailar.

Yo que me reprocho no haber podido aún con Rayuela ni con Cien años de soledad.

Que hubiera preferido que mis viejos me contaran qué había sido la Dictadura.

Que me hubiera gustado que alguna vez mi papá o mi mamá me dijeran "mi chiquita". Que soñaba con una casa llena de gente.

Yo, que no fui alentada a expresarme corporalmente, (o sí hasta que mamá se fue de casa).

Que daría cualquier cosa por haber crecido con menos exigencia y menos prejuicios.. una relación menos complicada con la abundancia.

Yo, que hubiera dado cualquier cosa por que el bello mundo donde habitaba hasta mis 9 años no se esfumara cuando mis viejos se separaron.

Yo que quisiera ver mejor, no haberme depilado nunca las cejas, ni jamás haber renegado de mis rulos.

Que todavía hoy me pregunto para qué un día probé el puto pucho.

Que me pregunto cómo hubiera sido vivir en una de esas casas colectivas, con amigos de todos los colors.

Que me cuestiono haberme quedado tantos veranos trabajando en vez de haber viajado un poco más.

Yo que me desgarré de dolor y sufrimiento por mi primer novio.

Que no salí artesana.

Que no tengo abuelos hace mucho tiempo.

Que, sobre todo, no tengo registro de que alguien me mire con amor incondicional. Excepto mi abuela, que murió cuando tenía 11.

Yo, que hubiera querido crecer más libre, sin volver propias  tantas falsas responsabilidades y apuros;

Que me rodeé por tanto tiempo de personas que no, esmerándome por gustarles: tanto esfuerzo por encajar.

Que daría todo por transformar mis jeans ajustados en trapos bien cómodos y coloridos.

Que tomaría cursos de todo tipo.

Que me pregunto cómo darle a mi hijo el contacto con la Naturaleza con el que crecí: el olor de las flores, del pasto mojado, del pasto recién cortado, de la tela de la carpa, del rocío a la mañana. El viento en la sierra, la tormenta en la playa.

Yo que aun sabiendo de mi gran oído musical no le di más bola a la guitarra. Que no me puse a aprender a sacar fotos, Que escribo mucho menos de lo que debería, podría, querría.

Yo. Que de a momentos me pregunto si tuvo un sentido haber pasado tanto tiempo arreglando algo que a otras personas o no les llega o no se les rompe: el matrimonio.

Yo que todavía sostengo que quiero aprender a tejer y bailar tango.  Hacerme otro tatuaje, ponerme más aritos o piercings.

Que quiero estar menos presa de lo que piensan los demás. Olvidarme alguna vez de la ansiedad.

Que todavía no fui a conocer Traslasierra.

Que hace años no me tomo un descanso: que NO SÉ planificar mis descansos.

Yo, que no recibo regalos el Día de la Madre.

Que en el papá de Tmás a veces más que un compinche tengo un contrincante,.

Yo, que no tengo un grupo de amigas con el que reunirnos seguido a cagarnos de ria.

Que quiero un auto para moverme con Tomás.

Yo que quiero tener una bañadera y un sillón. Y más adelante una casa con patio y parra, cocina vidriada, un árbol de palta y un limonero.

Que quisiera estar menos presa del deseo y las necesidades de los demás. Romper el viejo vicio de anteponerlos a mis deseos y necesidades.

Que por momentos sucumbo a la sensación de atadura, cansancio, vejez para hacer  y ser todo lo que siento ganas de hacer y ser.



Yo, comprendo ahora que todo esto, no es lo que "no tengo"; es lo que deseo.

El camino del despertar es arduo. Ya no puedo ponerme a ver tele, ni leer revistas de chismes, ni tomar tragos, ni fumar, ni envidiar, ni stalkear, ni criticar, ni quejarme, ni alimentarme mal. No puedo de pronto descuidar el leguaje, dejar la meditación y el yoga, mi terapia, el camino del autoconocimiento y la transformación.

Tampoco puedo viajar en el tiempo a reparar lo que no fue, no tuve, no fui, no quise ser.

Hay un momento - un punto- de inflexión, en que el/la protagonista de la peli ya empezó la transformación.  Como el camino del héroe/ heroína de Joseph Campbell: "Cuando el héroe recibe la llamda de la aventura, ya no puede permanecer  en su mundo ordinario". No puede volver atrás: ya vio por dónde iba la cosa, pero las peripecias que hay que afrontar requieren de su coraje.

PD: Hoy después de mucho tiempo..... me digné por fin a ver qué era eso de Según Roxi Que seguro yo nada que ver, porque yo siempre soy TAN distinta. Ja. Estoy fasheada Qué voracidad me agarró al encontrar semejante programa. Y les digo qué, es todo tan pero tan perfecto, que en un día como hoy, después de días de sanar, me encontré con este capítulo que lo es TODO. Es exacto lo que que estamos hablando acá. Y termina con una frase de Galeano sobre el coraje: "Requiere más coraje la alegría que la pena. A la pena, al fin y al cabo, estamos acostumbrados".

miércoles, octubre 26

la guita.

Después de muuucho muchísimo tiempo me angustié por la plata. Porque no llega a tiempo, porque no alcanza, porque no es justa, etcétera.  Ni hace falta que cuente el contexto y el remo gigantesco que se necesita para atravesarlo. Anoche me costó dormirme, la angustia me atenazaba la garganta.

En el medio, entre sueños, pasó algo: me pregunté qué corría riesgo. Si Visa y la obra social estaban pagas... qué de todo lo bueno podía perderse en este ondular económico.

Fui repasando:

Mi meditación, mis limones matinales, mi banana con granola casera;  mis ensaladas multicolores, las frutas, semillas, los mates que tanto disfruto, mis clases de yoga a módicos 75 pesos, mis desayunos en la cama con Tomás, llevarlo al jardín, buscarlo en el jardín, nuestros abrazos de koala y ataques de cosquillas, dormirnos abrazados con Martín, la lluvia en el parabrisas de su auto; sus perros; mi suscripción a Spotify por 40 pesos al mes; mis auriculares, mis pies que me llevan, la lectura, ahora que intercambio libros y que comprar uno sale más barato que comer afuera; los atardeceres en mi caista; mis plantas; los dibujos de Tomás con los que voy a decorar las paredes; los cuentos que invento para él; sus reflexiones que pronto llenarán un libro; la posibilidad de bailar en el living; una bandejita de sushi aunque más no sea vegetariano o de  Kani Kama.; una botella de vino que dura días; unas ramitas de palo santo a  30 pesos que duran semanas; mis cremas.... ay, mis cremas son caras! Pero tenemos al salvador y polifunción aceite de coco; los almuerzos con Radio Vale que le gusta a Gero; los Románticos de la 100 a la noche; mi bici a un service de distancia; la posibilidad de escribir....

Me di cuenta de que todo lo que más valoro y disfruto es barato o gratis.
¡Menudo hallazgo!